Rafael Díaz (Bogotá).
  • Rafael Díaz (Bogotá).

Ventana y plataforma para jóvenes artistas

Arcadia le pidió a un curador investigar por las voces regionales que participaron en versiones anteriores en Arte Cámara, el Salón de Arte Emergente de ARTBO. Aunque muchos hablan de descentralización, casi todos coinciden en que hay mucho trabajo por hacer fuera de los dos centros del arte en el país.

2015/09/16

Por Conrado Uribe* Barcelona

¿Vivimos en un mundo plano, horizontal, democrático, en el que el lugar donde se vive ya no importa? Con el advenimiento de la globalización y la edad de la información en simultáneo, se levantaron promesas de movilidad, inmediatez, acceso, virtualidad y libertad. Aquello parecía una posibilidad. Pero algunas de esas promesas se han caído o roto. Otras se han incumplido, como tantos otros proyectos modernos. El lugar en el que se está basado sí importa. El mundo está lejos de ser plano. Es puntiagudo. Y está lleno de ‘clusters’ en los que la localización, principalmente en las ciudades, resulta determinante para el desarrollo profesional. Así lo ha demostrado el geógrafo y experto en el crecimiento económico Richard Florida.

¿Son aplicables estas ideas ya no digamos al mundo, sino a Colombia, y en un campo como el del arte? Responder a esta pregunta con suficiencia amerita un estudio multidisciplinar. Sin embargo, y con el objeto de explorar el significado de las presencias y tensiones entre la región y la centralidad bogotana en el contexto de la sección Arte Cámara, decidí invitar a algunos de los artistas con los que trabajé en la versión 2012 a que compartieran sus reflexiones al respecto. ¿Entrar al futuro por la puerta de atrás como cuestionaba ya Paul Valery? Quizás un poco de actitud retrospectiva en clave polifónica (poniendo en valor las voces de los artistas) sea pertinente para entender las múltiples aristas que abre esta controversia. El objetivo es no solo revisar la pertinencia de este debate, como contribuir a la discusión en torno a un proyecto que se ha convertido en una importante plataforma de visibilización para el arte emergente en Colombia.

María Cristina Agudelo 

Colombia es grande e ignota. Las regiones que conozco son pobres y convulsas, inmersas en dinámicas corrosivas que poco espacio dejan para preocupaciones estéticas. El Magdalena es un ejemplo. Aquí ni siquiera hay escuela de arte. No hay galerías ni circuito, o cualquier cosa parecida a un mercado. Hay dos museos que hacen lo que pueden, pero pueden muy poco. De nada sirve tener un espacio para exhibir, si no se producen obras que mostrar. Y no se producirán mientras no haya una academia donde aprender y un mercado donde vender. Aquí el hambre y la violencia acechan. Y la exploración creativa parece el sofisma de una psique desviada, no una opción profesional. Es un fenómeno asfixiante que solo permite a un puñado de afortunados producir arte. Me sorprendería mucho si encontrara en artbo un nutrido grupo de artistas regionales. No hay suficientes para sopesar los de centros como Bogotá, Cali y Medellín.


Daniel Fernando Gómez

(Manizales, Pereira)

La presencia de artistas procedentes de las regiones en Arte Cámara ha sido proporcional a la oferta de programas de arte en los departamentos. Como artista y docente, puedo hablar de los casos de Pereira y Manizales. En ambas ciudades se cuenta con un programa de Artes Plásticas, a diferencia de otras ciudades en donde hay una mayor concentración de instituciones artísticas. Esto representa una desventaja para un artista que quiera circular su propuesta creativa en plataformas nacionales de visibilidad. En los últimos tres años, solo he conocido tres casos de participantes en Arte Cámara procedentes de Manizales y Pereira, incluyéndome. El proyecto está abierto y a disposición de los artistas jóvenes en Colombia, pero la acogida a las producciones regionales depende de la proyección de los propios artistas.

Marcela Cárdenas
(Medellín)


Nunca había seguido muy de cerca a Arte Cámara. Cuando participé, escuché repetidamente el comentario de que había un buen número de artistas de Medellín, cosa que no solía suceder. La visibilidad de los artistas emergentes se logra en gran medida gracias a su participación en salones o exposiciones colectivas, ambas cosas escasas en mi medio local, y las pocas que suceden no alcanzan a ser detectadas a nivel nacional. Aquí hay dos museos que hacen muy bien su trabajo en cuanto a mostrar la obra de artistas internacionales y locales con reconocimiento, pero que podrían ser más activos en la promoción de artistas emergentes.

Santiago Vélez
(Barcelona, Medellín)

La participación de artistas regionales había sido un tanto incipiente hasta 2012. Ese año se puso en evidencia una notable participación, sin negar que en ediciones anteriores estuvieran presentes algunos artistas procedentes de fuera de Bogotá. Es una lógica que nadie contradice. Pero aquella versión puso de manifiesto dos situaciones: el nivel de las obras fue bueno, y desde ese momento es más frecuente encontrar una presencia de artistas de otras procedencias haciendo parte del pabellón. El detonante no es tener o no artistas de fuera de Bogotá. El punto de quiebre fue haber asumido el reto de cambiar la fórmula sin tener cuotas reguladas que fácilmente se convertirían en medidas paliativas frente a una necesidad evidente.

Alexandra McCormick
(Bogotá)


No es muy claro que las regiones estén presentes. En el Arte Cámara de 2012 sí pude conocer artistas de zonas como Pereira, Popayán, entre otras, pero creo que era parte del interés curatorial de esa edición, en el que fue evidente la intención de descentralizarlo un poco. En las otras ediciones del evento no ha sido tan claro el interés por introducir la presencia regional. Esto es quizás el reflejo de una situación de país, con un gobierno totalmente centralista. Y eso repercute en los eventos culturales. Bogotá es una cápsula, y el abandono o el aislamiento en otras zonas puede ser tremendo. Medellín tiene grandes presupuestos para la cultura, pero es un caso aislado y no es representativo de las regiones. Trabajar y ser artista lejos de una gran capital no es nada fácil. Todo esto hace parte de la manera en la que se piensa y se maneja el país. Es un ejercicio y un reto grande, si lo que se busca es reflejar los procesos de las regiones.

John Mario Ortiz
(Medellín)


Arte Cámara, como muchos de los eventos de mayor visibilidad y proyección para la producción artística dentro y fuera de nuestro país, en especial aquellos organizados por entidades no oficiales, ha estado poderosamente dominada por el centralismo de la cultura en Colombia. Si bien es cierto que en algunas ediciones se ha notado un incremento de la presencia de artistas de las regiones, sospecho que ello se ha debido más a razones circunstanciales como el hecho de que la dirección curatorial haya sido encomendada a comisarios invitados de fuera de Bogotá, conocedores de la producción de otros contextos distintos al de la capital, que a políticas de cobertura nacional de la organización del evento en sí, reflejadas en los términos de la convocatoria o en una amplia investigación a nivel nacional.

Daniela Serna
(Medellín)


La presencia y participación de artistas procedentes de las regiones ha sido muy poca en el pabellón. Es llamativo que Arte Cámara, pese a ser un evento nacional, se haya centrado en la localidad capitalina, visibilizando un mayor número de artistas radicados allí. El proyecto debería contribuir a generar conciencia en torno a la producción artística que tiene lugar por fuera de Bogotá, en otras regiones del país. Arte Cámara es tanto una ventana –nacional e internacional– como una plataforma de validación. Participar cambia la perspectiva e influye en la manera como uno ve su propio trabajo y entiende el medio profesional.

Paula Usuga
(Medellín)

Arte Cámara es un proyecto importante para los artistas emergentes, pues en el contexto de artbo se reúnen profesionales del arte que pueden ser relevantes en sus procesos. Sin embargo, ha sido poca la participación de los artistas de las regiones a lo largo de la historia de este evento; la mayoría de los participantes están basados en la capital. ¡Quizás eso explique la presencia de proyectos alternos a la misma feria! Es claro que Bogotá es el centro cultural del país, con mayores oportunidades de formación, pero existen procesos en las regiones de los que no se da cuenta con suficiencia.

Ximena Díaz
(Bogotá)

 El enfoque de Arte Cámara ha sido el de articular muestras de artistas jóvenes que funcionan fuera del circuito del mercado del arte y por eso no tengo tan presente el tema regional. Siempre me ha llamado la atención de estas muestras lo diferentes que son del componente ferial como tal, los modos en que usan el espacio y, en general, lo auténticas que son las obras en relación con el mercado del arte. Nunca me ha interesado el diálogo entre artistas de diferentes regiones, como el diálogo entre las obras que están dentro y fuera del circuito comercial.

Nadir Figueroa
(Medellín)

Las características actuales de la convocatoria posibilitan que artistas de otras regiones participen. Así mismo, la invitación o selección de curadores procedentes de fuera de Bogotá, permite –en principio– el acercamiento a los procesos de creación que se dan en ellas. Sin embargo, al mirar la selección de los artistas se reconoce que el número de seleccionados que proceden de Bogotá es mayor. Algo que lo favorece es que la difusión de las bases y las condiciones logísticas de participación se facilitan por residir allí. Pero del mismo modo, la presencia regional en Arte Cámara se resume en artistas basados en las ciudades capitales. Es necesario explorar estrategias de divulgación de estas convocatorias en zonas donde los artistas tienen dificultades tanto para acceder a contenidos como para divulgar sus procesos de creación. Esto podría refrescar y enriquecer el pabellón.

Daniel Salamanca
(Bogotá)

Escribiendo al respecto noté que los curadores elegidos han procedido de distintas partes del país: María Iovino, de la costa; Santiago Rueda, de Bogotá; Conrado Uribe, de Medellín; Juan Sebastián Peláez Ramírez, de Cali; Jaime Cerón, de Bogotá, y ahora Mariángela Méndez, de Barranquilla. Creo que empezando por ahí hay una apuesta por que el programa no se centralice. Sin embargo, ya entrando a ver el grueso de los artistas que han participado, sí creo que, inevitablemente, la gran mayoría, si no han sido de Bogotá, están viviendo en esta ciudad cuando han sido elegidos. Esto tiene que ver, primero que todo, con la cantidad de facultades de Arte (más de diez) que hay en la capital y segundo, con la multiplicación tanto de espacios independientes como de galerías comerciales. Creo que esa tripleta ha hecho que la carrera profesional en artes parezca una opción mucho más viable para los jóvenes y, por ende, que haya de por sí más concursantes de la capital. A mí modo de ver, las regiones se han visto representadas por la procedencia de los curadores, cuya mirada va más allá del centro.

Gabriel Botero
(Medellín)


Las regiones han sido visibilizadas de una manera muy tímida. En 2012, sin embargo, cuando participé, sí encontré un diálogo con las regiones. Pero el proyecto es tan complejo que la pregunta por las regiones resulta precaria. Las curadurías deberían estar construidas según nociones artísticas, y el tema de lo regional puede derivar en su precarización. Si bien el pabellón visibiliza artistas emergentes, el proyecto curatorial no debería competir con los regionales, o aspirar a reflejar el panorama del arte joven del país. Sus propuestas curatoriales deben plantear unos ejes en diálogo con las obras de galerías presentes en la feria y con lo global. El pabellón necesita curadurías más sólidas en torno al sentido del arte emergente en Colombia, más que frente a la idea del arte de las regiones.

*Curador

Estas son algunas obras elegidas por Arte Cámara para la edición 2015

 Francisco Alejandro Cifuentes (Medellín)

 Rafael Díaz (Bogotá).

  José Sebastián Sandoval (Bogotá). 

Pablo Guzmán (Medellín).

 

Juan Cortés (Bogotá).