La iconografía post-mortem de Chávez parece ser la estrategia publicitaria para mantener al líder y su fervor vivos.

El derecho al delirio

“Hugo Chávez ha muerto, larga vida a Hugo Chávez”, parece ser la estrategia publicitaria para mantener vivo el fervor al líder y hacerlo extensivo a sus herederos políticos. ¿Quién está detrás de la construcción icónica de Chávez que circula por ciudades y redes sociales?

2013/04/12

Por Carolina Rojas* Caracas, periodista venezolana

El día que murió Chávez mucha gente habló de una sospechosa neblina que cubrió el caluroso centro de Caracas. Otros mencionaron un cielo extrañamente rojizo o una lluvia que parecía “Dios llorando”Chávez 5.

Pocas horas después de su muerte, el embajador de Venezuela en Italia, Isaías Rodríguez, aseguró que tuvo un encuentro místico en el que se comunicó mentalmente con el líder.

Casi dos semanas después, el presidente encargado Nicolás Maduro decía que Chávez había ascendido a los cielos a interceder “frente a frente a Cristo” para que el Cónclave eligiera, por primera vez en la historia, un Papa latinoamericano: Francisco.

Cuando trasladaron los restos de Chávez al Museo Militar, una descomunal procesión se quedó afuera escuchando la misa que proyectaban en unas pantallas. La gente tocaba ritmos de tambores de todas las regiones del país. Las mujeres bailaban con los santos colocados en un pequeño altar sobre su cabeza. Otros llevaban un rosario de cuentas escarlata con la foto de Chávez que sustituía a la Virgen.

 

La oposición y parte significativa de la izquierda venezolana se mostraba sorprendida por la gran cantidad de elementos católicos que despedían a un líder que profesaba principios comunistas. Una nueva forma de enfrentamiento nacía dentro de la polarización venezolana: los que festejaban con grotesco alivio la muerte y los que ante cualquier crítica de la situación usaban el término “necrófilo”. 

Nicolás Maduro empezó a pronunciar en sus discursos expresiones como: “el Cristo redentor de los pobres” o “Comandante supremo”. Y en vísperas de las nuevas elecciones presidenciales se autonombró apóstol de Chávez. También catalogó al Domingo de Resurrección como el Domingo de la Victoria Popular: “Me van a hacer a mí, Nicolás Maduro, hijo de Chávez, presidente constitucional”.

El cardenal Jorge Urosa Savino habló en nombre de la Iglesia venezolana. Exigía no igualar a ningún héroe o gobernante humano con Jesucristo, ni tributarle culto religioso. Pero era tarde, ya se conocía la primera capilla “Santo Hugo Chávez” en la parroquia del 23 de Enero, en Caracas.

El nacimiento de un líder inmortal

A Chávez lo acompañó un aura mística durante todo su mandato. Y con su enfermedad y muerte esto se ha hecho más evidente. Se le asoció con cultos africanos, mostró su afinidad por la cultura andina y el rezo a la hoja de coca. Fue hostil con la Iglesia cuando esta apoyó a la oposición pero hizo alarde de religiosidad al suplicar a Dios por su vida, una vez enfermo.

Pero ya antes de 1999, el año en que Chávez llegó al poder, su impresionante elocuencia y su resistencia –quizás aprendida de Castro– para hablar durante horas enteras, fueron trenzadas con un imaginario visual: el rostro de Chávez comenzó a verse en los muros de las ciudades venezolanas y en la mercancía de los vendedores ambulantes.

El sociólogo Emiliano Terán habla del mandatario como una creación popular: “El error de buena parte de la gente es creer que el fenómeno es solo producto de un lavado cerebral. Él representa un significante vacío de una serie de deseos populares. Es el ícono de un país marcado por la promesa de un proyecto inconcluso que debe ser completado de la mano de una especie de padre-mito”.

Para el fotógrafo y publicista colombiano Carlos Duque, con la imagen de Bolívar como centro de la “marca” ideológica y de Chávez como hijo legítimo y heredero del Libertador, se desarrolló todo el aparato propagandístico del régimen, usando las técnicas y lenguaje típicos de los gobiernos personalizados como el de Hitler, Mao o Fidel: “No se pueden calificar a estas manifestaciones como expresiones artísticas pues claramente tienen un origen publicitario, cuya factura tiene mucho del lenguaje de la imaginería popular”.

En estas producciones gráficas, el artista venezolano Nelson Garrido además reconoce un reciclaje del estilo propagandístico soviético, que sin duda tiene también ecos del trabajo gráfico que surgió en la época de Allende y la Revolución cubana. Un estudio sobre carteles cubanos de Susan Sontag muestra que la figura heroica de la publicidad política –el dirigente, el mártir de la lucha o un anónimo ciudadano representativo– sustituye al paradigma publicitario de la chica bonita que acompaña al producto a promocionar.

En las redes sociales se divulgan afiches minimalistas con sofisticadas tipografías de moda y fotos retocadas con acierto. Una de las más populares: el impresionante close up en blanco y negro del rostro de Chávez que sirvió de portada para la revista Time

Petrizzelli sentencia: “Un nuevo Che Guevara ha nacido. Esta vez mestizo y quizás carente del encanto pop del personaje argentino. Se trata de un venezolano con la fisonomía de nuestro pueblo. En sus rasgos y expresión se ven reflejados la mayoría de nuestros ciudadanos. Allí reside la clave para el éxito de esta imagen. La realidad queda atrás, arropada como siempre por el mito popular”.

Los creadores del culto a la personalidad

En el mismo hemiciclo de la ONU donde llamó “diablo” a Bush, el mandatario se hace presente en un minuto de silencio. Durante el homenaje, Vuk Jeremic, presidente de la Asamblea General de la ONU, pide dejar a un lado las “diferencias personales y políticas”. El embajador de Bolivia, Sacha Llorenti, declara que “junto con Fidel Castro, [Chávez] se atrevió a romper el monólogo del imperialismo cuando nadie lo hacía”.

En esa ocasión también se proyecta una breve pieza audiovisual, resultado de una campaña en redes sociales realizada cuando Chávez ya estaba muy enfermo. El video empieza con una cita de Eduardo Galeano sobre la utopía, que nos prepara para una animación 3D que ilustra la humilde niñez del líder, cuando vendía los dulces de su abuela en un pequeño caserío. Luego, tras una de sus tantas frases emblemáticas (“Yo no soy yo. Yo no soy un individuo, ¡yo soy un pueblo, carajo!”) aparecen uno tras otro los rostros de seguidores alrededor del planeta, recopilados vía Twitter a través del hashtag #YoSoyChávez.

Chávez 4Uno de los autores del video y principal estratega de Trinchera Creativa, Marcelo Volpe, narra el nacimiento de su productora en una entrevista para la revista digital cubana Cubahora: “El proyecto nace desde mi casa como una contracampaña en un momento álgido de agresión mediática a Hugo Chávez. Facebook es el espacio ideal para que existan estos proyectos, pues los contenidos se comparten y viralizan”.

Trinchera Creativa, Tiuna El Fuerte, Gancho Estudio, Majunche’s Productions, Ejército Comunicacional de Liberación, Comando Creativo y Redada Venezuela son algunos de los grupos organizados de creativos, diseñadores gráficos y artistas que difunden sus trabajos a través de blogs, Facebook y Twitter.

Unos generan contenido propio, mientras otros sirven como plataforma para reunir colectivos o creadores individuales que van por una línea similar de pensamiento.
Chávez Eterno
“Prácticamente toda la izquierda y las iniciativas populares antes de Chávez eran una especie de pulsiones revolucionarias dispersas y en la gran mayoría de los casos amorfas. Con la Revolución Bolivariana logran definirse y organizarse”. Así describe Emiliano Terán la transformación de algunas voces espontáneas en mensajes institucionalizados.

Para Nelson Garrido, muchos de estos colectivos nacen de manera espontánea y autónoma, pero luego funcionan como una mano subsidiada por el gobierno. “Los artistas urbanos no pueden ser funcionarios del Estado. Cuando firman contratos con el gobierno están trabajando bajo unas directrices. La manera en que se propagan estas imágenes está planificada”.

Según Sontag, hay una diferencia evidente entre los carteles que diseminan la perspectiva oficial y los que hablan por una minoría adversa al régimen: “A los carteles que expresan el punto de vista mayoritario de una sociedad politizada, se les garantiza una distribución en masa. Su presencia es, característicamente, repetitiva”.

Un fotógrafo oficialista asegura que muchos de estos grupos trabajan bajo la figura de cooperativas, es decir, están organizados para recibir remuneración económica del Estado. También confirma que siguen pauta del Ministerio de Comunicación e Información y funcionan con una escala jerárquica y un buen equipo de creativos y pensadores.

El presupuesto aproximado que maneja un creativo de este perfil con un contrato del Estado resultó ser una información inaccesible. Reciben donación de los materiales utilizados, como en todas las ciudades donde se apoya el arte urbano, pero esto solo es un beneficio extra.

Tan fuerte fue desde siempre la asociación de Chávez, el Chávez 6humano mortal, con su repercusión política e ideológica que el lema de la Revolución Bolivariana pasó de ser “Patria, socialismo o muerte” –en su época más eufórica– a “Viviremos y venceremos”, cuando el cáncer hizo su aparición.

Difícil predecir si el actual discurso de la Revolución Bolivariana –“el derecho al delirio” como lo llama Maduro– potenciará la fuerza del mesías ausente o es solo una estrategia para permanecer en el poder. El espíritu de estos nuevos mensajes puede resultar alienante o liberador. Solo el tiempo dirá cuál de todos los rostros representó mejor a Chávez y cuál será el que se quede para siempre en su pueblo.

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