RevistaArcadia.com

Johana Calle: "Mis dibujos son denuncias para entenderlas en silencio"

Durante casi tres décadas la artista bogotana ha explorado e investigado minuciosamente para construir una obra sólida en el arte contemporáneo colombiano. Trescientas piezas serán parte de una retrospectiva en la que se incluyen trabajos notables como Nombre propio y Obra negra.

2015/10/23

Por Paola Villamarín* Bogotá

Tiene 50 años. Su trabajo ha sido concienzudo, persistente e innovador en el arte y ahora es motivo de una retrospectiva. No es muy amiga de esa palabra; quizá es demasiado grandilocuente para alguien que ha construido una obra potente, pero, a la vez, delicada, austera, meditativa, poética, exenta de espectáculo. Prefiere la palabra revisión, “aunque a veces sí vale la pena mirar atrás y darse cuenta de lo que uno ha hecho”, dice Johanna Calle, quien renunció a la pintura en 1994 y emprendió un viaje de experimentación para ampliar el lenguaje del dibujo que la ha llevado a exponer en todo el mundo.

Son alrededor de 300 piezas las que exhibirá, desde el 19 de noviembre, en el Museo de Arte del Banco de la República, el lugar donde hace 30 años trabajaba como guía de exposiciones. Buena parte de ellas son inéditas o se exhiben por primera vez en el país. Se verán dibujos con alambre, con costura, mecanografiados, fotografiados y en soportes no convencionales como plásticos, láminas de asbesto, anjeos, acetatos, telas metálicas; se verán objetos encontrados y los procesos de investigación que realiza la artista para llegar a sus obras.

Esta retrospectiva, titulada Johanna Calle. Silentes. 1985-2015, empezó a gestarse en diciembre de 2012, después de que un coleccionista colombiano –que aún no tiene obra de Calle– le recomendó a la curadora catalana Helena Tatay Huici investigar la obra de la bogotana. Cinco meses después, mientras Calle asistía como invitada a una exposición de la galería Krinzinger, en Viena, lograron encontrarse. “Helena viajó desde Barcelona para visitar el taller donde estaba haciendo la investigación y producción de las obras para la exposición individual Fotogramática. Fue una semana intensa de entrevistas, intercambios, cafés, conversaciones”, recuerda Calle.

El resultado fue un proyecto museal o eso que llaman los estadounidenses un mid-career show, que estaba planteado para hacerse en España. Pero Tatay tomó la iniciativa de presentarlo al comité asesor de artes plásticas del Banco de la República. Ahora no solo se presentará en Bogotá, sino que podría verse en el Museo del Amparo, en Puebla (México); en el Museo de North Dakota (Estados Unidos) y en París, en una institución que está por definirse.

¿Por qué se llama Silentes?

El nombre condensa una de las características fundamentales de mi trabajo: el silencio, la ausencia de decibeles, de exageraciones, de color. Mis gestos son silenciosos, prudentes; mis gritos no tienen voz. Mis dibujos son denuncias para entenderlas en silencio. Silentes son los que no tienen voz, los que callan. Es un conjunto de silencios. Mis exposiciones han sido eso. He trabajado alrededor de la producción artística durante 30 años evitando las estridencias.

Su obra se mueve entre opuestos: fragilidad-dureza, belleza-fealdad, presencia-ausencia, construcción-destrucción, orden-subversión, simpleza-complejidad. ¿Qué tan conscientes son estos conceptos cuando está trabajando?

Con frecuencia identifico estructuras o instancias de poder. Me interesa cuestionar esas instancias. En los procesos que desarrollo no busco belleza ni fealdad como un fin. El contraste, la fragilidad y otros aspectos que mencionas están dados por las circunstancias y los hechos reales. Al ahondar en un tema e investigar los efectos y las consecuencias de un hecho determinado, puedo tener una perspectiva más amplia, y elementos de juicio que son pertinentes para desarrollar una obra. A veces, los opuestos son un resultado de un proceso dialéctico. Lo uno existe en contraposición a lo otro.

Investigar el acto de dibujar. Investigar un tema para crear. Investigar la forma y el fondo. Parece que no concibe el arte sin investigación, ¿por qué?

Experimentar es parte del proceso de investigación. No trabajo a partir de fórmulas. En términos generales, entiendo la práctica artística como proyectos de investigación. Algunos de esos proyectos se prologan en el tiempo y toman años para que uno pueda acercarse a los problemas. Considero que el arte tiene poco de inspiración; uno no se sienta a esperar a ver qué se le ocurre, sino que en la medida en que haya un caso de estudio, un tema, uno puede ahondar desde diferentes disciplinas y entender mejor los procesos. Entiendo la investigación, también, como una búsqueda de materiales, de soportes, que se logra visitando anticuarios, casas de subasta, proveedores de materiales obsoletos de arte. Esas dos etapas van a la par, se complementan entre sí, existe una pertinencia y facilitan la construcción de una propuesta artística.

¿Hay lugar para la improvisación?

No creo mucho en la improvisación ni en la inspiración. Lograr un resultado en arte no depende de un golpe de suerte ni del azar. Nunca improviso.


Perímetros (ceiba), 2014. Texto mecanográfico sobre papel notarial antiguo. 249 cm x 415 cm. Juan Pablo Gutiérrez

¿Por qué un tema se vuelve importante para usted?

Me interesa referirme a las variadas y complejas problemáticas colombianas. Muchos de los temas que he tratado no son casos aislados, ejemplifican hechos recurrentes. Un proyecto de investigación puede tener diversificaciones, aristas que toman mayor importancia o que se convierten en nuevos temas. En mi obra es frecuente retomar aspectos de obras anteriores. A veces hago una relectura de las fuentes; los proyectos de investigación no son casos cerrados.

¿La investigación y el trabajo físico con la obra se dan siempre uno después de otro?

El proyecto de investigación se hace antes de un planteamiento estético. Una vez hay un tema definido, empiezo a investigarlo. Esto puede tardar años, así como la determinación de los materiales que se van a utilizar. Los resultados de las investigaciones son los que utilizo para realizar una obra. Una obra puede ser el resultado de un proceso de cinco o seis años entre investigación, selección de materiales y el desarrollo de técnicas. Casi nunca llego a un resultado estético en el primer intento.

Si hiciera una revisión de su carrera artística, ¿cuándo empezó el dibujo a tomar la delantera y por qué?

La caligrafía, la buena letra, la forma cursiva eran los resultados que tenía que lograr cuando empecé a escribir. El estilo de escritura que aprendí se lograba haciendo elipses. Una línea continua forma una palabra; una línea continua también puede convertirse en una forma. Escribir es una forma de dibujar. No hice esa conexión sino muchos años después. También, durante mis estudios de maestría, a principios de los noventa, y de una manera más consciente, me di cuenta de que los óleos que hacía eran más dibujos que pinturas, usaba más la línea que la mancha, lo monocromático que el color. Creo que el detonante fue dejar a la vista las huellas de las brochas y las espátulas sobre el lienzo.

En 30 años de carrera, ¿qué ha cambiado y qué ha permanecido sobre su visión acerca del dibujo?

Lo constante ha sido persistir. Creo que la experimentación ha sido central en mi práctica artística. Lo que se ha ampliado, han sido los proyectos de investigación. Desde hace unos diez años, mi esposo, Julio César Pérez Navarrete, y yo, estamos construyendo un archivo de archivos fotográficos y documentales que estudiamos, clasificamos e investigamos. Los temas son más ambiciosos y abarcan periodos más extensos. Hoy, mi dibujo se nutre en gran parte con los proyectos de investigación que hacemos conjuntamente.

Hablemos de Obra negra. ¿Cuál es su historia?

Durante 2005 y 2006 me interesó estudiar aspectos del crecimiento urbano bogotano y de otras ciudades colombianas. Revisando censos y datos de población, me di cuenta de que durante el día, las niñas mayores se encargaban (o se los imponían) de los oficios domésticos y del cuidado de hermanos pequeños. Esto las apartaba con mucha frecuencia de una escolarización básica. En 2007 presenté el proyecto para una beca en Cifo (Cisneros Fontanals Art Foundation) y a principios de 2008 exhibí Obra negra en Miami, que consta de 77 dibujos.

La obra está hecha con alambre. ¿Cómo fue el hallazgo de este material como elemento para dibujar?

He centrado mi trabajo en la experimentación y en la investigación de materiales. Empecé a trabajar con anjeos metálicos, soportes de hierro y aluminio galvanizado hacia 1988 y 1989. Hay temas, fuentes y materiales que son recurrentes en mi obra. Retomo ideas y desarrollo procesos, haciendo ajustes y variaciones a medida que voy logrando resultados. El alambre que utilizo en mis dibujos es anjeo.

¿Cuál fue el primer material inusual con el que empezó a dibujar?

Las primeras obras que exhibí eran ensamblajes sobre soportes no convencionales como láminas de asbesto, también usaba plásticos que trabajaba con aceites quemados y disolventes. Un poco después usé carnaza, que era casi tan absorbente como el asbesto. Me interesaban los materiales en los que pudiera usar sustancias corrosivas, sin temor a que se deshicieran.

A finales de los noventa trabajó con algo mucho más delicado: el hilo y la aguja sobre pañuelos de algodón. Nombre propio es hoy una de las obras más importantes del arte colombiano contemporáneo. ¿Qué aprendizajes le dejó el trabajo de esa larga serie de 1.534 retratos?

Nombre propio empezó en una escala muy discreta. Los retratos bordados tenían 4 x 5 cm cada uno. A medida que iba bordando, se publicaban nuevos casos de niños abandonados. Calculé que durante un año, podría haber alrededor de 150 casos. Hice un seguimiento pormenorizado de las listas del icbf durante 1997. Según las cifras oficiales, al terminar el año, se habían presentado 1.534 abandonos. La magnitud era abrumadora. Me di cuenta de que la realidad desborda cualquier pronóstico. Cuando la concluí, unos dos años después, recibí la invitación de José Roca para exhibir la obra en la Alianza Francesa de Bogotá. Instalada, ocupaba unos 30 metros lineales. A pesar de lo pequeño, de lo silencioso o de pasar desapercibido, las consecuencias y repercusiones de un hecho llegan a ser devastadoras.

*Editora general de Especiales Regionales de Semana

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Revista Arcadia anuncia a sus lectores que nuestra versión impresa comenzará a pedirles que se registren en nuestra página web.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com