En el debate participaron José Roca, Dominique Rodrígez, Ana Sokoloff y Eduardo Brandao
  • En el debate participaron José Roca, Dominique Rodrígez, Ana Sokoloff y Eduardo Brandao

¿Es Colombia el Brasil de hace 10 años?

El pasado 22 de octubre, la Cámara de Comercio de Bogotá y Arcadia realizaron el primero de sus debates del año en el marco de ArtBO.

2014/11/19

Por Daniela Cortés Medina

 

En los últimos años, el mercado del arte colombiano ha vivido un auge similar al que vivió Brasil hace una década. En el marco de la Feria Internacional de Arte de Bogotá (ArtBO), Debates Arcadia en asociación con la Cámara de Comercio presentó su primer foro de discusión: ¿Vivimos un boom pasajero o nuestros artistas más jóvenes, galerías y museos están viviendo un momento único, igual al que alcanzó Brasil hace diez años?

Durante la última década, Colombia ha adquirido una fuerte participación en la escena del arte latinoamericano. El país ha experimentado un boom con la creación de nuevos espacios culturales como museos, galerías, salones y bienales, que han llevado el mercado del arte nacional a un auge comparable con la escena brasilera de hace diez años. El pasado 22 de octubre, Arcadia, presentó su primer debate. Con la moderación de la periodista y directora de la revista Diners, Dominique Rodríguez Dalvard, participaron en la conversación el curador José Ignacio Roca, director de Flora ars+natura; el galerista brasileño y director de la galería Vermelho en São Paulo, Eduardo Brandão, y la directora de Sokoloff y Asociados, Ana Sokoloff.

El debate se abrió con la voz de José Roca, quien enfáticamente señaló que Colombia estaba en un momento de efervescencia. La presencia de galeristas, artistas y coleccionistas en ferias internacionales como Art Basel en Basilea, Frieze Art Fair en Londres y Arco en Madrid –que para el próximo año tendrá como país invitado a Colombia–, ha establecido un cambio en el paradigma de la escena colombiana. Hace diez años –al igual que en la actualidad– había una gran producción artística en el país, sin embargo, no existía un mercado ni una red de galerías que respaldara a las nuevas generaciones. La apertura del mercado, el creciente interés de las galerías por los artistas jóvenes y la gestión de las ferias de arte en la internacionalización del trabajo de los artistas han marcado un cambio en la dinámica de la escena colombiana en la última década. ArtBO ha cumplido una labor importante en este proceso y ha servido como una plataforma de difusión y comercialización de las obras. “La Feria Internacional de Arte catalizó cosas que estaban en el ambiente. ArtBO coincidió también con un país que empezaba a ser percibido local e internacionalmente como un lugar seguro para visitar. A mí modo de ver, no es que haya un boom y ahora existan muchos artistas emergentes, siempre los hubo, sino que hasta ahora comienzan a tener mayor visibilidad en la esfera internacional”, dice Roca.

El mercado del arte colombiano atraviesa un momento de transición similar al que vivió Brasil hace una década; sin embargo, equiparar el contexto colombiano con la escena brasileña resulta difícil tanto por las condiciones socioeconómicas como por la calidad de sus instituciones. En el caso de Brasil, São Paulo presenta además unas particularidades que lo separan del resto del país. “São Paulo es una ciudad financiera y tiene la tercera economía de Brasil. En los últimos años, los gobiernos se percataron del potencial del arte como un producto de exportación. De esta ciudad salen las exposiciones, el mercado, las ferias y la bienal de arte”, comenta Brandão.

La bienal de São Paulo ha posicionado a Brasil como uno de los referentes del arte en la escena latinoamericana. Su carácter internacional ha cumplido desde sus inicios la doble función de mostrarles tanto al público local como al extranjero las diferentes propuestas de cada una de las regiones del mundo. Cada bienal tiene su especialidad y su interés. Para el público local, una bienal cumple la función de ser un museo temporal. En Colombia, uno de los eventos culturales de mayor trascendencia es el Salón Nacional de Artistas. El salón empezó como una iniciativa para mostrar el trabajo de los artistas locales; sin embargo, en la versión de Cali del 2008 se incluyó el trabajo de artistas internacionales. Dicho proceso fue entendido como una “bienalización” del salón. “Si se utiliza la palabra ‘bienalizó’, como un eufemismo para decir que el salón se banalizó, el término significa que –por el contrario– el espacio tendrá un mayor nivel y que el público local va a poder ver artistas de todas partes del mundo”, dice Roca.

Comparar la escena brasileña con Colombia resulta difícil tanto por cuestiones de escala como por las particularidades que presenta el caso de São Paulo. En Colombia, con empresas como Proexport, el terreno para incentivar la comercialización del arte está sembrado; sin embargo, como lo menciona Ana Sokoloff, falta concientizar a los gobiernos y a las empresas de que el arte es un producto tan válido como el café o las flores. Es necesario que las instituciones consoliden más sus colecciones y que estén visibles y abiertas al público. Es fundamental disminuir las fronteras para poder cambiar las dinámicas de la escena cultural no solo en Colombia, sino en el resto de América Latina.

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