"David" del artista bogotano Miguel Ángel Rojas.

Cuatro artistas encuadernados

Cuatro grandes del arte nacional publican impecables ediciones de su obra.

2010/12/15

Por Diego Garzón

Antes de Cuiabá

 El libro se llama Antes de Cuiabá porque todo lo que hay aquí, en este libro, ocurrió antes del viaje que Antonio Caro hizo a la capital de Matogrosso, en Brasil, a comienzos de los 80, en la que fue su primera invitación a un país que siempre lo ha fascinado y al que trata de ir cada vez que puede. Este libro recoge, en suma, sus primeros diez años de trabajo desde que se presentó por primera vez en el Salón Nacional de Artistas, en 1970, con Cabeza de Lleras. Esa instalación consistió en una urna en la que había una especie de escultura de sal con la cabeza del entonces presidente Carlos Lleras Restrepo y que se iba diluyendo en agua. Lo irónico fue que el agua que llenó la urna se salió de la misma y terminó empapando a muchos de los asistentes a la muestra. ¿Quién era este hombre y por qué se hizo famoso después de este “fiasco”? Vendrían muchas obras de carácter conceptual que se volverían piezas fundamentales de la historia del arte colombiano: Homenaje a Manuel Quintín Lame (“Mi mejor trabajo pero, no por mí, sino por él”, dice Caro en el libro), El Imperialismo es un tigre de papel, que “me llevó a descubrir lo más simple y fundamental de mi trabajo: la intuición”; Colombia-Marlboro, en su primera muestra individual; y claro, su famosa Colombia-Coca Cola, Todo está muy Caro y el comienzo de su trabajo gráfico del maíz.

 

Es un libro que tiene dos elementos: por un lado, documentos de la época como recortes de periódicos, imágenes de obras, reseñas; y por el otro, los comentarios respectivos del artista. No hay un texto central pero sí un anexo con un listado de las exhibiciones de Caro en esa década acompañado de los comentarios de algunos críticos que se refirieron a él en ese momento. ?Un libro que era necesario pues, irónicamente, la bibliografía sobre su obra en esos años está muy desperdigada y era hora de agruparla; y porque es bueno saber, así sea en breves apuntes, qué opina Caro sobre esos años, lejanos, donde comenzó su valiosa carrera. Fue editado por la Galería Casas Riegner en el marco de su más reciente exposición allí, y sirve como abrebocas al homenaje que se le hará al artista el 15 de diciembre en la Biblioteca Nacional. Jugando con el título de una de sus obras: este libro no está caro y vale la pena tenerlo.

 

Esencial

El libro Esencial, editado por Planeta, es una extensa, completa y compleja entrevista con el artista Miguel Ángel Rojas. La entrevistadora es la curadora e investigadora Natalia Gutiérrez y, sin duda, no hay momento de la larga trayectoria del artista —que comienza en los 70— de la que no se hable aquí. No es el típico coffee-table para adornar la sala de una casa. No. Por el contrario, es un libro con tintes académicos llevado por una minuciosa charla que devela el interés de Rojas en cada una de sus obras.

 

El libro tiene varias imágenes que acompañan al texto pero, tal vez, para ser un libro de arte uno queda con ganas de ver más fotos o, al menos, en un tamaño mayor. Esta apreciación no demerita en nada la valiosa documentación de un artista que sigue produciendo obras de mucha importancia y que con el paso de los años conserva su vigencia. Aquí queda muy claro cómo concibió su famosa serie del Faenza, desde los más íntimos detalles tanto personales como técnicos, pero también cómo fue ese trabajo con hojas de coca —muy presente en su obra— y cómo produjo instalaciones como Grano o Subjetivo que aún hoy, 30 años después, siguen siendo motivo de más de una tesis de grado.

 

Natalia Gutiérrez es antropóloga de la Universidad de los Andes y maestra en Teoría e Historia del Arte de la Universidad Nacional, y aquí deja uno de los aportes bibliográficos más importantes sobre Rojas. Un libro, ante todo, de consulta.

 

Plural

Como todos los libros decembrinos con el sello de Villegas Editores, el libro es espléndido, muy bien impreso y lleno de impecables fotografías de las obras del escultor Luis Fernando Peláez. El ex ministro de Cultura, Juan Luis Mejía, es el encargado de hacer la presentación de este recorrido, no cronológico sino temático, subdividido en capítulos con nombres muy sugestivos como Crónicas de viaje, Sur, Agosto, lluvia, y con citas de varias personalidades de la cultura como la del artista Francois Bucher: “Hay obras que sugieren recorridos inéditos, ideas que aventuran el lenguaje a bordes e imprevistos en su contexto. El trabajo de Luis Fernando Peláez tiene esa indudable cualidad que insinúa, alude, invita. Su naturaleza es básicamente plurívoca, por eso la obra misma indica el camino hacia todo tipo de posibles asociaciones”. Un libro visualmente impecable gracias a algo fundamental: la obra del artista. Y precisamente, por fortuna, esa es la obra que se podrá ver en el Museo de Antioquia, en una ambiciosa retrospectiva, durante este mes.

 

Caballero erótico

 El libro es pequeño de formato y grande de espíritu. Forrado en tela y con caja, con guardas en papel fabriano, y 42 impecables reproducciones de pasteles, tintas y carboncillos sobre papel, y algún óleo sobre cartulina. Viene precedido de un magnífico prólogo de Antonio Caballero, todo un elogio de los malos pensamientos. Son todas obras de pequeño formato, y todas obras con penes erectos, poderosos. El libro acompaña la imperdible exposición de la Galería El Museo de Bogotá.

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