El ensayista barcelonés Eloy Frnández, ganador del Premio de Ensayo Anagrama por su libro "Eros".Foto: cortesía El Clarín.

Las nuevas facturas del despecho

Antes, solía creerse que había que ofrecer objetos físicos para recibir dinero a cambio. Hoy, las minas de oro parecen estar ubicadas en los abstractos territorios sentimentales: ¿cuánta plata se le puede sacar a un hombre despechado? Eloy Fernández Porta reflexiona sobre ello en su último libro: Eros.

2010/09/21

Por Lina María Aguirre

Tal vez haya “cincuenta formas de dejar a un amante”, como dice la canción de Paul Simon, pero ¿cuántas hay de vengarse de un mal amor? Cash Converters, una cadena de almacenes de compraventa, tiene una sugerencia: “¿Tu novi@ te ha puesto los cachos? Véngate vendiéndonos los regalitos que te hizo”. Y ese es el texto de la valla publicitaria que la cadena ha puesto por toda España. Es decir, los estados anímicos pueden convertirse en dinero.

Esta anécdota es el punto de partida de Eros, el nuevo libro de Eloy Fernández Porta, ganador del Premio Anagrama de Ensayo este año. Fernández Porta (Barcelona, 1974) ha emprendido en este libro una búsqueda del amor versión siglo XXI y lo ha descubierto en el mercado que fabrica, comercializa y distribuye emociones a través de los mismos canales por los cuales transitan otros bienes de uso corriente: medios de comunicación, instituciones financieras y —claro— internet. Ha encontrado también que en este remolino capitalista se confunden a menudo la sensibilidad y el espectáculo: ¿puede hacer prácticamente cualquier cosa en público y no le cae mal algo de platica? Aquí está su reality show. ¿Sabe convertir su vida en un drama escandaloso y no le teme al ridículo parcial o total? Oprah Winfrey y compañía vendrán a buscarlo. ¿Necesita ayuda para cometer adulterio? Aquí está la agencia Ashley Madison de aventuras extramaritales. ¿Es usted una heredera multimillonaria que busca la aparente amistad verdadera? Aquí se le organiza un casting para tal fin, señorita Hilton.

No es que el tema sea nuevo, la documentación de muchos siglos demuestra que la humanidad ha evolucionado en cuanto a la forma como ambos sexos se relacionan íntimamente y cómo buscan lidiar con el desamor, el desapego y la frustración del rompimiento. Y aquí ha habido de todo, desde el Ars Amandi de Ovidio o los sonetos de Shakespeare hasta las canciones más despechadas que hayan acompañado horas de aplanchado casero y tardes enteras de peluquería. La cultura popular reciente no se ha quedado atrás: Ross y Rachel en Friends, devolviéndose malamente sus recuerdos y él exigiendo su camiseta ochentera favorita. La protagonista de la película Singles (1992) comprando el control remoto más seguro para su garaje, después de sorprender a su galán español en un bar de Seattle cuando debería estar cruzando el Atlántico, y la de In Search of a Midnight Kiss (2008) buscando beso de fin de año y amor verdadero en el sitio web de anuncios Craigslist. Imposible ignorar la advertencia de “estoy hasta la coronilla” en el Bolero falaz de Aterciopelados, o el episodio de la televisión británica que inmortalizó la confesión de Lady Diana sobre el estado de su matrimonio con el príncipe Carlos: “No podía haber funcionado; éramos tres”.

Lo que hace Fernández es situar todo lo anterior sobre un amplio telón de fondo que incluye filosofía, psicología, historia, política, análisis de medios, de corrientes principales y alternas de cultura. Una diversidad extensa de fuentes con algo en común: todas revelan el complejo bombardeo de información al que puede estar sometido un individuo y sus sentimientos. No es una investigación necesariamente basada en experiencias personales. El autor puede parecer algo enigmático, da a veces la impresión cuando habla de tener un metadiscurso paralelo, cuya complejidad no está siempre al alcance del interlocutor, pero ha demostrado ser aplicado y estudioso, y trabaja de día como profesor universitario.

¿De dónde ha surgido entonces Eros? El tema ya estaba presente en textos anteriores suyos, aunque no tan explícitamente: “En el primer libro que publiqué había un relato titulado ‘El Método Dale Carnegie para ganar amigos’, donde hablaba de las normas sociales, la jerarquía que distingue a los populares de los impopulares y el ‘factor moda’ de los vínculos. Luego, en los libros siguientes, lo fui desarrollando cada vez más. En Afterpop había un texto, que es el primer intento que hice de combinar sociología, psicología y crítica de la cultura de tendencias, donde hablaba de los marginados sociales como tema cinematográfico y comiquero. Y en Homo Sampler hay toda una sección intermitente dedicada al tema del amor entendido como crítica cultural. Así que este libro viene a ser la conclusión de todas esas ideas”.

Dice haber encontrado en Estados Unidos cierta afinidad con la cultura catalana en la aproximación a las relaciones personales: “Es más bien formalista, normativa y analítica, y en esto se diferencia de otros lugares más románticos o desatados. Ese factor reglamentista de las relaciones aparece descrito —y también satirizado— a lo largo del libro”.

El autor no subestima la capacidad de atención ni de análisis de su público. El carácter exhaustivo de la investigación se nota en las más de 370 páginas. Es una lectura exigente, en contenido y forma, es densa y el cruce de referencias puede ser intimidante. ¿O no? “Pues hasta ahora he leído y escuchado un buen número de comentarios que no confirman esa descripción”, responde Fernández: “Y buena parte de dichos comentarios proceden de lectores nacidos en los años 80”.

Eros está lleno de referencias a los productos de la cultura popular. “Todos nos hemos acostumbrado a manejar cantidades importantes de información. A los lectores no les exijo cosas, sino que se las propongo: de entrada, propongo un texto que no apele sólo a la experiencia cultural del lector, sino también a su experiencia emocional, a sus recuerdos sobre amores y amantes, porque creo que eso también es cultura”.

¿Qué tanto puede amenazar la crisis económica al estado de cosas analizado en Eros? Para dar la respuesta, es necesario comenzar haciendo una aclaración: El autor titula su libro €®0$. Con todos esos signos, aludiendo a la mercantilización de los afectos del mundo de hoy. “Lo que llamo mercado afectivo es una forma de producción que incluye simultáneamente productos y emociones, o más bien que convierte la vida afectiva en la base de la compraventa y en su referente último. Ejemplos claros son páginas web como Craigslist, que permite encontrar a una persona a la que sólo has visto una vez —creando así una industria del pálpito romántico— o Ashley Madison, que organiza adulterios sólo entre personas casadas. La crisis causada por las hipotecas basura no afecta a ese tipo de mercado, que crece financiando nuevas formas emotivas. En uno de los capítulos del libro he intentado imaginar qué ocurrirá dentro de treinta años, cuando sea ese mercado el que entre en crisis”.

Mientras tanto, la gente hace lo que puede. El mes pasado se conoció el caso de Sarah Coyle y el parlamentario (conservador) británico Patrick Mercer. Ella era su secretaria y tenían una relación sentimental. Él se arrepiente en el último momento de la decisión tomada (divorciarse de la esposa). La señora Coyle, en medio del desengaño público, resuelve exigir una compensación por lo que gastó en amoblar el apartamento que iban a montar juntos: £8.000, y, como buena secretaria, tiene todos los recibos del almacén John Lewis. Según se concluye en Eros, afectos y ex afectos coinciden muy a menudo hoy en la caja registradora.

 

En el mercado

€®0$. La superproducción de los afectos

Eloy Fernández

Anagrama

2010

384 páginas

$64.000

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