Fotograma de la película. Fundación patrimonio fílmico colombiano

Colombia victoriosa, Álvaro y Gonzalo Acevedo

2014/01/23

Por Oscar Guarín

La película realizada por los hermanos Acevedo sobre el conflicto colombo-peruano de 1932 retrata, sin intención, el carácter tragicómico que tuvo este evento, magnificado en las historias nacionales de los dos países. El 1 de septiembre de 1932, 200 soldados peruanos entraron en la ciudad de Leticia, amenazaron a sus habitantes y les obligaron a abandonar el lugar. El hecho generó la inmediata reacción del presidente peruano Sánchez Cerro, quien pensó que se trataba de un complot de sus opositores, y envió tropas de apoyo. Esto fue interpretado en Colombia como una maniobra ofensiva. Apoyado por multitudes que se volcaron a las calles tan pronto los diarios dieron la noticia, el gobierno de Olaya declaró la guerra en defensa de Leticia, que había sido fundada por caucheros peruanos en 1867, pero entregada al Estado colombiano por un acuerdo en 1922, a pesar de la oposición de los 17.000 habitantes que tenía.

En cuanto se inició la guerra, Álvaro Acevedo acompañó a la flota de la Armada enviada al “teatro de operaciones”. El viaje fue tan largo y demorado -hasta Brasil para remontar el río Amazonas, y luego subir por el río Putumayo hasta llegar a Tarapacá- que cuando la flota llegó ya habían pasado los enfrentamientos militares y el fragor de la guerra se disipaba entre las fiebres, las lluvias y la falta de provisiones. El cineasta debió conformarse entonces con hacer tomas del entrenamiento de los soldados, de patrullajes por caños y quebradas, y de las misas campales. Según el mismo Álvaro Acevedo, la guerra no era “filmable” porque “era invisible”.

A su regreso a Bogotá, y viendo que el material obtenido no servía para mucho, los hermanos se decidieron a recrear la guerra, esta sí mucho más emocionante que la real. Utilizando fragmentos de películas de la Primera Guerra Mundial, crearon emocionantes batallas aéreas en las que los pilotos colombianos salían victoriosos. Se recreó en maquetas el bombardeo a Güepí y, para dar un toque de dramático realismo, los cineastas llevaron a la laguna del Neusa, en las afueras de Bogotá, a un numeroso grupo de extras, donde en medio de pinos y eucaliptos, cual floresta salvaje, revivieron el fragor de batallas que nunca sucedieron y que dieron el triunfo heroico y espectacular a las fuerzas colombianas.

Sobra decir que el día de su estreno, el 13 de junio de 1933, la capital vibró de emoción patriótica ante la apoteosis bélica creada por los hermanos Acevedo. También está de más decir que ganamos la guerra y que, en un acto de generosidad, indemnizamos a la Casa Arana.

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