Festival de las Flores en Berlín, 1967.

El hostigante verano de los dioses, Fanny Buitrago

2014/01/23

Por Luz Mary Giraldo

Hubo controversia cuando en 1963 se publicó en Colombia El hostigante verano de los dioses. Unos desaprobaron, con argumentos a veces morales, y otros celebraron su propuesta temática y formal. ¿Cómo iba a ser posible que una jovencita de poco más de 20 años se atreviera a escribir una novela “fuera de tono” frente a lo que estábamos acostumbrados a leer? ¿Por qué se desentendía de las narrativas regionales con su color local y los gamonales que representaban el abuso de poder político, social y familiar? ¿Cómo así que una mujer escribía cosas “impropias” de su género? Todo parecía ir en contravía de lo que sucedía en la literatura latinoamericana, en la cual muchos escritores exponían sus tesis a través de la denuncia o el testimonio. En el país estaba en boga la desigual narrativa de la violencia, el autor más reconocido era Eduardo Caballero Calderón, en algunos espacios se respiraba existencialismo y algo se sabía de los beats y los hippies.

El contexto ideológico propio de los años sesenta, el carácter rebelde y nihilista de sus personajes, el erotismo y la forma de narrar desde diversas voces, no facilitaban la aceptación por parte de los lectores convencionales. La novela resultaba impertinente y su autora era una joven llamada Fanny Buitrago, amiga de los nadaístas, esos iconoclastas que se atrevían a profanar el establecimiento.

Inicia con un fragmento sobre un lugar multiétnico poblado de forasteros atraídos por el cultivo del banano. Allí “los dioses están viejos”, la actividad laboral se paraliza con el carnaval y “el verano tiene la misma esencia que la piel de una mujer hostigada por el deseo”. Una joven periodista de la capital llega en busca del autor de un libro premiado, inspirado en un grupo de jóvenes que afirman ser dioses, se consideran escritores y artistas y aspiran a darle sentido a su existencia practicando el amor libre, fumando marihuana y “despilfarrando juventud”. La periodista descubre que varias de las mujeres han escrito una novela con fragmentos de vida del grupo. Esa escritura colectiva corresponde al autor buscado.

Después de esta primera novela, Fanny Buitrago ha publicado otras tantas, varios libros de cuentos, teatro, literatura para niños y jóvenes, está traducida a varios idiomas e incluida en distintas antologías, y ha recibido más premios internacionales que nacionales. Y son muchos los estudiosos del país y del exterior que reconocen los significativos aportes de su obra, destacando su agudeza crítica y sus parodias de la realidad nacional.

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