El río de las tumbas, Julio Luzardo

'El río de las tumbas' es la segunda película del cine-foro 'Álbum del Sagrado Corazón del cine colombiano' que se llevará a cabo en el Fondo de Cultura Económica, en Bogotá, los martes de este mes a las 4:00 p.m.

2014/01/23

Por Mauricio Durán

A comienzos de los años sesenta aparecían en la literatura, la plástica y el teatro los rostros enmascarados con los que ha procurado ocultarse el fenómeno de la violencia en Colombia tras la crisis del 9 de abril del 1948. Esta violencia echó raíces en el campo, desarraigó a los más humildes de sus tierras y dio inicio a un desplazamiento que aún no termina.

La historia que narra El río de las tumbas de Julio Luzardo (1965) recurre al río como elemento literal y simbólico de una violencia que se cierne sobre los habitantes de un pequeño pueblo perdido. Para la desamparada vida campesina, los ríos no solo han servido como medio de transporte, como sustento vital de la producción agraria, sino también como lugar de complicidad de una violencia impune. En ellos han muerto violentamente, recorrido kilómetros, desaparecido y emergido finalmente, como el mismo rostro de una gran culpa, miles de cadáveres. Con el vocablo indígena guakayó, que quiere decir “río de tumbas”, se identifica este río, que en el rodaje de la película fue el Magdalena. El pueblo ribereño escogido para la filmación fue Villavieja, bajo el bravo sol huilense y el conflicto armado que asoló desde comienzos de los años sesenta la región, vecina de Marquetalia, territorio que vio surgir a las Farc.

Una mañana el río acerca a las orillas de esta población el cuerpo de un hombre ahogado y amarrado. El bobo del pueblo lo ve y corre a avisar al alcalde, después al secretario, y al cabo, y al cura, quienes delegan sistemáticamente el levantamiento y reconocimiento del cadáver. Aunque caricaturescos, cada uno de los personajes se articula en un sistema social propicio a la inercia y a los rencores: el alcalde indiferente con la población, el cura que predica el odio hacia el alcalde, el policía que prefiere dejar que el río se lleve los muertos a otro pueblo, el vago que negocia su silencio por un aguardiente... En su egoísmo, cada uno de los personajes no hace otra cosa que proteger sus propios intereses.

De la capital es enviado un investigador que termina aceptando la ley no explícita de este pueblo, en donde las fiestas sirven para ignorar los rostros de la muerte que comienzan a irrumpir cada vez con más frecuencia en la vida diaria. Y no solo llegan los cadáveres por el río. Un disparo acaba con la vida de un exguerrillero y trabajador de una hacienda vecina, pero en el pueblo nadie lo oye: el disparo es silenciado por la papayera que ameniza la celebración del reinado de la pitahaya.

El río de las tumbas se presentará el martes 12 de julio a las 4:00 p.m. en el Fondo de Cultura Económica, como parte del ciclo de cine colombiano a propósito del libro Álbum del Sagrado Corazón del cine colombiano de Hugo Chaparro Valderrama. Es entrada libre.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.