Calle 10 de Bogotá

La personalidad histórica de Colombia, Jaime Jaramillo Uribe

2014/01/23

Por Eduardo Posada Carbó

Definir la “personalidad histórica” de un país es una tarea casi imposible, sobre todo frente a la enorme diversidad colombiana –regional, demográfica y social. Los países además pueden cambiar al ritmo de las generaciones. Sin embargo, cuando los editores de Arcadia me pidieron que seleccionara diez obras que nos permitieran entender los últimos cien años de la vida nacional, no tuve dudas en incluir este ensayo del historiador Jaime Jaramillo Uribe, cuyo texto fue por primera vez leído en una conferencia en la Universidad de Vanderbilt, en los Estados Unidos, y publicado originalmente en 1969.

Su lectura quizás sorprenda a muchos. Acostumbrados hoy a ser identificados como una nación de extremos, Jaramillo Uribe nos obliga a cuestionar el estereotipo. Lo que caracteriza a Colombia, nos dice, es su “mesura, medianía, término medio”. Sus conclusiones no son fruto de la fantasía, están basadas en una rigurosa lectura de nuestro pasado, que contrasta con los desarrollos de otros países latinoamericanos.

En muy variadas manifestaciones de nuestra vida social, cultural y política sobresalen rasgos que le permiten a Jaramillo Uribe clasificarnos como un país de personalidad moderada. Y estas son expresiones notables tanto en nuestro pasado pre-colombino, como en las experiencias colonial y republicana.

La debilidad de la encomienda, el dominio del mestizaje o la ausencia del caudillismo militar son ejemplos que ilustran su tesis. Jaramillo Uribe cierra su ensayo en forma clara: “Discreta la contribución indígena en población, mano de obra y técnicas; mediana y de difícil logro la riqueza y medianas las formaciones sociales de clases y grupos; con numerosos núcleos urbanos que hasta hoy han evitado el gigantismo urbanístico, Colombia bien puede ser llamada el país americano del término medio, de la aurea mediocritas”.

Las cosas han cambiado mucho desde 1969. Y existen razones para cuestionar tal caracterización de la personalidad nacional: el Bogotazo y La Violencia, las más recientes barbaries asociadas al prolongado conflicto armado, los desbordados crecimientos metropolitanos… El mismo Jaramillo Uribe reconoció que hubo en su visión algo de optimismo. No obstante, su ensayo mantiene refrescante validez. Sobre todo, nos permite redescubrir, con respecto a la supuesta barbarie colectiva de los colombianos, una historia de civilidad borrada de las narrativas intelectuales.

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