Primera edición de Mito

Mito, Jorge Gaitán Durán

2014/01/23

Por Juan Gustavo Cobo

Los 42 números de Mito y las ediciones de libros que impulsó constituyen una aventura intelectual aún vigente. Cuatro premios Nobel honraron sus páginas y supo mantener un diálogo con España, no solo la peregrina sino también la censurada durante el franquismo.

Jorge Gaitán Durán, su fundador junto con Hernando Valencia Goelkel, se había convertido en un polémico poeta-ensayista, preocupado por integrar una renovación del marxismo con la reflexión de la palabra sobre sí misma y el mundo. Por ello no son de extrañar textos de Luckács y Lefebvre con traducciones de Heidegger y la filosofía existencialista, el teatro del absurdo y los documentos explosivos sobre la realidad colombiana, con el respaldo a compañeros de generación como Álvaro Mutis. En tal sentido, Si mañana despierto de Gaitán Duran y La vida cotidiana de Eduardo Cote Lamus dieron un tono nuevo de la poesía colombiana editada por Mito.

Textos de Georges Bataille o de Henry Miller, además de los poemas de Gaitán de su serie Amantes, incitaban a descubrir el lado oscuro de la sexualidad, que era perceptible también en los testimonios tortuosos sobre la violencia colombiana.

En el Brevario arbitrario de literatura colombiana he intentado poner de relieve el carácter universal de Mito desde su perspectiva poética, que no solo se daba en la traducción, sino que prestaba atención al cine. Pero también estaban las contribuciones filosóficas desde Alemania de Danilo Cruz Vélez y Rafael Gutiérrez Girardot sobre la violencia colombiana y las provocaciones de Jorge Child que desenmascaraban a los propios miembros de la revista.

Textos críticos como el agudo ensayo de Valencia Goelkel sobre Porfirio Barba Jacob, los de Marta Traba sobre Alejandro Obregón y Eduardo Ramírez Villamizar o las reflexiones de Enrique Buenaventura sobre el teatro de Brecht, refrendan la apertura mental de la revista. Pero Mito no era solo información cultural. Era un espacio creativo que dialogaba con América, ya sea en las páginas de Fernando Charry Lara sobre México y Cuba o en la valiente actitud de todos sus integrantes al respaldar a los estudiantes en su lucha contra la dictadura de Rojas Pinilla. Esa erguida actitud ética contribuyó a hacer de Mito (1955-1962) una reunión de creadores afligidos por Colombia pero también preocupados por recobrar para el lenguaje sus poderes de cuestionamiento y revelación.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.