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Musa paradisíaca, José Alejandro Restrepo

2014/01/24

Por Lucía González Duque

José Alejandro Restrepo ha hecho ya de su obra un tratado de violentología digno de ser considerado como una de las más serias investigaciones sobre las razones de esa capacidad inmensa que tenemos de andar reeditando las violencias. Su trabajo sobre esa noción colonial que tenemos de nosotros mismos, y sobre la herencia atávica de la religión y sus vínculos con el poder, sobre el poder de la imaginería religiosa, conmueve, interpela. Musa paradisíaca es un buen ejemplo. En ella, a través de una imagen profunda, sublime y brutal, la flor del fruto que ha debido producir riquezas para el pueblo que las cultiva se convierte en imágenes de guerra.

“Mi primer encuentro con la Musa paradisíaca fue a través de un pintoresco grabado del siglo xix: una sugestiva mulata aparecía reclinada bajo una planta del banano. Típica imagen de la visión ideológico-colonial sobre el Nuevo Mundo, donde se mezclan exuberancia sexual y exuberancia natural. Pero para mi sorpresa el título del grabado no se refería a la mujer sino al nombre científico de un tipo de banano: el plátano hartón”. Hoy, “debajo de los platanales ya no encontramos musas paradisíacas sino cuerpos aniquilados”. Aquí, en la obra, al final de la flor, de la musa, se proyecta la imagen de una de tantas masacres.  “Todo comenzó el 4 de marzo en Honduras y La Negra, allí murieron 19 empleados. Luego vino Punta Coquitos donde 30 hombres fueron fusilados. Después las matanzas del barrio Kennedy en Chigorodó y la de Necoclí, luego La Mora, Turbo, otra vez Carepa, de nuevo Chigorodó con decenas de obreros masacrados. 18 de agosto, 11 obreros fueron asesinados, 5 más en la finca Mapaná, una mujer en El Oasis. Es una lista que parece no tener final”, se leía en El Tiempo del 30 de agosto de 1995.

Desde las masacres de 1928 hasta hoy siguen estando presentes las masacres de las bananeras, el despojo de la tierra, la expoliación de nuestras riquezas, de la mano de esa alianza perversa entre violencia y multinacionales, entre modelo económico y abusos de poder, que engendran y avalan la aparición de los grupos al margen de la ley y tantos negocios ilícitos que han hecho que la riqueza sea nuestra condena y no nuestra salvación.

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