The Speakers

Oda a la gente mediocre, The Speakers

2014/01/23

Por Jaime Cortés

Corría 1968, un año que aún se resiste a desaparecer de la conciencia colectiva contemporánea, cuando la banda colombiana de rock The Speakers grabó el larga duración En el maravilloso mundo de Ingesón. Fue un álbum tan singular que para muchos se convirtió en objeto de colección y de culto.

El disco fue posible gracias al apoyo de Manuel Drezner quien prestó los estudios de Ingesón en las noches, dotados con uno de los mejores equipos de grabación en Latinoamérica, a cambio de introducir en el título una alusión directa al nombre de su empresa. Con bajo presupuesto, The Speakers: Roberto Fiorilli, Humberto Monroy y Rodrigo García, realizaron su proyecto, inspirado en los aires experimentales que The Beatles habían plasmado en el álbum Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band, lanzado el año anterior.

Al igual que la banda inglesa, la colombiana usó letras con un tono retador. A su vez, emplearon recursos tecnológicos de punta para darle una sonoridad especial a la producción. El segundo corte del disco, “Oda a la gente mediocre”, es una muestra de ello. En su momento fue una canción que caló en el público juvenil e indignó a lo más conservador de la sociedad colombiana.



Las abiertas alusiones psicodélicas en la música, como los ecos finales en las frases, las distorsiones en la guitarra y las percusiones con cencerros y batería, cobraron un sentido propio por medio de manipulaciones solamente posibles en un estudio de grabación. Todo ello se complementó con un diseño arriesgado para la carátula y un cuadernillo con textos cortos e ilustraciones coloridas. Se incluyeron imágenes de los artistas Ricardo Cortázar, Augusto Rendón y Carlos Granda; las fotografías las realizó Danilo Vitalini y los textos, Drezner y Darío Ruiz.

En el maravilloso mundo de Ingesón salió al mercado impregnado de fragancia de rosas y acompañado de pastillas rechinantes de chicle con unas instrucciones precisas: “Para experiencias extrasensoriales, tráguese sin masticar”. Muchos incautos creyeron tener entre sus manos auténticas muestras de LSD. The Speakers lograron conjugar música, textos, artes gráficas, olores y sabores para convertir su álbum en un objeto psicodélico y en uno de los discos más llamativos y curiosos del rock colombiano.

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