Video y fotografía.

La bandeja de Bolívar, Juan Manuel Echavarría

2014/01/24

Por Oscar Roldán-Alzate

La bandeja de Bolívar, una composición audiovisual realizada en 1999, podría ser el lugar más estratégico desde donde definir la obra de Juan Manuel Echavarría (Medellín, 1947), un artista que se basta con la historia de su país, que es su propia historia, para nutrir cada una de sus series. Con este video de tres minutos y catorce segundos se sintetiza el mensaje que continuará habitando sus obras posteriores, en algo que él mismo ha llamado “el quiebre de la patria”.

En un juego temporal que aprovecha la paradoja de los elementos memorables, diez fotografías animadas dejan ver cómo se rompe una réplica de la bandeja de porcelana entregada a Simón Bolívar en conmemoración de la gesta independentista, que reza: República de Colombia para siempre. Esta bandeja es parte de una serie de copias producidas cien años después de la gesta libertadora para celebrar el centenario del magno evento.

La fragmentación del objeto patrimonial avanza lentamente con sonidos que recuerdan una faena de destrucción. En el último fotograma, la porcelana triturada, vuelta polvo, evidencia lo indeseable, un montículo de cocaína ha remplazado el orgullo patrio. Esta analogía no da alternativa. La elección del elemento configurador, la acción que suscita y el revelador desenlace conceden al espectador las claves necesarias para asociar la obra con el contexto social y político del país en ese momento, una de las crisis institucionales más complejas de la historia reciente.

En efecto, y como lo expresa el mismo artista, “La bandeja de Bolívar representa la fragmentación de una nación” que se ha debatido, a causa de la desigualdad social y la falta de un pacto social definido, en toda suerte de conflictos fratricidas desde el origen.

Esta obra, a través de una simple composición de fotografías, que pareciera elemental, es una síntesis macabra de la condición y la definición de este país desde la Campaña Libertadora hasta la guerra del narcotráfico, la misma que, en palabras del artista, “ha hecho trizas la nación”. A través de su obra, Echavarría nos señala una condición de nuestra sociedad, toda vez que la inserción del narcotráfico en la vida nacional, tanto en lo político, como en lo económico y en lo cultural ha sido el sino más vívido de una identidad nunca querida, un estigma que lacerantemente cubre toda la geografía territorial y humana. La poética trágica que subyace en este video nos deja perplejos e impotentes frente a la realidad. Sin embargo, constatamos que de nuevo el arte, más allá de su compromiso testimonial, nos ofrece herramientas de juicio y acción para configurar nuestro presente, para proyectar nuestro devenir.

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