Enrique y Nicolás Buenaventura, y Jacqueline Vidal en una versión del 1985.

A la diestra de Dios padre, Enrique Buenaventura

2014/01/23

Por Carlos Gardeazábal

Enrique Buenaventura (1924-2003) nos legó cerca de 60 obras dramáticas, además de numerosos ensayos teóricos y críticos sobre el teatro. Durante su periodo formativo, considerado por Carlos Reyes como su etapa “didáctica-nacionalista”, el autor caleño avanzó en la construcción de una conciencia histórica a partir de la tradición cultural nacional por medio de la incorporación de elementos de la narrativa popular colombiana. Su obra A la diestra de Dios padre, inspirada en el conocido cuento de Tomás Carrasquilla, ayuda a comprender la forma en que Buenaventura retoma la tradición heredada aplicándola a nuevos contextos a lo largo de décadas de trabajo. Su objetivo inicial era el de comenzar a atraer al público de origen popular y convertirlo en espectador de su teatro: “Era necesario empezar por eso, por las costumbres teatrales existentes e ir hacia el pueblo en lugar de pretender que el pueblo fuera hacia el teatro”, decía Buenaventura en 1969.

Buenaventura propuso también el método de creación colectiva, centrado en la investigación multidisciplinar y en la inclusión en el proceso creativo de los diferentes miembros del grupo e incluso del público. La propuesta dramática de Buenaventura, desde el Teatro Experimental de Cali, se centraba en la idea de hacer del teatro una herramienta de búsqueda y desarrollo de la identidad de la cultura del continente, mientras mantenía un productivo diálogo con diversas tradiciones dramáticas -afroamericanas, europeas, hispánicas, anglosajonas y amerindias. El resultado de este cruce de visiones es la idea del teatro como foro de debate y como posibilitador de la transformación social.

Basado en una vieja leyenda de la religiosidad popular europea traída a América, la obra y el cuento de Carrasquilla cuentan la historia de cómo Jesús y san Pedro viajan a la tierra en forma humana. Después de ponerlo a prueba, Jesús le concede cinco poderes a Peralta, un campesino antioqueño pobre y avispado: el control sobre el juego y el azar, el control sobre la muerte, el control sobre el tiempo, el poder de ganarle al diablo en el juego y el de estar a la altura de Dios.

Fruto de la creación colectiva, A la diestra de Dios padre tuvo al menos cinco versiones desde 1958 hasta 1986, pasando de una oportuna adaptación en forma de mojiganga de la obra de Carrasquilla a una síntesis de diferentes grupos sociales y fuentes culturales, populares y cultas. Peralta pasa de ser un campesino rebelde dentro de una sociedad rural cuasi-colonial a ser un obrero consciente de su deber frente a la comunidad. Carnaval, folclore, parodia y vanguardia se mezclan en este clásico de Buenaventura, escogida por Jacqueline Vidal como la obra cumbre de su carrera.

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