José Alejandro Restrepo

Variaciones sobre el purgatorio número 4, José Alejandro Restrepo

2014/01/24

Por María Belén Sáez de Ibarra

A lo largo de los últimos quince años José Alejandro Restrepo ha buscado problematizar la relación entre imagen, religión y política. Una obra iconoclasta que trabaja con los archivos sociales de la cultura visual (imagen materia, imagen en movimiento y sonido).

Pionero de la videoinstalación en el país y en el contexto latinoamericano, el artista trabaja estos años a caballo entre el teatro y las artes visuales. La pieza Variaciones sobre el purgatorio número 4 se nutre primordialmente de archivos sonoros que provienen de grabaciones en el Congreso de la República de Colombia durante el proceso de Justicia y Paz promovido por el gobierno de Álvaro Uribe y adoptado como ley de la República en el año 2005. La obra fue realizada por una comisión del Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia, que produjo la exposición Variaciones sobre el purgatorio número 4 en el año 2011.

Este purgatorio se escenifica en la inmensidad de una sala completamente oscura con la ayuda de la proyección en video de una piscina decadente de una provincia olvidada que representa el agua purificadora en donde se lavan y expían los pecados luego de surtido el rito de solicitud de perdón propio de la religión católica. Las voces del presidente Uribe, paramilitares y guerrilleros se escuchan pidiendo perdón a las víctimas y al pueblo colombiano. Una gota de agua hace eco y todos los sonidos están afectados para componer la teatralidad del momento del purgatorio colombiano. “El mayor teatro del mundo son los Congresos de la República”, ha dicho Restrepo. Una puesta en escena de los procesos de justicia transicional en medio de la guerra.

“Pido perdón al pueblo colombiano”. Es la voz del presidente Álvaro Uribe que se replica en un eco a través del vacío de la sala oscura. Transcurre un silencio que es llenado con el sonido de gotas cayendo. Luego siguen apareciendo voces, y más ecos del agua y el silencio. Son las voces de alias Karina (“perdón, perdón, perdón”); Salvatore Mancuso alias Ernesto Báez, Carlos Castaño alias Tijeras, alias H.H., monseñor Cristancho Luque desde su púlpito, y el Tedeum de la Catedral Primada de Bogotá.

Palabras pronunciadas en el momento necesario para cumplir su propósito de negociación de lo imperdonable. Que tomen su curso. Amén. ¿Acaso habrá un purgatorio que aguarda en la eternidad de esa gota que cae en la oscuridad? De ello trata la justicia transicional: el reino de la justicia no es de este mundo, como predican los curas de este teatro del mundo profano en el que tenemos que existir.

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