Jaime Garzón. Semana

Zoociedad*

El escritor Ricardo Silva Romero escribe sobre el programa de humor político que hizo de Jaime Garzón una figura nacional: "Garzón se convirtió, por cuenta de Zoociedad, en una voz importante del coro nacional: una especie de resistencia, de sanidad en medio del delirio".

2014/01/24

Por Ricardo Silva Romero

Es una parodia brillante de los tiempos reformistas, erráticos, confusos, del gobierno de César Gaviria. Tiene un par de presentadores, Jaime Garzón y Elsa Lucía Dávila, que fingen la grandilocuencia, la sofisticación en falso de los locutores de la época. Muestra lo que está sucediendo en los pasillos del poder. Da paso a un reportero en el lugar de los hechos, el mismo Garzón, que entrevista a los políticos del momento –de Samper a Pastrana– con el noble propósito de ponerlos en ridículo. Tiene, siempre, un paréntesis: un corto animado, titulado “No hay enemigo pequeño” y dibujado por Grosso, en el que un pececito trata de que no se lo trague vivo ningún monstruo de la pecera. De tanto en tanto dos impávidos personajes de gafas oscuras, encarnados por los humoristas Arias y Troller, aparecen para contar qué soñaron la noche anterior: “Anoche soñé que…”. Y el espectador piensa que nunca había visto nada como eso.

Zoociedad, producido por Cinevisión, y transmitido los miércoles a las 9 de la noche, en un principio, por la segunda cadena de la edad dorada de nuestra televisión, era algo de no creer: una especie de milagro. Sus seguidores, en un país que ha solido saltarse el camino de la seriedad para llegar de una buena vez a la solemnidad, esperaban cada capítulo con una ansiedad que siempre encontraba alivio. Cada capítulo de Zoociedad, de los buenos, de los regulares o de los malos, estaba producido con una irreverencia que era la suma de la indignación y la inteligencia de un grupo de periodistas que crecieron con la convicción de que los ciudadanos tenían la obligación de criticar a su país. En el programa había sátira, había rabia, había absurdo. Y mientras tanto –solemos olvidarlo– allá afuera sucedía una guerra brutal.

Zoociedad era un programa de televisión valiente: eso no puede pasarse por alto. El narcotráfico seguía haciendo de las suyas, los paramilitares empezaban a tomarse el territorio como ángeles vengadores y los guerrilleros se convertían en enemigos del pueblo que tanto decían defender. Y estos humoristas que lo habían visto todo con sumo cuidado, desde Monty Python hasta Les Luthiers, se atrevían a burlarse del horror colombiano en el horario principal de uno de los dos canales de nuestra televisión. Garzón se convirtió, por cuenta de Zoociedad, en una voz importante del coro nacional: una especie de resistencia, de sanidad en medio de semejante delirio. Está visto, 20 años después, que seguirá vigente.

* Dirección: Francisco Ortiz Guion: Eduardo Arias, Rafael Chaparro y Karl Troller

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