Tavi Gevinson

Los dos extremos de una misma aguja: Tavi Gevinson

¿Qué tienen en común Tavi Gevinson, una bloguera de 16 años que ha pasado media vida frente a la pantalla de un computador, e Iris Apfel, una diseñadora de 85 que ha pasado media vida en un avión?

2012/10/31

Por Catalina Holguín Jaramillo* Bogotá.

Tavi Gevinson

¿Qué puede hacer una preadolescente encerrada en su cuarto conectada a Internet? Ver porno (aterrador), hacer porno (MUY aterrador) o convertirse en una celebridad arrolladora (¡arghhhh!). Porque una cosa es invocar todo el peso de la moral adulta, decir que Internet corrompe y encarcelar a los hackers. En breve, ponerle freno a la aparente anarquía de Internet y mantener el orden natural de las cosas. Pero otra cosa muy distinta es cuando, dentro del margen de la ley y de lo correcto, una adolescente adquiere una voz autónoma, potente y lucrativa.

Imagíneselo: una tarde llega a su casa un periodista del New York Times a preguntarle si puede hacer un perfil de su hija de trece años y usted le dice “se equivocó de casa, señor”, y el reportero le contesta que no, que ella tiene un blog de modas que arrastra cincuenta mil visitas diarias y comentarios elogiosos de Lady Gaga. Eso sí es el acabose. Porque entonces usted descubre que usted es Mister Gaga, y que de repente se ha convertido en el mánager de su hija, y la tiene que acompañar a las pasarelas de París a que ella reseñe shows de alta moda y de paso despierte resquemores y suspicacias porque, ¿cómo es posible que esa niñita sea tan famosa y escriba con tanta frescura? Ese blog tiene que ser una farsa, dicen los editores más curtidos, tiene que haber un adulto detrás.

Esa es, en breve, la historia de la pequeña Tavi Gevinson, nacida en 1996 (sí, cuando ya teníamos edad de cometer un crimen castigable por la ley), quien un buen día se metió a blogger para escribir sobre moda y publicar fotos de sus atuendos comprados en tiendas de tercera mano y al otro día se convirtió en un ícono adolescente. Hoy en día, a sus escasos dieciséis años, Gevinson es editora en jefe de su una revista digital llamada Rookie, conferencista de TED (ese otro invento de la Web donde desfilan los wiz kids del Internet, la tecnología, la filantropía, entre otras cuestionables categorías del conocimiento), dueña de un perfil de seis páginas en el New Yorker, protofeminista y webstar juvenil que se hizo famosa por escribir un blog. ¡Un blog!

Pasado el bombo, Gevinson decidió seguir adelante con su vida y explorar nuevos lenguajes. En septiembre de 2011, a sus quince años, Gevinson inauguró la revista virtual Rookie. En su primer editorial, la precoz jefa criticó el mercado que manufactura la identidad de adolescentes y las amarra a imágenes y actitudes autodestructivas. “Rookie –afirmó Gevinson– no es una guía-para-ser-adolescente. Tampoco es un panfleto con instrucciones para ser una-mujer-joven. Simplemente es una colección de escritos y de arte que nos gusta y en el que creemos”. En menos de cinco días la revista recibió un millón de visitas.

Rookie se actualiza tres veces diarias en las horas estratégicas de la vida de un adolescente (después del colegio, después de la cena y antes de ir a dormir), se organiza alrededor de temas mensuales y secciones que incluyen reseñas de libros, programas de televisión y música, columnas de amor, sexo, tecnología, moda y otras misceláneas. El grupo de colaboradoras, fotógrafas, diseñadoras y editoras de la revista incluye a cincuenta y nueve mujeres entre los trece y los cuarenta y pico años de edad y un solo hombre de veinticuatro años. Todas viven en distintas partes de Estados Unidos, Australia, Inglaterra y Canadá, y casi todas tienen sus propias páginas web o blogs. Rookie también cuenta con contribuciones de adultos invitados. Por ejemplo, Lena Durham (directora y protagonista de la serie de televisión Girls de HBO) y la comediante Sarah Silverman escribieron sobre su primera experiencia sexual, y Judd Apatow hizo un video casero contestando preguntas de las lectoras sobre el amor y los novios.

La revista es una respuesta juvenil a la papilla mediática que consumen las adolescentes y que define la imagen de sí mismas: los Cosmo-Tips para satisfacer sexualmente a tu pareja, el Top 10 de dietas para el verano de la revista Seventeen y el bling bling con tetas al aire de los videos raperos. Según explica Gevinson en su charla de TED, su respuesta nace de una lectura crítica de la imagen de las mujeres en los medios: “Soy una feminista, y una nerd de la cultura pop, y pienso mucho sobre los personajes femeninos fuertes (…) y me interesa revolver las contradicciones que dicen que no puedes ser inteligente y bonita, que no puedes ser feminista y estar interesada en la moda, que no te puede importar la ropa a menos que sea para impresionar a los hombres. (…) Descubrí que el feminismo no es un manual de reglas sino una discusión, una conversación”.

Tavi Gevinson es lo que se conoce entre los adultos de hoy en día como una “nativa digital”. La combinación de palabras ha despertado entre los educadores, los hacedores de políticas públicas y los gurús de Internet una cantidad de estudios, estrategias, prejuicios. Que los nativos no saben leer, que los nativos solo saben “copiar” y “pegar” información. Pero Gevinson es también la otra cara de los nativos, la cara que los “inmigrantes digitales” no quieren aceptar.

Cuando en una entrevista le preguntan por qué sabe tanto de moda, ella contesta con una mezcla de sorna y asombro: ¡Helloooo! ¡Si todo está en Internet! Todo. Todo el porno, toda la violencia, todos los libros, toda la música, todas las revistas, todas las fotos. La única diferencia entre un Nativo e Inmigrante es que el inmigrante digital usa saco y corbata y compró una cantidad de acciones de Facebook que no hacen más que desvalorizarse y el nativo es el inventor de Facebook; el nativo es Internet y el inmigrante solo lo “cacharrea”; el nativo es el hacker y el inmigrante es el juez que lo encarcela.

Como Mark Zuckerberg, Tavi Gevinson marca otro hito en una brecha generacional entrópica que cada vez se expande más y más. Ambos nos recuerdan que la obsolescencia no es únicamente un problema de chips y memoria RAM que padecen los Ipads y los laptops. La gente también se va quedando atrás, desactualizada, afuera, pues nadie sabe qué competencias ni qué habilidades hay que tener para mantenerse a flote. Así que mientras en las ferias del libro todavía se preguntan si el libro va a morir o no y en las conferencias de periodismo siguen debatiendo sobre “el futuro” del periodismo, los adolescentes y jovenzuelos del mundo se están reinventando la cultura encerrados en sus cuartos. Muchos, cargados de poder y autoridad, están reacios a abrirle el campo a una adolescente con ideas. Otros, en cambio, han tenido que pasar el amargo jarabe con un poquito de resignación. Como afirma la editora de Rookie, Anaheed Alani: “Mucha gente no se sentiría cómoda aceptando órdenes de una persona de dieciséis años. Claramente es un golpe al orgullo propio”.

* Literata y bloguera de Arcadia.

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