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La vida cotidiana de Peter Kuper

Peter Kuper, invitado al Hay Festival 2013

El autor de Diario de Nueva York y Diario de Oaxaca

Considerado uno de los historietistas políticos más importantes de los últimos años, Peter Kuper define su trabajo como una reacción frente al mundo que lo rodea.

Por: Lina Vargas*

Publicado el: 2013-01-22

En la autobiografía de Peter Kuper, No te olvides de recordar, todo comienza en octubre de 1995. Entonces Kuper tenía treinta y siete años y vivía en Nueva York desde hacía dieciocho. Había llegado en el verano de 1977 a una ciudad en bancarrota, peligrosa y llena de malos olores a la que, sencillamente, adoraba. Venía de Cleveland, donde había pasado su adolescencia. Para octubre de 1995, Kuper ya era uno de los historietistas políticos más conocidos en el universo gráfico, sobre todo por su trabajo en la revista de historietas políticas World War 3 Illustrated que fundó en 1979 junto a su amigo Seth Tobocman y cuyo más reciente número está dedicado a la Primavera Árabe. “Veo mi trabajo como una reacción a lo que me rodea y me parece imposible desconocer el impacto de la ambición y corrupción que está en el aire que respiramos y en el agua que tomamos. Solo dibujo lo que veo”, dice.

Kuper vive en Nueva York con su esposa y su hija y su lugar favorito para dibujar es la cama. Es difícil no sentirse identificado al leer sus libros: su firme interés político –en No te olvides de recordar dedica varias viñetas a la relección de Bush a quien define como “un peligroso ladrón, idiota y fascista”– no pretende ser moralizante y, por el contrario, se mezcla con historias cotidianas de un hombre que solo vive su vida: un muchacho judío que odiaba los deportes, con dudosas habilidades sociales, que cree que el cómic es la mejor forma de arte que jamás haya existido. La innoble falta de sexo a la que se sometió buena parte de su adolescencia por temor a las mujeres. Toneladas de marihuana. Su trabajo como historietista independiente y como ilustrador y caricaturista en The New York Times, Time, Newsweek y The New Yorker y el nacimiento de su hija Emily en 1996.

Nueva York

En el 2011 la editorial mexicana Sexto Piso lanzó Diario de Nueva York, que recopila varios trabajos que Kuper había publicado en periódicos y cómics. A diferencia de No te olvides de recordar, Diario de Nueva York se aleja del clásico cómic en blanco y negro para experimentar con técnicas y estilos. Es un libro-objeto y un diario no cronológico con dibujo, ilustración, retrato, acuarela y esténcil, hecho así, según su autor, para mostrar el panorama completo de su experiencia en la ciudad. La primera vez que Kuper visitó Nueva York tenía nueve años. “Era eléctrica, ruidosa y desquiciadamente enorme –recuerda– y yo quería irme a vivir allí lo más pronto posible”. Era la Nueva York de las películas de Woody Allen, pero también de Taxi Driver de Martin Scorsese y “Walk on the wild side”, la canción de Lou Reed que habla del lado más oscuro de la ciudad. “Pienso que donde quiera que vayas encontrarás una experiencia dual. Yo siempre veo, por igual, algo de luz y oscuridad sin importar dónde esté”, dice Kuper.

En Diario de Nueva York Kuper alterna la visión de quien ha vivido por tres décadas en la ciudad con la emoción del recién llegado. Todos los símbolos aparecen: la estatua de la libertad, los taxistas y el barrio chino, solo que al ser dibujados por Kuper adquieren otro significado, quizás el del artista que sabe encontrar la belleza en el caos y, a la vez, criticarla. En una de las tiras, la famosa New York, New York de Frank Sinatra es ilustrada con un mendigo que camina con los zapatos hechos polvo y un hombre que no puede dormir, al parecer, porque está hasta la cabeza de pastillas.

Muchas de las tiras de Kuper son circulares, un recurso que le sirve para mostrar la ironía de las cosas. One Dollar, por ejemplo, empieza con la impresión del billete y termina con el mismo billete tirado en una alcantarilla. En medio, una historia de prostitución y asesinato. Sus dibujos a veces recuerdan la pintura expresionista –de hecho, la mueca desesperada de El grito de Edvard Munch aparece en varias tiras– y sus personajes, usualmente, están solos: “Esta condición humana de sentirse solos es algo que todos compartimos… ¿bastante irónico, no?”, dice Kuper.

Oaxaca

Los viajes han sido una constante en su vida. En 1969 vivió un año en Israel. En 1992 publicó Comics Trips, un diario de su paso por África y el sudeste asiático. Y en el 2006 se mudó con su esposa e hija a Oaxaca, en el sur de México. “La razón principal fue mi hija, Emily. Queríamos que tuviera una experiencia cultural más amplia y que aprendiera un segundo idioma. Para nosotros fue además un deseo de escapar de la administración de George W. Bush”.

De allí salió Diario de Oaxaca, publicado por Sexto Piso en el 2009 y tal vez el libro por el que Kuper es más conocido en el mundo hispano. En él vuelve a utilizar diferentes técnicas: acuarela, fotografía, collage, retrato y serigrafía.

Diario de Oaxaca se convirtió, sin quererlo, en un testimonio de los ataques de la Policía a los maestros huelguistas que cada año acampan en el centro de la ciudad. En julio del 2006 mientras el gobernador Ulises Ruiz Ortiz se negaba a escuchar sus demandas, Kuper llegó por coincidencia a la plaza central con un cuaderno en la mano. El resultado fue un deslumbrante diario de viaje con tintes periodísticos, pero siempre marcado por la experiencia personal.

Después de 1995

No te olvides de recordar comienza en octubre de 1995 y termina en octubre del 2005. Para entonces Kuper había publicado las adaptaciones de La metamorfosis de Kakfa y The Jungle de Upton Sinclair, la autobiografía Stripped y varias antologías de cómics políticos. Desde 1997 dibuja la historieta Spy vs. Spy para la revista Mad y en el 2010 Sexto Piso lanzó su Alicia en el país de las maravillas ilustrado. En la última viñeta de Diario de Nueva York Kuper mira un nido de paloma vacío. Tiene melancolía por ver a Emily crecer.