Diccionario de música, mitología, magia y religión

Música

Reseñas de libros sobre música. "Mujeres en la música en Colombia" de Carmen Millán, "Diccionario de música, mitología, magia y religión" de Ramón Andres y "La tambora viva".

2013/04/15

Por Revista Arcadia

Mujeres en la música en Colombia

Carmen Millán y Alejandra Quintana

Universidad Javeriana 

Cualquier libro que lleve el nombre -como editora o coeditora, como autora o coautora, aun como lectora…- de Carmen Millán de Benavides tiene que ser un buen libro. Debe de ser un buen libro. Carmelita (como todo el mundo la llama, empezando por ella misma) es quizás una de las académicas más importantes, versátiles y rigurosas de los últimos años en Colombia, y su curiosidad y su pericia se pueden verter sobre los temas más interesantes y más diversos que quepa imaginarse: desde el Siglo de Oro hasta la prosa de Gonzalo Jiménez de Quesada, desde el mercado de futbolistas extracomunitarios en Europa hasta los novelistas portugueses y franceses que sitúan sus tramas en el mundo sórdido y enrevesado de la universidad. Eso por no hablar del derecho romano, la lírica medieval, la arqueología babilónica o los libros coloniales. Alguna vez me contó Roberto Vidal una anécdota que, conociendo a los personajes, no puede ser sino cierta: estaban Carmelita y Jaime Borja en un congreso internacional de no sé qué cosa, y los invitados hablaban tantas lenguas que el congreso era una verdadera y oprobiosa torre de Babel profesoral. Carmen Millán impuso entonces una norma que arregló el evento: que todos hablaran en latín, así no había pierde. Y menciono una más de sus virtudes, tal vez la mejor, la que más me gusta: Millán de Benavides es feminista, o se ocupa de los estudios culturales con la perspectiva de género, pero jamás es dogmática ni intransigente ni despótica. Su apellido lo dice todo.

Mujeres en la música en Colombia, editado por Carmelita y Alejandra Quintana y publicado por la Universidad Javeriana, aborda el tema con una excelente recopilación de ensayos, reflexiones y entrevistas. El problema de fondo (en el sentido filosófico de la palabra, de las palabras) es el de la cuestión de género y la presencia femenina en la configuración de la tradición musical colombiana, con una riquísima confluencia de métodos, de teorías y de perspectivas historiográficas, sociológicas y “musicológicas” que hacen del texto un referente imprescindible para quien quiera saber más o algo sobre la materia, la música de Colombia y la mujer, o para el conocedor o el experto que busque un diálogo lleno de inquietantes sorpresas y gratas revelaciones. Cualquier persona que de una u otra manera tenga algo que ver con nuestra música y nuestros ritmos, encontrará aquí una inmejorable banda sonora.

Merecido homenaje a la tambora

La tambora viva

AA.VV

La Iguana Ciega

José Alejandro Cepeda*

Dentro de las posibilidades para describir un país están sus paisajes, sus etnias y su música. Cuando abundan en una nación como Colombia bajo diferentes identidades podemos hablar de riqueza, en un sentido antropológico puro. Por eso, son gratas las noticias de que un libro se dedique a conmemorar toda una cultura en torno a un instrumento musical, la tambora, que simboliza el legado artístico de la llamada depresión momposina en las riberas que acompañan la mitad del transcurso del río Magdalena.

En principio no es más que un instrumento de percusión, un bombo, pero se convierte en el núcleo para describir el origen, los protagonistas y las zonas de una serie de aires regionales del Caribe colombiano, que son la síntesis de ese sincretismo violento y fructífero de las culturas española, indígena y africana en el norte del país. Sobrevivientes para escucharse, cantarse o bailarse, están las variaciones de la tambora, corrida, redoblada, guacherna, chandé, derroche, brincao o zambapalo. Este libro, como aclara su editor, Samuel Minski, en realidad son tres: “Aires de tambora”, síntesis del universo de la tambora a cargo del Centro de Investigaciones Iguana Ciega de Barranquilla, “La tambora: expresión cultural del brazo de Loba”, a mitad de camino entre el ensayo y el reportaje del escritor oriundo de Pedraza (Magdalena) Álvaro Rojano, concentrado en las poblaciones lobanas que complementan la bifurcación acuática surgida en Mompox; y una compilación de entrevistas de Sigifredo Eusse con maestros y cantaoras, que son parte de los documentales audiovisuales dirigidos por Julio Charris y Adlai Stevenson Samper que apoyaron el proyecto.

La presentación es acertada, aunque algunas de las valiosas fotografías fallan por su escasa resolución, pero esto se compensa con la inclusión de un DVD con la visión de Charris sobre la fabricación, toques, fiestas, trajes o el espíritu del río desde la tambora. Un homenaje global a lo que el desaparecido sociólogo Orlando Fals Borda bautizó “cultura anfibia” y a unas músicas que han resistido el paso del tiempo, incluso el vendaval de uno de sus hijos exitosos, el vallenato, pero que hoy son el punto de partida más claro de la tradición y la vanguardia del jazz nacional.

El origen de la música 

Diccionario de música, mitología, magia y religión

Ramón Andrés

Acantilado

Luis Daniel Vega*

Este voluminoso vademécum pertenece al territorio borgiano donde los libros parecen contener respuestas azarosas a preguntas primordiales, en este caso, el origen mismo de la música, que, visto desde la perspectiva de Ramón Andrés, también apela a la cosmogonía, la metáfora y la poesía, instancias desde donde se sitúa para responder a un cuestionamiento harto ambicioso y, si se quiere, desmesurado.

Ahora bien, este no es un volumen que encierra verdades; invita a la especulación y a la búsqueda del sentido musical de cuanto nos rodea, a través del sacerdote Ábaris, los filósofos griegos, las plantas alucinógenas, la cábala, los libros sagrados, las mitologías escandinavas, hebreas, mesopotámicas o célticas, la ornitomancia o la genealogía de las cigarras, insecto cuyo canto simbolizaba la eternidad en algunos pueblos orientales.

Condenados a la inmediatez, la velocidad y el pánico por el sosiego, este compendio invita al ocio. Su lectura puede ser lineal, aleatoria o se puede abordar como un oráculo: más allá de la abrumadora erudición de sus contenidos, hay entradas que nos remiten a palabras inquietantes y bellas como locura, tortuga, diablo, árbol, derviche, torcecuello, melancolía, tórtola, número, vaticinio, yunque, caracola, ventrílocuo y laberinto. En un momento de la historia en el que la música se ha reducido a una vacua combinación entre dinero, fama y éxito mediático, viene bien este diccionario en el que su autor se detiene durante varias hojas a desentrañar la estrecha relación entre el trueno (manifestación sonora que encarna el retumbar del mundo oculto) con la voz tonante de Yavhé y la sinfonía 6 Pastoral de Beethoven, en la que “resuenan unos truenos que evocan la fuerza de una naturaleza que da sentido al mundo”.

Luego de una intensa actividad como cantante del repertorio musical medieval y renacentista, el pamplonés abandonó su oficio y se dedicó a la escritura. No es un historiador, tampoco un musicólogo; es, en el mejor sentido de la palabra, un minucioso recolector de datos que, en apariencia inverosímiles, gozan de exactitud científica, poseen magia y se transforman en un extraordinario mapa de símbolos necesarios para entender que la música es, acaso, la contenedora cósmica de nuestros júbilos y temores, así como el vestigio inapelable en el que intuimos nuestra lejana procedencia perdida en el “alba de los tiempos”.

Una gira memorable

Dos veces intro

Michel Stipe

Sexto Piso

No es un libro para leer de corrido. Hay que abrirlo, ojearlo un rato y luego cerrarlo. Dos veces intro. En la carretera con Patti Smith es el registro fotográfico de una gira por la costa este de Estados Unidos que hicieron Patti Smith, Bob Dylan y R.E.M. en 1995. En ese momento, Patti Smith llevaba casi dos décadas sin subir a un escenario desde que a finales de los setenta había decidido irse de Nueva York a Detroit a tener una vida hogareña junto a su esposo, el músico Fred Sonic Smith, y sus hijos. En 1994, Sonic murió y Patti recibió la llamada de Bob Dylan que la invitaba a salir de gira con él. Las imágenes en blanco y negro y los textos breves escritos por las personas que participaron en el viaje –así como el mismo viaje– son completamente intimistas y simbólicos. No quieren contar una historia, sino mostrar fragmentos (un vestido, Patti mirando a la pared, unos cables eléctricos, gente recostada) de la segunda entrada en escena de alguien a quien músicos fundamentales en la historia del rock como Michael Stipe, de R.E.M., han considerado su más notoria influencia.

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