Pensamiento

Los últimos libros de ciencia y sociedad que estarán en la FILBO 2013.

2013/04/12

Por Revista Arcadia

 

Las nuevas movilizaciones

Claudia Rodríguez* Subdirectora de Formación - Fundalectura

Redes de indignación y esperanza. Manuel Castells. Alianza. 

En la ruta de sus investigaciones sobre el cambio social generado por las tecnologías de la información, el sociólogo español Manuel Castells aborda en Redes de indignación y esperanza las prácticas de los movimientos sociales que, entre el 2009 y el 2012, han encontrado en Internet y las redes de comunicación inalámbrica el entramado propicio para manifestar su resistencia contra el poder de “un orden injusto”.

Vinculados por un profundo sentimiento de indignación contra la complicidad de las élites políticas y financieras, en el marco de las dictaduras o de las pseudodemocracias que se autoregeneran, movimientos como “la revolución de la libertad y la dignidad” en Túnez, las caceroladas en Islandia, “la primavera árabe” –la revolución egipcia–, Occupy Wall Street o los indignados en España reconfiguraron las comunicaciones en red para la organización colectiva. En cada caso, Facebook –como lugar de deliberación–, Twitter –como espacio de coordinación–, YouTube –para divulgar imágenes movilizadoras– sirvieron inicialmente para convocar a los manifestantes que luego se congregaron en plazas y edificios emblemáticos. Más adelante, SMS, videos, fotos, consignas y documentos que se producían antes y durante las manifestaciones y asambleas públicas circulaban en la Red como testimonio de las nuevas formas de discusión o de las agresiones policiales. Gracias a esto los movimientos alimentaban la unión y la esperanza, como plantea el autor, y se agenciaban la solidaridad y el respeto de la opinión pública más allá de cada frontera.

En un itinerario de valor histórico, Castells describe estos movimientos resaltando características particulares y rasgos comunes sobre los cuales elabora un perfil: la comunicación en red es multimodal –combina redes online y offline, redes sociales y reuniones en medio de los campamentos de manifestantes–; la ocupación del espacio urbano complementa la comunicación de Internet y las plataformas inalámbricas; así se construye un espacio híbrido definido por la autonomía de los activistas que ahora reprograman las redes o intervienen en las conexiones dominantes en función de intereses comunes y contra el poder; desde su contexto local los movimientos aprovechan las experiencias de los que los anteceden y sostienen la discusión global; entre la vida diaria de la revuelta (en los campamentos y el ciberespacio) y los proyectos que se construyen, los manifestantes viven un tiempo ajeno al de la productividad del sistema; todos acogen diversas y múltiples reivindicaciones y son auto reflexivos, en ellos no caben líderes.

Riguroso, Castells escribe un texto apasionante y polémico para comprender el potencial político y cultural de las nuevas formas de comunicación y de acción social. Una semblanza del mundo contemporáneo atravesada por la fuerza de las narrativas colectivas que se tejen sobre los relatos de sufrimiento, rabia e ilusión de los individuos congregados en plazas virtuales y urbanas.

Hello, Dolly
Bernardo Recamán Santos* Profesor y matemático

Contra natura. Philip Ball. Turner. 

Con el título “El secreto de la naturaleza humana”, esta revista dedicó su número anterior a este dilema. Reunió para ello a varios expertos, pero lo único que quedó claro es que ninguno tiene la respuesta. Tienen sí, un montón de sospechas y creencias. La mayoría parecen convencidos de que un día un experimento en un laboratorio les revelará la verdad. Es cuestión de tiempo, parecen cantar en coro.

En Contra natura. Sobre la idea de crear seres humanos, Philip Ball, un físico británico, se propuso la tarea de rastrear los intentos fallidos de decenas de científicos de crear vida artificial. Su rigurosa pesquisa escudriña aspectos biológicos, éticos, físicos, filosóficos y literarios del asunto. Así pues, a la vez que hace un análisis de la obra de Mary Shelley, Frankenstein, una de las primeras novelas en abordar el tema de un humano creado artificialmente, también nos lleva de la mano a través de los avances que dieron lugar al nacimiento de Louise Brown, la primera bebé probeta, y al de la oveja Dolly por medio de la clonación. Pero ni Louise Brown ni Dolly son ejemplos de vida artificial y, a pesar de los avances que fueron necesarios para posibilitarlos, poco fue lo que nos acercamos a entender el secreto de la vida. Apenas comprendimos un poco mejor el mecanismo mediante el cual ella se reproduce. Los casos de Louise Brown y Dolly plantean preguntas fundamentales acerca de lo que podemos hacer en el laboratorio y los riesgos de hacerlo antes de haber comprendido la naturaleza de la vida. ¿Y es que si no tenemos idea de qué es la vida ni la conciencia, es lícito jugar en el laboratorio con embriones en distintas etapas de desarrollo para ver qué resulta de tal o cual mezcla

A diferencia de los expertos reunidos por Arcadia, al autor de Contra natura no le da pena contemplar la posibilidad de que la explicación de la vida, y por lo tanto de la conciencia, esté más allá de los átomos y las neuronas, y sus conexiones. En últimas, no se opone a que el asunto se investigue en el laboratorio, pero sugiere cautela. Pide escuchar a Francis Bacon: “Solo cuando se toma sin el antídoto adecuado encierra el conocimiento algo venenoso o maligno”. ¿Y cuál es ese antídoto? Responde san Pablo: “El conocimiento evanece, pero la caridad edifica”. Sostiene el autor que “los caminos cons-truidos con caridad no tienen por qué conducir a distopías de leyenda”. Solo con una dosis suficiente del antídoto de san Pablo podemos darle la bienvenida sin temores a Dolly.

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