Política y Actualidad

A la sombra de las dictaduras, de Alain Rouquié e Indignados Ocupar Wall Street, de Noam Chomsky.

2013/04/12

Por Revista Arcadia

 

 

 

A la sombra de las dictaduras

 

 

Democracias imperfectas

Por: César Molinares *Director de verdadabierta.com

A la sombra de las dictaduras
Alain Rouquié
Fondo de Cultura Económica

El libro del politólogo francés Alain Rouquié nos muestra los orígenes y pecados de las democracias y dictaduras latinoamericanas. Hace un interesante análisis de cómo aprovechar el actual momento de prosperidad y consolidación del continente. El libro de este francés podría reemplazar perfectamente algunos libros de historia de América Latina. Los que yo recuerdo mostraban de manera generosa las gestas libertadoras y elevaban a la categoría de héroes a algunos de los padres de la patria. También pasaban por encima las violaciones de derechos humanos, las arbitrariedades y el despotismo de los políticos latinoamericanos. O simplemente obviaban episodios de los que hoy apenas nos acordamos.

Aunque este libro devela obviedades, como eso de que la democracia en América Latina ha sido un fracaso desde sus inicios, hace una disección del porqué la historia democrática del continente “está basada en la imposición y la devastación, que por siempre ha avergonzado a la civilización”.

Tal vez el aporte más valioso de este libro es la invitación que hace a no suavizar la historia ni mucho menos olvidarse de ella, y más cuando hay deudas pendientes con millones de víctimas de dictaduras y caudillos, de grupos de extremas izquierda y derecha.

El potencial de este libro es altamente educativo porque muestra la necesidad que tienen los ciudadanos de mirar hacia atrás para no seguir cometiendo los errores del pasado. Y también muestra cómo hemos sido vilmente usados por políticos y militares para sus propios intereses, nunca los de la mayoría, por cierto. El libro afirma que si este continente quiere construir de una buena vez una democracia sólida, sin discriminaciones, con Estados en donde prevalezca el derecho, es necesario levantar el velo de la impunidad y la desmemoria.

Rouquié nos muestra además que América Latina está viviendo desde hace treinta años en paz y que no puede desaprovechar este proceso de consolidación de la democracia, con una diversidad y una prosperidad. Y como él lo dice, hoy no se puede desconocer que hay democracia en países que estuvieron durante mucho tiempo bajo el yugo de dictaduras o en medio de guerras civiles o de conflictos armados, y que hoy, a partir de la superación de esas barbaries, se construyen otras realidades.

Al final, en medio de esa democracia imperfecta y frágil, es necesario mirar hacia atrás y tener conciencia de que “la democracia nunca es un río tranquilo”. Eso ya lo sabemos, pero es necesario que muchos más lo hagan, para que haya una conciencia colectiva de la necesidad de ella.


Ocupar Wall Street La lucha continúa
Por: Nathan Jaccard *Periodista de Semana

Indignados Ocupar Wall Street

Noam Chomsky

Tendencias

“El mundo está dividido en dos bloques: la plutonomía (los ultrarricos) y el resto”. No lo dice un izquierdoso. La frase es del Citigroup, el banco más grande del mundo. ¿Y el resto? Para el Citigroup no importan, “solo dan pequeñas mordidas al pastel”. Pero el 17 de septiembre de 2011, cientos de personas se tomaron Zucotti Park, en el corazón de Manhattan, cansados de recibir solo un pedacito de la torta. Occupy Wall Street contagió a miles de personas en cientos de ciudades y ochenta y dos países. Anticapitalistas denunciaron las desigualdades, el peso del dinero en la política y se definieron como “el 99 por ciento” enfrentados al 1 por ciento que lo tiene todo. Algunos los definieron como “revolucionarios con iPod”. ¿Al final qué quedó? Acamparon por meses en Nueva York o Londres, hasta que el desgaste y la represión los disolvieron.

A pesar de sus ochenta y tres años, Chomsky no podía estar en otro lugar. El intelectual, que cambió las bases de la lingüística y es famoso por su lucha contra el capitalismo social, económico y político, publicó Indignados. Ocupar Wall Street, a principios de 2012. Indignados (“dedicado a las 6.705 personas que han sido detenidas hasta la fecha por apoyar a Occupy Wall Street”) recopila un discurso de Chomsky en Occupy Boston, dos entrevistas, una conferencia y un homenaje al historiador Howard Zinn.

Chomsky conoce el problema. Desde los setenta la riqueza, por cuenta de la desregulación del sistema financiero, está en cada vez menos manos. El dinero contaminó la política y ahora unos pocos tienen el poder. El resto quedó a la deriva, dividido, pensando solo en “ganar dinero olvidándose de todo salvo de uno mismo”. Pero Chomsky no pretende ser un mesías lleno de respuestas. Más bien trae nuevas preguntas que les dan a aquellos que quieren luchar contra esa “farsa de sistema que damos por supuesto” nuevas armas para la acción y la reflexión.

Y aunque su discurso se centra en Estados Unidos, las enseñanzas son las mismas: dejar de votar por los mismos; dejar de comprar por comprar; dejar de pensar que no es nuestro problema. Organizarse. Construir. Hablar.


Los presidentes que yo conocí

Las memorias del general

Los presidentes que yo conocí
Álvaro Valencia Tovar
Planeta

Álvaro Valencia Tovar hace parte de esa extraña estirpe de militares que sabe escribir o que por lo menos es capaz de poner en palabras e ideas claras lo que piensa y lo que ha hecho.

En su último libro, Los presidentes que yo conocí, hace una historia del país y unas memorias de su vida como militar desde la presidencia de Olaya Herrera hasta la de López Michelsen, quien lo llamó a calificar servicios. El libro es también un pequeño manual de historia del siglo XX y un abrebocas para temas como la guerra con el Perú, el intento de golpe de Estado de 1944, las operaciones militares en Marquetalia, la Operación Génesis en contra del ELN, las elecciones presidenciales de 1970, entre otros.

Sin embargo, el texto está escrito desde un sesgo político que es el del anticomunismo y desde la lógica maniquea de la Guerra Fría. En su evaluación sobre los presidentes, los únicos que quedan mal parados son Gustavo Rojas y Alfonso López Michelsen.Lo positivo del libro es que muestra la importancia de las FF. MM. en la historia del país durante el siglo XX.Lo negativo es que omite los abusos cometidos por los militares, como el recurrente uso del Estado de Sitio, entre otros. En términos generales, y pese al florido lenguaje en el que a veces cae Valencia, es una nueva fuente histórica para comprender la convulsionada historia nacional del siglo XX.

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