Ivy queen

Rebélate, libérate…

Más de diez años después de que se tomara las radios comerciales de toda América Latina no cabe duda: el reguetón - gústenos o no- llegó para quedarse. Aunque mucho se ha hablado sobre la objetivización de la mujer, en sus letras también hay una preocupación obsesiva del hombre por el goce sexual femenino.

2013/09/11

Por Gloria Esquivel. Nueva York.

En 1872 el escritor bogotano José María Vergara y Vergara escribía en sus Consejos a una niña la siguiente máxima sobre el comportamiento en las fiestas: “Solo dos cosas no salen ilesas de un baile: el pudor de alma y los encajes del vestido. Si tú crees que puedes ser la excepción de esa regla, que nunca falla, anda a los bailes”. El pasado mayo, más de sesenta mil asistentes al Evento 40 –un concierto gratuito en el Parque Simón Bolívar que reúne a los artistas más escuchados por los jóvenes, en su mayoría reguetoneros– corearon junto al puertorriqueño Alberto Stylee el estribillo de su canción más popular: “Yo, te miro y te imagino / con ropa haciendo el amor / en la disco bien arisco / con ropa haciendo el amor”. Desde hace diez años, momento en el que el Daddy Yankee conquistó con su gasolina la radio comercial en Colombia, la idea de Vergara de perder el pudor del alma en una fiesta dejó de ser un riesgo y se convirtió en menester.

Actualmente el reguetón es el género rey de la radio juvenil y de las fiestas cross over. Artistas colombianos como J. Balvin, Maluma y Reykon lideran los listados con temas que pueden durar cinco semanas en el número uno y en las rumbas podrá faltar la salsa o el merengue, pero jamás el reguetón. Su contagiosa base rítmica es una clave de la música caribeña que puede encontrarse en otros géneros como la champeta junto con sintetizadores propios del hip hop. Para Fredy Lorduy Bolívar, DJ de la discoteca La Central Antillana en Cartagena, el reguetón es un género “fácil de bailar, de consumir y de hacer. Es muy sencillo conseguir un computador y un micrófono para grabar canciones, ya que no exige tantas habilidades musicales”.

La mayoría de las letras del reguetón plantean una tríada entre fiesta, coqueteo y conquista. Atrás quedó Juan Luis Guerra y sus burbujas de amor o dejar de mirar el tiempo en el reloj para vivir una aventura más bonita con el Grupo Niche. El reguetón busca seducir de manera directa e inmediata. “Tu cuerpo me llama / vente por favor / quiero tenerte en mi cama / y hacerte el amor”, como cantan Los Mortal Combat, invita sin eufemismos a entregarse al placer. Para los reguetoneros paisas Piña & Rafa “no hay nada mejor que en una fiesta bailar un reguetón con la persona que te gusta, la letra ayuda a no ser tan tímido y a soltarse más gracias al ritmo”. Es un canto al cuerpo y a acercarse al otro a través del perreo. El hombre y la mujer no bailan frente a frente, conservando la distancia y cuidando que una mano indiscreta no se deslice más abajo de la espalda. Las parejas en la pista están seduciéndose con cadenciosos movimientos de la pelvis, emulando la relación sexual.

El reguetón muestra una velocidad del amor propia de estos tiempos. “El momento es ahora, rebélate, libérate / ¡Eh!, ven acá, aprovecha el momento, tranquila”, son estribillos que hablan de una satisfacción inmediata que no tiene la pretensión de convertirse en un amor eterno e inolvidable. Y es que el reguetón pareciera encarnar el concepto del “amor líquido” acuñado por el pensador polaco Zygmunt Bauman que propone que en la postmodernidad las relaciones humanas están marcadas por la fugacidad, superficialidad y falta de compromiso. El hombre soltero hace lo que quiere: “No me pueden amarrar, solo quieren disfrutar” como canta J. Balvin, y la mujer “no tiene novio, dice que es soltera / tú la ves, así, pero no es una cualquiera”, como rapea Alberto Stylee.

Para los hombres, el reguetón es una herramienta para acercarse a las mujeres. Dice Juan Pablo Llano, joven estudiante fanático de este género: “Sus letras son sensuales y muy coquetas. Los hombres se las cantan a las mujeres de frente, cara a cara, para llegarles fácil”. Esta opinión la segundan Piña & Rafa: “Un hombre debe ser directo a la hora de acercarse a una mujer y eso es lo que quiero que se vea reflejado en mis canciones”. Una actitud de gallo fino, que sin miedo se mueve por la pista, rompiendo el hielo con perreo. Esto se complementa con una estética “gangsta” prestada del hip hop y que se ve reflejada en letras como la de “Sicología inversa” de Kevin Roldán: “Esta noche me voy de party / salgo de la casa con toda la money / camioneta full tanque / vestido de Gucci y Armani”. Como si se tratara de teoría darwiniana básica, en el reguetón los hombres compiten por una noche de placer con una mujer y una de las maneras de llamar la atención es mostrando cuánto dinero se tiene. No en vano el lema de J. Balvin, la superestrella paisa que conquista ahora Rumania y Turquía con sus rimas, es “El negocio, socio”.

Mucho se ha hablado de la manera en la que el reguetón objetiviza a la mujer, pero al escuchar las letras con cuidado uno encuentra también una preocupación obsesiva del hombre por el goce sexual femenino. No hay promesas de casas en el aire, sino de “tocarte toda”. El hombre está constantemente ofreciéndose al cuerpo femenino, buscando que la mujer obtenga placer máximo en ese encuentro. Se trata de un cortejo que lleva a otro nivel el viejo adagio que dice que el hombre propone y la mujer dispone. “Si estás sola me puedes llamar a cualquier hora”, “Él te da buen sexo pero yo te hago el amor”. En este caso no se trata de una mujer mojigata, ni virginal y, como plantea la comunicadora social María Fernanda Prieto: “Sí, la mujer es vista solo como un cuerpo, pero es un cuerpo que tiene derecho a gozar, a pasarla bien y a elegir con quién”. Ante la duda de ese poder de elección que el macho reguetonero le da a la mujer, cabe ver la respuesta de la boricua Ivy Queen. En su canción “Pa’ la cama voy” podría cifrarse un manifiesto feminista que le habla a una mujer que disfruta el roce y el goce, que no teme provocar al hombre y que tiene muy claro su poder de decisión frente a su sexualidad: “Yo quiero bailar / tu quieres sudar / y pegarte a mí, el cuerpo rozar / y yo te digo si tú me puedes provocar / eso no quiere decir que pa’ la cama voy”.

 

 

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.