Bogotá. La plaza Eduardo Umaña Mendoza, popularmente conocida como la plaza de las nieves, es uno de los 71 lugares de memoria que tiene Bogotá. Foto: Centro de Memoria, Paz y Reconciliación.

Siete. Ejes de la Memoria. Bogotá D.C.

Bogotá es muy grande. Suena obvio, pero a menudo se olvida lo grande que es y cuánta historia contienen sus calles. Para quienes vivimos aquí, la séptima y la 26 son vías por las que pasamos, obstáculos de trancones y ruido que tenemos que superar para llegar a cualquiera que sea nuestro destino.

2014/09/23

Por Centro Nacional de Memoria Histórica

 Se nos olvida que nuestros conflictos han dejado su huella en la ciudad y que basta prestar un poquito de atención para ver cómo nuestra historia, toda nuestra historia, comparte la calle con nosotros.

 La certeza de que la memoria no tiene que estar confinada a los museos y los libros es lo que impulsa al Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de la Alcaldía Mayor de Bogotá a crear los dos grandes ejes de la memoria que tiene la capital. Ante el profundo desconocimiento que tenemos sobre cómo el conflicto armado y la violencia política le han dado forma a nuestra ciudad, el centro se ha dado a la tarea de reunir, con la ayuda de la comunidad, víctimas y familiares, 71 sitios regados por la ciudad y explorar exactamente cómo es que están todos conectados entre sí.

 Comenzando en el Parque de la Independencia y bajando por toda la 26, el Eje de Memoria Jorge Eliécer Gaitán conecta el monumento a los doce diputados del Valle, el CMPR, el Cementerio Central, el busto de Jorge Eliécer Gaitán, la escultura de Galán en la Plazoleta del Concejo, el Memorial de los Militares Caídos y, al final, en el aeropuerto, la placa en homenaje a Carlos Pizarro, José Antequera y Bernardo Jaramillo. El otro eje, el de la séptima, comienza en la Plaza de Bolívar, atraviesa el Parque de la Independencia y termina en las caballerizas de Usaquén, tristemente famosas por ser antiguos centros de tortura.

 En su primer proyecto de intervención pública, el centro inauguró el pasado 21 de agosto la Plaza Eduardo Umaña Mendoza, dedicada al abogado defensor de los derechos humanos asesinado en 1998. Además de instalar pancartas con fotos y frases del jurista, hacer un concierto y un acto de conmemoración con la familia de Umaña, el CMPR capacitó a los lustrabotas que desde hace décadas trabajan en la plaza. Ahora, con uniformes alusivos, están preparados para ser los anfitriones de la plaza y los guardianes de su memoria. Son ellos quienes reparten los folletos informativos y son ellos quienes cuentan la historia de Eduardo Umaña Mendoza a visitantes, transeúntes y clientes. Así, la memoria se aloja, de manera muy real, en el lugar en el que ocurrió, en la calle y en la gente que vive y trabaja en ella.

 La plaza es un ejemplo perfecto de la densidad de memoria con la que cuenta la ciudad. Para la mayoría de nosotros es la Plaza de las Nieves, epicentro de luchas independentistas. Hay, además, en la mitad de la plaza, una estatua dedicada al sabio Caldas, pero desde 1998 se llama oficialmente la Plaza Eduardo Umaña Mendoza. En el mismo sitio se reúnen tres historias, tres lugares de memoria que se combinan en uno. Esa es la naturaleza de la ciudad y celebrar la complejidad de sus historia es la mejor manera de recordarla.

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