Jose Luis Peixoto, invitado a la FILBO.

Un antídoto desde la muerte

José Luís Peixoto, uno de los escritores con mayores ventas en Portugal, podría estar a un paso de convertirse en una figura imprescindible del panorama literario contemporáneo.

2013/04/12

Por Santiago Villa Chiappe* Lisboa

José Luís Peixoto casi muere la tarde que quedamos de encontrarnos. “Ha sido el peor accidente de mi vida. No entiendo cómo nadie salió lastimado. Mi carro quedó en pérdida total. Con eso te digo todo”, me dijo por teléfono esa noche cuando explicó por qué no pudo llegar a la entrevista que teníamos programada.

El accidente fue en la autopista que lleva del suburbio de Cascais a Lisboa. Una de las llantas hizo un movimiento anómalo en una curva y el escritor perdió el control del vehículo. “Luego choqué contra otro auto, comencé a dar trompos, y así, dando vueltas, fui a dar al otro lado de la autopista. Es el tipo de accidentes en los que alguien muere”, dijo al día siguiente, cuando finalmente pudimos encontrarnos.

Entonces se me vino a la mente un episodio de Te me moriste, su primer libro, que Peixoto comenzó a escribir pocos meses después de la muerte de su padre: “Me enseñabas. Serio, porque seria era la lección, me señalabas cada paso con la vista y decías mete la primera, coge bien el volante, ve soltando el embrague. Tus gestos, la forma de tus manos al tomar el volante; la forma de mis manos, el volante, mis gestos. Las cosas y yo se mecen, se dislocan todas”.

Te me moriste
es un poema en prosa hipnotizante, con imágenes caleidoscópicas, que permeó de alguna u otra manera casi toda la conversación que Peixoto y yo sostuvimos en el café Vértigo: un lugar que como tantos en Lisboa juega con la frontera entre vanguardia y tradición. Nuestra mesa era una antigua máquina de coser, los asientos eran de hierro y nos rodeaban colores densos: violeta en telas de colgadura, verde oliva en las paredes, piso de madera oscura. Olía a té.

“Lo comencé a escribir a los veintiún años y fue en una situación muy personal, muy intensa, que fue la muerte de mi padre”, dijo este escritor de treinta y ocho años, que publicó la edición portuguesa de Te me moriste en el año 2000. En agosto del 2012 se imprimió su decimosegunda edición.

“Ese libro marcó todo. Lo que escribí después siempre fue un camino que parte de ahí. No estaba escribiendo una confesión. Tenía ideas literarias importantes. Lo digo sin modestia pero con sinceridad, aunque la fuente de donde llegaban las palabras venía directamente de una experiencia que para mí era muy transformadora como persona. Ese texto yo lo considero un libro a pesar de ser tan corto, por la importancia que tiene en la construcción de mi obra”.

Y su obra es desafiante, tanto para el lector como para los límites entre narrativa y poesía, pasado y presente, la vida y la muerte. Peixoto diluye estas fronteras meciendo al lector en anáforas, y su prosa desencaja el velo que separa a un mundo del otro haciendo que ceda, ceda, por la insistencia con que repite ciertas palabras.

“Una parte grande de lo que escribo tiene esa preocupación, de recordar que vamos a morir. Es tan importante hablar de eso, porque vivimos en sociedades donde hoy en día la muerte es más tabú que cualquier otra cosa; más que el sexo, que está en todas partes. Sin la muerte, la vida perdería sus cualidades más elementales. Es la muerte la que marca el tiempo. Sin muerte no tendríamos consciencia de la existencia del tiempo”.

“Disculpa, hoy estoy un poco esotérico”, me dijo.

Una carrera en ascenso

Fue José Saramago, su mentor, quien le insistía en que se preocupara por su obra: “Es algo que tuve mucha oportunidad de hablar con él. Fue la persona que siempre me dijo: presta atención a la obra, hay que construir una obra, y yo siempre tuve esa idea desde el principio”.

Es un escritor sorprendentemente prolífico. En los trece años que han transcurrido desde la publicación de Te me moriste, José Luís Peixoto ha lanzado cuatro novelas, tres libros de cuentos, tres de poesía, uno de crónicas, otro que reúne cuentos y una obra de teatro, y su último libro, Dentro del secreto: un viaje a Corea del Norte. En este, narra a manera de crónica el viaje que hizo hace un año al hermético país asiático.

No he visto un libro similar a Dentro del secreto, porque casi nadie ha hecho un viaje turístico a Corea del Norte. El de Peixoto fue por una oportunidad única: la conmemoración del centenario del nacimiento de Kim Il-sung, el padre de la nación. El tour se llamaba Kim Il-sung 100th birthday Ultimate Mega Tour (Ultimate Option). Tal cual.

El valor del libro es algo que en otra aproximación habría sido una debilidad: Peixoto no es un experto en Corea del Norte, sencillamente se obsesionó con el país como cualquiera lo haría con un hobby. Así, mientras recorre Pyongyang y sus alrededores en el Ultimate Mega Tour, al describir este secreto geográfico, político y social, su voz está tan extrañada como lo estaríamos nosotros.

Fue lanzado en noviembre del 2012 y desde entonces no ha dejado de estar en la lista de los diez libros más vendidos en las principales librerías portuguesas: “Yo no imaginaba que fuera a tener tanta repercusión comercial. En Portugal todos hablan de la crisis económica y Corea del Norte es una realidad muy lejana. Pensé que iba a generar interés entre la prensa, pero no entre los lectores, y felizmente me engañé”, dijo Peixoto.

En sus novelas, la columna vertebral de su obra, la evolución de una madurez literaria es clarísima. Nadie nos mira (2000) está compuesta por las historias entrelazadas de personajes que se desgastan y erosionan en una aldea rural de la región natal de José Luís Peixoto, el Alentejo. La segunda novela, Una casa en la oscuridad (2002) es una historia de horror en torno a la relación de un hijo con su madre. Cementerio de pianos (2006) experimenta con un estilo que recuerda a Antonio Lobo Antunes, porque el espacio-tiempo narrativo se define según la memoria subjetiva, caprichosa y no siempre fiable de sus protagonistas, entre los cuales el principal es Francisco Lázaro, el célebre corredor olímpico portugués que falleció en 1912, mientras participaba en los juegos Olímpicos de Estocolmo.

Finalmente, Libro, publicada en Portugal en el 2010, es la mejor lograda. Reúne las obsesiones habituales de Peixoto, y las lleva en otra dirección. La primera parte toma como escenario el familiar espacio aldeano del sur de Portugal, pero en pocos capítulos nos arroja sobre una historia de amor desencontrado en los barrios de inmigrantes portugueses y en las bibliotecas de París. Luego, en la segunda parte, la novela se canibaliza en un juego que podría describirse con el tipo de palabra compuesta que entusiasmaba a los críticos literarios de finales de siglo XX (metaliteratura, postnarrativa).

Por desgracia, lo más probable es que pasen años antes de que en América Latina se puedan leer sus novelas, pues su distribución está atascada en España. La editorial que las imprime en español, Aleph, hace tirajes tan bajos y con miras a suplir únicamente el mercado español, que el viaje intercontinental multiplica el precio de sus libros.

“Es un poco triste. Es una situación que tengo que revisar porque si mis novelas llegan a México, Argentina, Colombia, es con precios horribles. Estuve una vez en la Feria de Guadalajara y su valor era tan alto que yo le dije a las personas que robaran los libros, y fue muy bueno porque robaron como treinta libros”, dijo Peixoto riendo.

El problema no es solo de Peixoto. España, además de ser el mercado de habla hispana más importante para los escritores portugueses, también impide una distribución más amplia de sus libros. Las editoriales de autores que no tienen el renombre internacional de Saramago o Lobo Antunes, compran los derechos de distribución en español para todo el mundo pero solo imprimen para España.

“Cuando se trata de autores grandes, España ayuda mucho porque las editoriales que los distribuyen tienen sedes en América Latina, pero cuando son autores menos conocidos España es una barrera”, dijo Peixoto.

Pero habrá una excepción con motivo de esta Feria del Libro, y se venderá un libro doble editado en Colombia, que reúne dos de sus obras: Te me moriste y Antídoto.

Antídoto desde la muerte

José Luís Peixoto tiene pinta de rockero y Antídoto es el libro en el que más se permite mezclar su gusto por la música con su voz literaria. Antídoto en realidad es dos obras paralelas. Una es el libro que se reedita con motivo de la Feria del Libro, y el otro es el disco que lanzó, también en el 2003, la banda de metal más famosa de Portugal: Moonspell.

“Tuvimos que confrontar a los fans de heavy metal, que se quedaron sorprendidos con la ligación a un escritor, y también con las personas del medio literario, que no imaginaban que un escritor se fuera a ligar con un grupo de metal”, dijo Peixoto. “Curiosamente creo que el prejuicio del lado de la literatura fue más fuerte”.

Cada uno de los diez cuentos que compone Antídoto corresponde a una de las canciones del disco de Moonspell, aunque los dos son plenamente independientes. “Hay lectores que gustan de mis cuentos, que si escucharan las canciones que inspiraron a algunos de ellos, quedarían horrorizados”, dice Peixoto con una sonrisa.

Los cuentos tienen un ambiente oscuro y algunos juegan con ser poemas en prosa. Su hilo conductor es el miedo, la pérdida y el aislamiento. Sus personajes son mujeres sobrenaturales que no tienen piel que cubra su cuerpo, aldeanos desencantados de la vida, dioses nocturnos; y también está, omnipresente, la muerte, ese fenómeno que para José Luís Peixoto constituye el antídoto contra la desmemoria y la incomprensión del paso del tiempo.

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