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Carta de Ángela Uribe

"Los filósofos, debería haberlo previsto el articulista, están tan presentes o tan ausentes de lo que ocurre en el mundo como quiera estarlo cualquiera que sea testigo de lo que ocurre en el mundo"

2011/04/08

Por Ángela Uribe Botero

Me parece que el artículo hace poco honor a las dos bonitas fotos que lo acompañan.

Para empezar, la pregunta que inquieta al articulista es y ha sido siempre un lugar común. Y lo es, incluso desde que es conocida la historia según la cual Tales de Mileto (625ac) se fue al fondo de un pozo por andar mirando a las estrellas. Los emplazamientos recurrentes a la filosofía para que se pronuncie sobre lo que ocurre en el mundo suelen tener uno de dos efectos negativos. El primero es que la imagen del filósofo, como la de Tales, es ridiculizada: ¿"qué hace usted mirando las estrellas cuando de lo que se trata es de resolver los problemas del mundo"? De la imagen ridiculizada del filósofo se sigue el desprecio por lo que él hace: ¡"No estudie eso, mijo, que no sirve para nada! " . El segundo efecto perverso del emplamiento anacrónico contra los filósofos, es justamente, el contrario del primero. Se dice: "si alguien lo sabe bien, es el filósofo". "Si el filósofo se pregunta sobre el SER cómo no va a hacerse preguntas sobre los pedacitos del SER (como una realidad política, por ejemplo)". Por este camino, los propios filósofos tienden a tomarse más en serio de lo que deberían; por este camino Heidegger se hizo nazi y Jose Obdulio Gaviria se hizo el consejero espiritual de todo lo que ocurrió en el país entre el 2002 y el 2010.

Los filósofos, debería haberlo previsto el articulista, están tan presentes o tan ausentes de lo que ocurre en el mundo como quiera estarlo cualquiera que sea testigo de lo que ocurre en el mundo: un talabartero, una abogada, un chófer de buseta, el alcalde, el columnista, o la Tía Rosita.

De la pregunta que encabeza el artículo, entonces, no podría esperarse una buena respuesta. El artículo desorienta, está des-articulado y se limita a recoger las opiniones incompletas de los cinco o seis filósofos que se encontró él por el camino: uno que dice que sí, que los filósofos lo han hecho muy mal en esto de pensar sobre el mundo y sobre Colombia; otro que dice que no, que los filósofos lo han hecho bien, que han escrito libros y han hecho conferencias sobre los paramilitares. Y uno que otro que a su pregunta respondió que más o menos, que unas veces sí y otras no; que los filósofos aveces van (como dice un filósofo) "a la plaza de mercado" y a a veces no van.

Si la pregunta hubiera sido otra, entonces, el articulista habría hecho referencias articuladas a buenos libros, habría conseguido orientar su texto hacia una opinión formada sobre lo que ocurre hoy en las escuelas de filosofía o habría se habría dicho: "no, la filosofía, como la carpintería, y como el derecho, se hace de muchas formas y ninguna de ellas es menos aterrizada ni menos banal que las otras.

Ángela Uribe Botero.

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