Batallas culturales: el Caribe vs. lo andino

Hablemos de rivalidades

¿Qué tan profundas han sido las tensiones entre el país andino y el país costeño? ¿Cuán profunda ha sido esa histórica rivalidad? El economista Adolfo Meisel apuntala la historia de dos países que se han mirado con sospecha.

2010/05/27

Por Adolfo Meisel Roca

El 7 de agosto de 1835, el joven dirigente costeño Juan José Nieto, en carta a su amigo y jefe político Francisco de Paula Santander, hizo una apasionada pero bien sustentada defensa del federalismo y de los intereses de la región Caribe en la Nueva Granada. Entre otras cosas le expresó lo siguiente: “Hablemos de rivalidades. Ninguno podrá negar la oposición de intereses que hay entre las provincias de la Costa y el centro, y de esta oposición local nace la rivalidad personal tan antigua como la América y como la revolución”. Más adelante recordó cómo durante el sitio de Morillo de 1815 las provincias del interior habían dejado abandonada a Cartagena en su heroica defensa de la patria y hasta le dijeron al doctor Juan Marimón, enviado a Bogotá a buscar apoyo para la ciudad sitiada por los españoles, que “dejasen tomar a Cartagena para tener el gusto de venir de allá a recuperarla, prefiriendo la rivalidad al patriotismo…”. También se refirió a ofensas más recientes, como cuando se burlaban “del modo de hablar de los cartageneros y ridiculizaban chocantemente sus costumbres”.

Los sentimientos expresados por Nieto, quien después de Núñez fue la figura política más importante de la costa caribe en el siglo XIX, reflejan lo temprano que se manifestaron las tensiones entre las culturas regionales del país andino y el país costeño en medio del proceso de formación de la nacionalidad. Esas tensiones han tenido una gran repercusión en la definición de nuestra identidad cultural, las relaciones políticas entre las regiones y los niveles de desarrollo relativo de las diferentes secciones del territorio nacional.

A lo largo del siglo XIX las rivalidades entre la zona andina y el Caribe de Colombia se mantuvieron, y en ocasiones llegaron al enfrentamiento abierto y amenazas de separación por parte de las provincias costeñas. Sin embargo, poco después de finalizar la Guerra de los Mil Días, lo que quedaba de la costa caribe, luego de que Panamá se separara en 1903, había perdido buena parte de su capacidad para contraponerse políticamente a la región andina y de ocupar una posición de liderazgo en la economía nacional. Esa situación se agudizó a lo largo del siglo XX, como lo muestra el hecho que al finalizar esa centuria, su producto interno bruto per cápita alcanzaba a ser solo el 65% del que tenía la zona andina y que desde 1894 ningún costeño ha llegado a la presidencia de la república. ¿Qué factores explican ese resultado? Considero que al menos cinco aspectos presentes en el siglo XIX deben tenerse en cuenta para saber cómo fue que el Caribe colombiano resultó siendo totalmente dominado política y económicamente por el país andino después de dos siglos de vida republicana. Otros factores adicionales, referentes al siglo XX, no los trataremos en este ensayo ya que los hemos discutido en un trabajo previo, titulado ¿Por qué perdió la costa caribe el siglo XX?

Un primer aspecto que se debe tener en cuenta para poder trazar la evolución de las relaciones entre la costa caribe y el interior andino en el siglo XIX es el legado colonial que recibieron ambas zonas del país. La ciudad más próspera de todo el Virreinato de Nueva Granada a comienzos del siglo XIX era Cartagena. Esta tenía muchos factores a su favor: las excelentes características geográficas de la bahía, el monopolio del comercio exterior que se le otorgó, los ingresos de la aduana local que usaba para su necesidades financieras, los enormes situados que recibía de la Audiencia de Quito, pero sobre todo las transferencias del resto de la Nueva Granada, para pagar sus tropas y mantener y construir sus fortificaciones. Todo ello la hizo, con La Habana, uno de los puertos fortificados más importantes del Caribe hispánico. En contraste con la anterior vitalidad de su primera ciudad, las zonas rurales del Caribe neogranadino se caracterizaron por tener una agricultura comercial que giraba en torno al abastecimiento de Cartagena y nunca logró desarrollar una agricultura de exportación con productos como el azúcar o el tabaco. Los grandes propietarios de tierra, que vivían en Cartagena, Santa Marta y Mompox, se dedicaron a una ganadería extensiva que absorbía muy poca mano de obra. Por esa razón, buena parte de su población rural estaba compuesta de mestizos, mulatos, zambos y negros libres, que en su mayoría vivían de la agricultura de subsistencia o de la pesca, por fuera de los circuitos comerciales. Esa población gozaba de la libertad de los montes, pero subsistía en medio de la pobreza material.

En contraste con el Caribe, en la parte oriental de la zona andina del Virreinato de Nueva Granada se había dado un desarrollo económico más balanceado, con poblaciones intermedias prósperas, como Socorro, San Gil, Ocaña, Pamplona y Vélez, una amplia producción artesanal y una estructura agraria con sectores sociales intermedios.

En la zona occidental del Virreinato, por su parte, se desarrolló la mayoría de la minería del oro, que se explotaba en la provincia de Popayán, Chocó y Antioquia. A fines de la Colonia creció por sobre todo la producción minera antioqueña, que se daba con pequeños productores libres, mazamorreros, lo cual le confirió a esa sociedad una mayor movilidad social y sirvió de base para la acumulación de capitales. Al momento de la independencia la economía productiva era mucho más sólida en el interior de la Nueva Granada que en su costa norte.

Un segundo factor, que llevó a la debilidad estructural de la economía caribeña en el siglo XIX, fue el colapso de Cartagena, que había sido hasta ese momento la base de su vitalidad colonial. Primero que todo, Cartagena sufrió más que ninguna otra ciudad colombiana las consecuencias de la guerra de Independencia. En 1823, un oficial norteamericano que visitó el puerto anotó que “en casi una octava parte las casas de la ciudad están deshabitadas o en escombros; los arrabales circuidos por la media luna ya mencionada se hallan destruidos a medias. Esta devastación se produjo a consecuencia del sitio y bombardeo realizado por Morillo”. Pero lo más destructivo para Cartagena fue que una vez se logró la independencia ya no se requerían sus murallas y su enorme ejército. Por esa razón, el situado se redujo a niveles insignificantes. La ruina fue total. De 25.000 habitantes que tenía hacia 1810, la población de la ciudad se contrajo a 8.603 en el censo de 1871.

Después de 1871, es cierto, con la inauguración del ferrocarril Sabanilla-Barranquilla, esta última ciudad tuvo un gran despegue económico. Esa prosperidad se consolidó con el inicio de las exportaciones cafeteras en la década de 1880. De hecho, Barranquilla fue la ciudad colombiana con mayor crecimiento demográfico entre 1871 y 1928. Si bien Barranquilla reemplazó a Cartagena como principal polo económico de la costa caribe, dadas sus características sociales no sustituyó a la debilitada Cartagena como principal centro político. La razón, es que su élite estaba dedicada a la actividad comercial, y se componía mayoritariamente de inmigrantes extranjeros o hijos de estos, que no tenían mucho interés por participar en la política nacional o regional. El desinterés de la élite empresarial barranquillera por la vida pública, sumada a la debilidad económica y demográfica de Cartagena, contribuyó a la falta de influencia política regional en las décadas finales del XIX.

Un cuarto factor, que contribuyó a debilitar la situación de la costa caribe en relación a la parte andina de Colombia en el siglo XIX fue el ascenso de la economía cafetera. Aunque la consolidación de ese proceso se dio en el periodo 1905-1950, ya desde la década de 1880 el café había comenzado a dominar las exportaciones totales. La costa caribe tenía unas posibilidades muy limitadas para exportar café, dado que la mayoría de sus tierras se encuentran en altitudes bajas, no aptas para la producción del grano. Esta es una de las razones por las cuales la costa empezó a especializarse en la producción de ganado vacuno para el mercado del interior, sobre todo el antioqueño, y de los países del Caribe. El tipo de encadenamientos productivos, la distribución del ingreso asociada y la generación de riqueza, era muchísimo mayor en las tierras dedicadas al café en el país andino, que en las de ganadería extensiva en las sabanas caribeñas. La brecha económica entre el Caribe rural y el interior rural se empezaba a ampliar.

Un quinto y último factor que me parece que terminó por debilitar económica y políticamente al Caribe colombiano en el primer siglo de vida republicana fue la independencia de Panamá en 1903. Por todas sus características, Panamá era parte integral del Caribe colombiano y en materia política actuó casi siempre al lado de las provincias de Cartagena y Santa Marta. Los tres estados caribeños, los cuales después de 1886 se convirtieron en departamentos, actuaron conjuntamente en numerosas ocasiones en defensa de sus intereses y en contra del centralismo bogotano. Por ejemplo, en las elecciones presidenciales de 1875, los tres estados, organizados en la Sociedad de Representantes de la Costa Atlántica, apoyaron la candidatura de Rafael Núñez. Como ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría de los votos de los estados, el Senado debió escoger al presidente. Allí se impuso, en medio de las acusaciones de fraude, la candidatura de Aquileo Parra.

Vale la pena resaltar que Panamá fue siempre una gran abanderada de la lucha por la autonomía regional, tanto así que en 1831 había declarado su independencia del resto del país. En estas condiciones, quien más perdió políticamente en Colombia con la separación de Panamá fue la costa caribe. La población costeña se redujo en casi el 40% con la separación del istmo y su población, pasó de representar el 18% al 11% de la población nacional. También dejó de contar con un importante grupo de dirigentes políticos y con una de sus subregiones económicas más dinámicas.

Los cinco temas que hemos discutido explican en buena medida la manera como la costa caribe se interrelacionó en el siglo XIX con la región andina del país. En todos los casos se trata de aspectos que debilitaron las posibilidades de la costa para lograr una posición de mayor igualdad en el terreno económico y político. Pero lo que es indudable es que esa rivalidad entre lo caribe y lo andino forma parte esencial de la identidad nacional. Una identidad que en terrenos como el de la cultura está mucho más permeada por lo caribe, piénsese por ejemplo en la música, la literatura, las artes plásticas, de lo que lo está en el campo económico y político. Las causas de ese fenómeno arrancan desde el momento mismo de la lucha por la independencia de lo que hoy es Colombia.

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