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Gangnam Style revisitado

Psy y Ai Weiwei

El fenómeno del año en Internet

Más que un producto del K-Pop, Psy es la oveja negra de la música popular coreana. Es también el creador de “Gangnam Style”, el video más visto en la historia de YouTube, con el que, de paso, fijó un nuevo parámetro para lo que significa ser famoso. Y no es tan tonto como parece.

Por: Francisco Barrios

Publicado el: 2012-12-19

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 Gangnam Style” es infantil y ridículo, como lo fueron en su momento “El meneíto”, “La macarena” y “Mayonesa”, canciones con coreografías grupales, dirigidas principalmente a los adolescentes (y al gusto adolescente de los adultos). Pero “Gangnam Style” es también el video más reproducido en la historia de YouTube con 895’640.157 de visitas al cierre de esta edición, y si bien se trata de un fenómeno de masas que tal vez no sobreviva al empuje de los éxitos de fin de año, su impacto trascendió las redes sociales. El pasado 23 de octubre, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, afirmó en broma que él ya no era el surcoreano más famoso del mundo, sino que lo era Psy, a quien invitó a la sede de la ONU en Nueva York y con quien bromeó, imitando uno de sus movimientos de baile. Dos días después, el artista disidente chino Ai Weiwei hizo una parodia de “Gangnam Style” que subió a YouTube. En su versión, Ai inserta fragmentos de la versión original, que alterna con su propia coreografía, en la que aparece jugando con unas esposas, lo que constituye una burla frontal a los censores chinos. Ai Weiwei declaró para Associated Press que había decidido hacer esta versión de “Gangnam Style” como una muestra de solidaridad con su amigo y compatriota Zuoxiao Zuzhou, una estrella de rock, cuya casa sería demolida en pocos días. “Todo el tiempo nos impiden ser felices, demuelen nuestras casas, nos controlan siempre, nos pueden quitar nuestros pasaportes, y todo esto afecta nuestra felicidad. Sin embargo, cada mañana tenemos la oportunidad de darles a los demás algo de qué reírse. La risa es importante”, afirmó el artista. Los censores chinos no apreciaron el humor de Ai y bloquearon el video en su país.

Un par de días después, el escultor inglés de origen indio Anish Kapoor hizo también su versión de “Gangnam Style” para apoyar a Ai y a otros activistas. A la iniciativa de Kapoor se sumaron, entre otros, el escritor inglés Hanif Kureishi y el artista Mark Wallinger, así como Amnistía Internacional, el museo Guggenheim y el MoMA. Esa misma semana Noam Chomsky (sí, Noam Chomsky) también se prestó para aparecer durante dos segundos en la parodia de Gangnam Style que hizo la asociación de estudiantes coreanos de MIT, el Massachussets Institute of Technology.

La prestancia del secretario general de Naciones Unidas, del disidente chino más célebre del mundo y del intelectual más reconocido de los Estados Unidos no refina la canción del rapero Psy, pero sí deja en el aire preguntas sobre lo que subyace a esta producción que reventó las redes sociales. Para empezar, hay que explicar que Gangnam es el barrio más rico de Seúl y concentra el 7 por ciento del PIB de Corea en veinticinco kilómetros cuadrados. Psy se crió en este barrio porque su padre, Park Won Ho, es el presidente de una empresa coreana fabricante de semiconductores. Y por eso el cantante sabe que detrás de las grandes fortunas de Gangnam existe también una clase social que vive endeudada y cuyos hijos solo aspiran al “estilo Gangnam”. Un estilo de vida que comprende el “Konglish”, una mezcla de coreano e inglés; cirugías plásticas para alterar los párpados y parecer más “occidentales”; clases de yoga y coffee shops en los que un café puede llegar a costar casi diez dólares; todos estos, tópicos de los que Psy, nombre artístico de Park Jaesang y apócope de psicótico (psychotic en inglés), se ríe. Y es que si bien este cantante supo adherirse al K-Pop, el más reciente producto de exportación coreano, él no es un producto manufacturado, como sí lo son grupos musicales y solistas adolescentes como Girls’ Generation, Big Bang o Kim Hyun-a. Park no es guapo, ni sexi, ni buen bailarín, y no es joven para los parámetros de este mercado; tiene treinta y cuatro años, estudió en la Universidad de Boston y en la prestigiosa academia musical Berklee, evadió el servicio militar obligatorio (aunque después fue enlistado de nuevo) y unos años después fue arrestado por posesión de drogas. Su primer álbum fue multado por contenidos inapropiados y el segundo fue prohibido. Park también compone sus canciones y monta sus coreografías, y además de escandalizar a la tradicionalista sociedad coreana y de burlarse de los hábitos de los esnobs de su barrio, se pudo dar el lujo de pedirles a las estrellas de los medios coreanos que aparecieran en su video. El hombre que sale vestido de amarillo en “Gangnam Style”, y con el que Park ejecuta un baile ridículo en un parqueadero, es Yoo Sae Seok, el comediante más famoso de Corea. Otro hombre, que aparece en boxers y con un sombrero de vaquero, moviendo la pelvis de forma grotesca mientras que Park canta acostado bajo sus piernas, es Noh Hong-Cheol, otro de los comediantes y empresarios del espectáculo más conocidos de su país. Y la chica pelirroja a la que el cantante corteja en la canción, es Hyun-a, la líder de la banda de K-Pop 4Minute, hoy en su apogeo. Ahora bien, la aparición de celebridades coreanas en el video y de figuras públicas en las parodias de este, no convierte a “Gangnam Style” en una obra de arte, pero tal vez sí ayuda a comprender un poco por qué su éxito se catapultó por fuera del mercado coreano. Porque su creador, Psy, es más la oveja negra del pop coreano que otro de sus productos en serie, y porque es, sobre todo, un artista (sí, popular; sí, vulgar) que destronó en las redes sociales a Justin Bieber por medio de una burla de su entorno elitista y de sí mismo. Es un bufón. Mike Serena, un corresponsal del blog de la NPR (National Public Radio), fue tal vez quien mejor resumió el éxito de “Gangnam Style”: “Soy un hombre de sesenta y siete años que escucha sobre todo ópera. Encontré esta canción a través de un enlace en una columna de un economista, ganador del Premio Nobel. Ninguno de los dos estamos en edad para esta canción, pero aun así me pareció curiosamente entretenida. El mercadeo tuvo poco o nada que ver con el hecho de escucharla y descargarla después. Quizás es simplemente buena de una forma diferente”.