La periodista Sarah Koenig, la líder del equipo de 'Serial'.

El podcast de los 5 millones de oyentes semanales

Quince años después de que el adolescente Adnan Syed fue condenado a cadena perpetua por estrangular a su novia, una amiga de la familia contactó a la periodista de radio Sarah Koenig y, de la noche a la mañana, la trágica historia de un romance entre hijos de inmigrantes se convirtió en un fenómeno cultural. Serial, a punto de estrenar su segunda temporada, cambió para siempre el mundo de los podcasts.

2015/11/20

Por Martina Castro* Montevideo

Una noche de octubre de 2013, la abogada Rabia Chaudry llegó al límite de su esperanza. Habían pasado casi 15 años desde que su amigo Adnan Syed había sido encarcelado por un crimen que, según él, no cometió. La última oportunidad que le quedaba era apelar el veredicto bajo el argumento de negligencia. “Estábamos esperando a ver qué decía el juez –explica Chaudry–. Estaba segura de que nos iba decir que no. Fue un momento muy difícil para nosotros”.

Entonces a Chaudry se le ocurrió otra idea. Contactó a la periodista Sarah Koenig, productora de This American Life, el programa periodístico más popular de la radio pública de Estados Unidos. Por esas fechas, Koenig y la productora Julie Snyder pretendían crear un podcast que se enfocara en una sola historia a lo largo de 12 episodios. Durante 20 años, el programa radial se había enfocado en historias particulares sobre diversos temas semanales. El nuevo podcast sería un experimento de largo aliento: se llamaría Serial y su primera temporada estaría dedicada al caso de Syed.

La investigación

Syed tenía 17 años cuando su exnovia, Hae Min Lee, desapareció una tarde después de clase. Corría enero de 1999. Un mes después, descubrieron su cuerpo en un parque a las afueras de Baltimore, Maryland. Había sido estrangulada. Syed fue arrestado y condenado a cadena perpetua por el crimen. Él siempre sostuvo su inocencia. Koenig y su equipo periodístico dedicaron un año a investigar si, en efecto, lo era.

Como explica Koenig en el primer episodio del podcast, la historia que descubrieron contaba con todos los elementos de una obra shakesperiana: un amor secreto entre adolescentes, dos familias migrantes, un asesinato y amigos traidores.

Ira Glass, creador de This American Life y consejero editorial de Serial, dice que “parte de la pregunta era si podíamos hacer lo que hacen hbo y Netflix: crear un mundo donde hay un montón de personajes al principio para lograr enganchar a la gente con ellos, con la situación y con su mundo. ¿Podía hacerse algo así a través del periodismo?”. Dependían de la fórmula perfeccionada en This American Life: una trama atractiva, personajes con algo en juego y el ingrediente secreto: una locución tan personal e informal que sonara como si tu mejor amigo te estuviera hablando.

Aun así, las expectativas eran bajas. A fin de cuentas, seguía siendo un experimento. Pero si lograban que 300.000 personas descargaran el programa, por lo menos podrían cubrir sus gastos. Serial se lanzó en octubre de 2014 y en las primeras nueve semanas llegó a cinco millones de descargas en la plataforma iTunes. A la fecha ha tenido cien millones de descargas. Serial es el primer podcast en ganar el prestigioso Premio Peabody, que junto al Pulitzer es el reconocimiento más prestigioso para el periodismo norteamericano.

Serial no hizo nada nuevo, simplemente hizo buena radio”, afirma Adam Ragusea, profesor de Periodismo en la Universidad de Mercer en Georgia y locutor de The Pub, un podcast sobre la industria de la radio pública en los Estados Unidos. “La radio bien hecha siempre ha sido un medio íntimo, profundo, cautivador. Además, el formato de series es genial. La gente está tan acostumbrada a consumir información de corta duración que escuchar una historia a lo largo de diez horas los enloqueció”. Para Ragusea, el éxito del programa también radicó en el hecho de que era la primera vez que una nueva generación se cruzaba con un estilo de radio que realmente ha existido desde los tiempos de la radionovela.

El boom del podcast

Serial se lanzó en un momento oportuno. En septiembre de 2014, un mes antes de su aparición, Apple instaló en los iPhone una aplicación de podcasts. Además, varios modelos de carros se lanzaron con sistemas preinstalados para escuchar audio desde el teléfono, algo que facilitó su consumo. El Pew Research Center afirma que en los dos años previos al lanzamiento de Serial la audiencia de este tipo de contenidos ya venía creciendo.

Casi todos los medios tradicionales cuentan ahora con al menos un podcast: The New Yorker, The New York Times y The Washington Post, entre otros; iTunes tiene, además, más de 200.000 podcasts registrados. Un tercio de ellos son del año pasado. De hecho, grandes empresas y ONG están ofreciendo puestos de trabajo para productores de podcasts. Entre otras, General Electric (GE) acaba de lanzar uno sobre ciencia ficción. “Antes, decir que una historia sería buena para un podcast era como decir que no estaba lista para las grandes ligas –explica Ragusea–, pero ahora quiere decir que es una historia importante”.

Serial también produjo repercusiones en América Latina. Por ejemplo, Mariano Pagella, cofundador de Argentina Podcastera, explica: “Serial generó una especie de ‘ola’ sobre el podcast en los medios de comunicación en Estados Unidos, que llegó hasta acá y trascendió el nicho podcaster. Sacudió un poco el mundillo y muchos dijeron: ‘Ah, existe esto que se llama podcast, ¡está bueno! A ver qué hay en el país’ y ahí es donde entramos nosotros. Si bien no es una consecuencia directa, creo que Argentina Podcastera no existiría si no hubiera aparecido Serial”.

Pagella fundó su guía de podcasts con Alejandro Csome en septiembre de 2014, un mes antes de que se estrenara Serial. Entonces había 14 en el país. Ahora hay más de 200.

Impacto y controversia

Pero quizá el principal impacto de Serial se encuentra en el mismo caso de Syed. A lo largo de los doce episodios, Koenig explora junto al oyente la evidencia contra Syed, consultando a psicólogos y abogados, amigos y maestros que lo conocían antes del presidio. La periodista discute una posible discriminación contra Syed por ser pakistaní y musulmán. Escuchamos el testimonio clave de Jay, un amigo que dice haber ayudado a Syed a enterrar a Hae en el parque. Pero Koenig también encuentra a una mujer que asegura haber visto a Syed en la biblioteca cuando supuestamente estaba matando a su exnovia. Por alguna razón, la abogada de Syed nunca intentó contactarla.

Que Koenig hiciera estas preguntas más de 15 años después resultó difícil para mucha gente. La familia de Hae Min Lee, por ejemplo, no quiso participar en la investigación: no querían revivir esos momentos difíciles. Jay tampoco quiso colaborar, pues sentía que la serie lo estaba pintando como un mentiroso. Syed, por su parte, ha recibido miles de cartas de gente desconocida. Rabia Chaudry explica que la parte más difícil fue darse cuenta, semana tras semana, de que la historia se trataba más de Koenig que de Syed: “Yo no sabía que se iba a convertir en una serie en la cual ella decidía si él era culpable o no. Nunca pensé que ella pasaría un año investigando si pensaba que él podría ser culpable”.

Como cualquier serie de televisión, los oyentes de Serial querían un final concluyente: ¿es culpable o no? En el último episodio, Syed le dice a Koenig que lamentablemente el programa no puede terminar con algo definitivo: “Nunca estarás 100 % segura, ¿me entiendes? No podrás tener certeza sobre esto. La única persona en todo el mundo que la puede tener soy yo y la persona que lo hizo”.

En febrero de este año, la corte de apelación especial de Maryland aceptó la petición de Syed para reabrir el caso. Además, el caso de Syed sigue siendo el tema central de otro podcast ideado por la abogada Rabia Choudry. Se llama Undisclosed: El Estado contra Adnan Syed y se lanzó en abril de este año con otros dos abogados que se interesaron en el tema por Serial. Si bien no tiene el mismo nivel de producción o estilo de su antecesor, Undisclosed ha sido escuchado más de 38 millones de veces.

Chaudry explica que no sabía lo que era un podcast cuando contactó a Sarah Koenig por primera vez. Pero ahora, se da cuenta de que es un buen medio para contar historias complejas como la de Syed. “Es muy versátil, no necesitas mucho equipo para producirlo y permite que los oyentes entiendan tu defensa porque se pueden conectar contigo como persona, con tu voz”.


*Productora de Radio Ambulante

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El podcast en Colombia

Aunque se trata de una cultura que no ha despegado en el país, un puñado de locutores y entusiastas sí le han apostado a un formato que, por lo menos a nivel mundial, es cada vez más relevante.

Los primeros podcasts en el país se empezaron a encontrar en internet a mediados de la década del 2000. El bumangués Mario Nel Villamizar dice que su programa, Interactivia, fue el segundo que existió en Colombia. Empezó en 2006, duraba 30 minutos semanalmente y se emitió durante tres años. “Hablaba, locutaba, editaba, generaba el guion y lo subía al sitio. Era un ejercicio totalmente personal, no había patrocinio, pero me ayudó porque me hizo conocido en el mundo de la tecnología y cultura digital”, recuerda Villamizar. Dice este comunicador social que el país todavía no estaba preparado para la transmisión en línea, los teléfonos inteligentes no eran tan populares, no había tantas aplicaciones y, además, “escuchar 30 minutos de audio, es algo que no hace todo el mundo”.

En 2009, tres años después, Félix Riaño, más conocido como Félix Sant-Jordi, encontró que la gente sí estaba dispuesta a escuchar más. Formado en la radio (actualmente es locutor en Todelar), empezó a buscar en sus podcasts personales todo lo que no podía hacer en el trabajo. Sus primeras transmisiones duraban uno o dos minutos, pero pronto empezó a recibir comentarios de gente en Galicia, en Madrid o en Miami, en los que le pedían que hiciera programas más largos. “Me gusta escucharte pero es muy corto para mi trayecto en el metro”, le decían. Ahora no tiene limitaciones de tiempo, y hace de El siglo 21 es hoy un espacio para hablar de tecnología, recomendar música y hasta expresar sus emociones personales. De ahí que para él esta sea una forma de comunicación más humana. Dice que una de las características del podcast es que le permite interactuar más con quienes lo oyen, y eso sirve de insumo para otros programas, algo que no ocurre en la radio.

Todo el tiempo surgen nuevos entusiastas de este género en Colombia. Riaño dice que, por lo general, los aficionados al podcast son geeks y, dentro de este grupo, interesados en temas específicos como la historia, la tecnología o el manga, entre otros. Omar Gamboa y su equipo emiten cada semana A trino herido para Radio Digital América. Llevan seis programas y ya tienen 1.200 reproducciones. Como ellos, hay quienes buscan remedar lo que ocurre en la radio: crean cortinillas, editan, preparan un libreto y se ciñen a un tiempo específico. Pero otros, como Riaño, son más espontáneos. En el momento en que lo considere pertinente, en el carro, caminando por la calle o en un café cualquiera, Riaño conecta un micrófono con cortavientos a su celular, o un manoslibres, y emite en vivo. Se escuchan los ruidos del tráfico, pero a él no le preocupa esconderlos, la vida es así y ese tipo de naturalidad hace del podcast, dice él, un asunto más honesto.

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