'Ajuste de cuentas' Harold Alvarado Tenorio. Agatha

Ajuste de cuentas

Carolina Sanín reseña 'Ajuste de cuentas' de Harold Alvarado Tenorio.

2014/04/22

Por Carolina Sanín*

Harold Alvarado Tenorio se pregunta, a través de 660 páginas, qué ha significado ser poeta en Colombia, ante el futuro imposible, desde 1882 hasta el presente. Entre tanto, examina en qué podría consistir, entre nosotros, la construcción de una modernidad literaria. Se toma tan en serio a los poetas que admira como a aquellos cuyos versos lamenta. Ejerce cabalmente

la crítica. Respeta solo a quienes le merecen respeto, y reconoce que otros varios merecen una consideración educativa. No condena sin juzgar. Lee y hace cuentas: de tesoros encontrados, de robos y de los frutos del trabajo de vidas verdaderas.

Ajuste de cuentas -por demás bien editada por la casa española Agatha- presenta en su estructura una suerte de método que permite que la lectura de los poemas, la caracterización de los poetas y la interpretación de las catástrofes históricas se iluminen entre sí y conformen una obra literaria. Escrito con una prosa penetrante y exacta, el resultado es antología, novela, estupenda crónica y sentencia.

A mi juicio son especialmente inspiradores el capítulo sobre Guillermo Valencia, aquel sobre Luis Carlos López y su “mueca sentimental”, el de León de Greiff, de quien se transmite íntimamente la tensa intensidad, el dedicado a Aurelio Arturo y su celebración del “trabajo como forma de felicidad”, y el que se ocupa de Jorge Gaitán Durán, promotor de la inteligencia y “un intelectual, es decir, un político”.  Admiro la elocuencia amorosa del capítulo dedicado a la finura de Jaime Jaramillo Escobar, la perspicacia con la que se demuele a Eduardo Carranza, la fuerza persuasiva del ataque contra Álvaro Mutis, el vigor con el que se descalifica el nadaísmo, y la autenticidad desesperanzada con que se deplora nuestra contemporánea república festivalera.

De sus hipérboles y sus análisis a sus epigramas y sus brillos satíricos, todo lo que este libro monumental y antimonumental contiene es concreto. No hay en él ni media pendejada, ni una sola oración de la que no se asuma la carga. En los pasajes dedicados a poetas vivos, la contrariedad puede producir cierto aturdimiento. Es que la rabia, cuando está en prosa y no en canto, paga una tasa de ruido en cualquier ajuste de cuentas. Pero si Ajuste de cuentas es por momentos fatigosa, lo es siendo laboriosa. Y si es a veces odiosa, lo es más con grandeza que con pequeñeces.

 

* Escritora

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