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Cuentos

2012/12/18

Ocho escenas de Tokio, Osamu Dazai (Sajalín)
Osamu Dazai intentó suicidarse 4 veces hasta que en 1948, a los treinta y nueve años, se arrojó con su amante, unidos con una cuerda, a las turbulentas aguas del río Tama, en Japón. En alguno de sus relatos había escrito: “Puedo parecer presuntuoso, pero lo único que quiero es morir. Desde que nací solo pienso en la muerte”. Desheredado por su padre por haberse enamorado de una geisha, Dazai abandonó sus estudios de literatura francesa y fue comunista, por lo cual fue detenido y torturado. Escribió decenas de relatos y dos novelas: Indigno de ser humano y la póstuma El ocaso. Por el contenido de su obra su vida ha sido leída como una impactante y siniestra reacción al horror y desesperanza de la guerra y la violencia. Por fortuna, la editorial española Sajalín publica una rareza: Ocho escenas de Tokio; libro de nueve relatos de angustioso tono autobiográfico. En todos los relatos el protagonista es el mismo Dazai; un escritor empobrecido, violento, borracho, ladrón o extorsionista, morfinómano o gravemente enfermo que atraviesa una crisis creativa y no es capaz de terminar sus obras. Una lectura intensa e hipnótica que, definitivamente, gana por knock-out.

 

Abandonarse a la pasión, Hiromi Kawakami (Acantilado)
Por tercer año consecutivo, un libro de Hiromi Kawakami entra a la Lista Arcadia de los mejores libros del año, y no es un exabrupto vaticinar que el año que viene repetirá, ya que una nueva obra suya acaba de ser publicada en España. Primero fue la maravillosa novela El cielo es azul, la tierra es blanca; luego, su segunda novela traducida al español, Algo que brilla como el mar, y ahora, Abandonarse a la pasión, un libro con ocho relatos cortos en los que Hiromi vuelve sobre sus temas predilectos: el sexo y la soledad, el amor y las separaciones. Y es de nuevo ese extraño desprendimiento que destila su escritura, en la que el lector está obligado a estar tan atento a lo que está dicho como a lo que se calla, lo que seduce tan profundamente de esta autora de culto en su natal Japón. Los argumentos y el clima de estos cuentos siempre ponen al lector a oscilar al borde de la melancolía, pero esa capacidad de la autora de mirar todo desde una mesurada distancia, esa discresión estilística de su delicada prosa, logran siempre ponerlo a salvo. Kawakami merece más lectores. Quien comienza, no querrá parar de leerla.

 

Crímenes, Ferdinand von Schirah (Salamandra)
Estos once relatos están basados en historias reales que von Schirach (Munich, 1964), como abogado penalista, dice haber vivido en su calidad de defensor en más de setecientos casos. Aquí se ocupa de la esencia moral del ser humano, de su miseria, de su culpa y su grandeza. El ritmo y la atmósfera que reproducen estas historias son cautivantes, por lo insólito y a la vez corriente de quienes protagonizan estas sugestivas tramas. Este libro lleva más de un año en la lista de los más vendidos en Alemania y ha sido merecedor del prestigioso Premio Kleist.

 

Una relación perfecta, William Trevor (Salamandra)
Así como en su novela Amor y verano, en estos magistrales relatos el escritor irlandés William Trevor se ocupa de hacer una minuciosa composición de los hilos que se entretejen en las relaciones humanas, particularmente en las amorosas. Como una pieza de relojería en este libro se ve la extraordinaria destreza de un narrador a quien los entresijos del alma humana no le son ajenos. A los mínimos y cotidianos detalles les saca una luz exquisita pese a la gran tristeza que se refleja en algunos de los relatos. Trevor, considerado actualmente el mejor escritor de relatos de lengua inglesa, convierte a cada uno de sus personajes en una pieza única, modelada casi escultóricamente (efectivamente se desempeñó como escultor hasta los treinta años), en medio de una atmósfera melancólica.                         

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