Garay estudió periodismo en la Universidad Javeriana, de Bogotá. Crédito: Juan Carlos Sierra.

“La música es una sustancia espiritual”

El escritor y crítico musical Juan Carlos Garay acaba de publicar ‘La balsa de fuego’, su tercera novela, sobre una generación de músicos que, a mediados de los años noventa, le dio una vuelta de tuerca a los sonidos colombianos.

2016/10/03

Por Redacción Arcadia

A través de los ojos de Sebastián, un músico que cambia el rock para investigar, interpretar y centrar su atención en la música tradicional de las dos costas colombianas, de la entraña andina o de la multiplicidad y riqueza de todas las regiones de Colombia que parecían olvidadas y archivadas por el mundo urbano, “La balsa de fuego” redescubre una ruta para aprender a conocer un país lejano y valorar la tradición. Entre la crónica y el relato de ficción, Garay quiso contarle al mundo un momento que aún no se ha explorado lo suficiente: a mediados de los noventa muchos músicos fijaron su sensibilidad en sonidos que poco le decían a los jóvenes de entonces, y que hoy son excelsos jazzistas como Ricardo Gallo; o grupos experimentales como Curupira.

En esta, su tercera novela, usted se adentra en una época que conoce bien y es la de cierta transición que hubo en la música colombiana que comenzó a redescubrir sus sonidos vernáculos. ¿Puede hablarnos de eso?

Exactamente ése es el contexto. Yo pertenezco a una generación de transición, que creció con el modelo de música anglosajona y mucho más tarde descubrió la riqueza propia en figuras como Totó la Momposina o los Gaiteros de San Jacinto. Por eso el personaje de Sebastián dice: “Nos estamos mirando al espejo y nos gusta”. Creo que todo empezó cuando llegó, importado de Inglaterra, el disco “La candela viva” de Totó, producido por Peter Gabriel. Fue como una epifanía: miren lo que los ingleses están descubriendo de nosotros. Y empezamos a mirarnos y a explorar toda esa raíz en una música juvenil, nueva.

El protagonista de la novela está siempre buscando un lugar ¿Qué podría decirnos de la vida de los músicos colombianos, por qué es tan complejo encontrar ese lugar en este país?

Porque aquí no hay un verdadero fanatismo sino que, en la mayoría de los casos, lo que pasa es que los oyentes siguen una moda. En Argentina, donde viví un año, hay un fenómeno llamado de “cholulos” que no son fans, son aún más que fans: son los que están con su artista en la buena y en la mala, por años, por décadas incluso. En mi novela ése es el ambiente que ronda, y por eso Balsa de Fuego llega a ser un grupo tan transcendental.

Usted ha sido un melómano, un experto en música, pero quizás uno se pregunta por qué siendo un país tan musical, hay tan pocas novelas que se adentren en ese universo. Qué es lo más complejo de escribir ficción sobre música.

Bueno, yo elegí la música porque es el tema con el que más he convivido. Y uno como novelista se pone altas metas pero también se pone cosas fáciles: yo escribo sobre música porque es lo que me sale más natural. La novela es un género tan amplio que puede tener cualquier eje: astronomía, culinaria, fútbol, lo que sea, y el reto es abrirle un mundo al lector.

Hay una cosa que comparten varios de los músicos de la generación de su novela, y es una necesidad de descubrir sonoridades que contacten con lo espiritual. No en vano, muchos músicos de carne y hueso viajaron a la India, aprendieron a tocar con métodos distintos a los occidentales... ¿qué puede decirnos de eso?

Creo que está en el alma de varios músicos. Recuerdo un precepto del sufismo que dice que todas las artes son formas físicas, excepto la música que es una sustancia espiritual. En el rock esto empezó con los Beatles y su viaje a la India en 1967, que es un poco lo que parafrasea la novela cuando Sebastián se va a estudiar a Bombay. Para el personaje de Rash Khan me inspiré en la figura de Ravi Shankar (el maestro que le enseñó a tocar el sitar a George Harrison).

Si tuviera que contarle a alguien sobre qué es ‘La balsa de fuego’ ¿qué le diría? ¿Cómo haría una sinopsis caprichosa de su novela?

Así con tono publicitario: “Balsa de Fuego fue el mejor grupo musical que existió en Colombia. Conozca en estas páginas su historia, narrada por un singular testigo de los hechos”.

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