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La ciudad y la palabra

Con más de cien escritores invitados, y encuentros literarios tan curiosos como la Séptima Conferencia de la Asociación Mundial de Haikú, la Fiesta del Libro de Medellín confirma una tendencia: la magnitud de los eventos culturales en el país va en aumento a un ritmo asombroso.

2013/09/11

Por María Isabel Abad. Medellín.

Dos meses llevan ciento cuarenta estudiantes del colegio Campo Valdés en el barrio Manrique de Medellín sumergidos en los libros de la escritora ecuatoriana Gabriela Alemán. Al leer la novela Poso Wells han entrado en los bajos fondos de la ciudad de Guayaquil, al conocer los retratos de Álbum de familia han encontrado rasgos universales en su propia realidad y al sumergirse en los cuentos descarnados de Zoom han visto reflejada su historia como no la habían visto antes en los libros del programa curricular. “Estoy realmente asombrada con lo que está pasando con estos muchachos”, dice Sol Margarita Delgado, la maestra que los ha acompañado en esta inmersión.

Los estudiantes llevan ahora nuevos personajes a cuestas; salen con ellos al descanso, caminan con ellos hacia sus casas y los confrontan con su realidad en virtud de ese poder de la literatura de conmover por semejanza o por contraste. Al cabo de esta exploración llegará la autora al colegio a mirar a los estudiantes cara a cara y a recoger lo que no sabe que sembró.

Todo esto sucede en el marco del programa Adopta un autor de la Fiesta del Libro que se realizará en Medellín del 13 al 22 de septiembre y que, con otros programas, busca que la literatura resuene como un eco en colegios, bibliotecas, parques y universidades y que pase como una corriente por cada persona para ampliarle el mundo en su propia medida.

Porque si hay algo que marca este evento es la consigna de ser una Fiesta con una alta calidad literaria que repercuta en toda ciudad.

Esta vocación pública se debe en gran medida a que está patrocinada por la Secretaría de Cultura y eso ya marca una diferencia. Dice su director, el escritor Juan Diego Mejía: “Este evento le apunta menos al negocio que a la promoción de la lectura en la ciudad”.

Con esta meta, la organización de la séptima versión de la Fiesta ha consistido básicamente en dos trabajos: uno de ordenamiento y otro de articulación. Con respecto a lo primero se planteó para este año el tema “La ciudad y los escritores” para que los ciento cinco autores invitados por la Fiesta (cifra que no incluye a los escritores que convocan otras instituciones), hablen, especialmente en las charlas de la tarde en la Sala Múltiple del Parque Explora, sobre la manera como la ciudad ha atravesado su escritura. “Yo creo –dice Mejía–, que en los setenta hubo un despertar de las ciudades, y ahora la literatura pasa necesariamente por la ciudad. Me parece muy importante confrontar la cosmogonía de ciudad de un autor como el catalán Sebastià Jovani, que escribe novela negra, con la de nuestros autores”.

Como los años anteriores, en esta ocasión habrá también un invitado especial, esta vez es Julio Verne, que estará presente en la Fiesta en lecturas y conversatorios y en una gran carpa en el pasaje Carabobo –con nautilus, escafrandas y calamares incluidos– a cargo del Parque Explora. Pero además de esto, una voz se oirá todos los días, la de Manuel Mejía Vallejo, a quien la ciudad, que creció literariamente a su amparo, rinde un homenaje en los noventa años de su nacimiento.

Por otro lado, el gran trabajo del equipo organizador de la Fiesta ha consistido en la articulación de varias instituciones de la ciudad. Gracias a ellas se realiza en el marco de la Fiesta, la Séptima Conferencia de la Asociación Mundial de Haikú (Comfenalco y Fundación Zen), el cuarto Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro (Universidad de Antioquia), el Séptimo Encuentro de Promotores de Lectura (Comfenalco), el 22 Seminario de Literatura Infantil y el Noveno Encuentro Abuelos Cuenta Cuentos (Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra), entre otras actividades que enriquecen la programación y que logran que la literatura llegue, como una corriente, a un público de ochenta mil personas que se estiman como público por fuera de los visitantes a la Fiesta.

Estas instituciones mencionadas, más una veintena, están articuladas al Plan de Lectura y Escritura de la Alcaldía. Desde hace unos años, en una lógica de red, estas instituciones han ido profesionalizando la promoción de la lectura en la ciudad y la gestión de eventos literarios, lo cual da cuenta de un sistema vivo cuyo trabajo sobrevivirá en el día a día una vez pasen los reflectores.

Pero esta energía cultural no es nueva. Mejía, que a finales de agosto presentó la Fiesta en Brasil, se remontó veinte años atrás para explicarle al público los orígenes de este evento. “La violencia en los años noventa –dijo entonces– hizo que la gente se recluyera en sus casas. Un grupo de organizaciones como los teatros, el periódico La Hoja, la Corporación Nuestra Gente y las cajas de compensación que no abandonaron el centro, sirvieron como un movimiento de resistencia civil. Gracias a ellos y a otros que luego se sumaron, la ciudad se fue transformando a través de la cultura. Por eso digo que la Fiesta del Libro es una manifestación de la soberanía de la ciudad sobre el espacio público”.

Algunos autores invitados

Internacionales
Wendy Guerra (Cuba)
Amir Valle (Cuba)
Martín Caparrós (Argentina)
Pablo Ramos (Argentina)
Jon Lee Anderson (Estados Unidos)
Jean François Fogel (Francia)
Gabriela Alemán (Ecuador)
Santiago Rocangliolo (Perú)
Juan Lechín (Bolivia)
Sebastià Jovani (España)
Eduardo Halfón (Guatemala)
Bernardo Esquinca (México)
Elmer Mendoza (México)
Sergio Ramírez (Nicaragua)
Federico Andahazi (Argentina)
Manuel Gutiérrez Aragón (España)

Nacionales
Juan Gabriel Vásquez
Laura Restrepo
Mario Mendoza
Héctor Abad Faciolince
Óscar Collazos
William Ospina
Gonzalo Mallarino
Tomás González
Roberto Burgos Cantor

 

 

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