Novelas imperdibles de la FILBo I

Arcadia presenta una selección de las mejores novelas y reediciones de este año: Harrison, Ospina, Soer, Bonnet y Sioux.

2015/04/17

TENSIÓN PSICOLÓGICA
Tatiana Andrade Mejía

Crímenes de familia. Así se refiere la crítica canadiense a la temática de la primera y última novela de ficción de Susan Harrison, artista y escritora de no ficción que en los años sesenta fue conocida por sus performances y sus colaboraciones con Margaret Dragu y con el artista visual John Massey, quien después fue su esposo durante treinta años, hasta el día de su muerte, un domingo de abril de 2014. Harrison no pudo presenciar el éxito de su novela, pero alcanzó a saber que varias editoriales internacionales adquirieron los derechos de este thriller psicológico que ha dado mucho de qué hablar en Canadá, Estados Unidos y España.

No es una novela negra convencional, donde se plantea la encrucijada de un asesinato y la tortuosa investigación de quién lo cometió o por qué motivo. Desde la primera página, al lector se le advierte que la protagonista, Jodi Brett, una mujer en sus
cuarenta, psicoterapeuta, se convertirá en asesina. ¿De quién? Probablemente de su marido infiel, Todd Gilbert, un vanidoso que vive en función de satisfacer sus propios intereses sin siquiera advertir el peligro inminente. Todo pende de una cuerda delgada y la apuesta es anticipar en Jodi la fina grieta que la hará cometer el crimen: “sus conceptos de quién es y de cómo debería comportarse son menos estables de lo que cree, dado que bastarán unos pocos meses para que se convierta en una asesi-na”. Es decir, estamos ante la presencia de un ser humano convencional, con dificultades normales que, página tras página, cosecha facultades para perpetrar un crimen.

Entonces, el suspenso no está supeditado a las acciones de los personajes, sino a su psicología. Ella es un personaje enceguecido que lentamente abre los ojos al mundo, a su relación de pareja, y comprende que sus roles de mujer y de esposa han perpetrado la historia de sus padres: aceptar la infidelidad, bajar la cabeza ante la comodidad financiera que le brinda su esposo, mientras cree ser una mujer liberal: “renunciando al matrimonio y a los hijos ha conservado la pizarra limpia, ha conseguido una sensación de amplitud”.

En alternancia de capítulos entre “ELLA” y “ÉL”, el lector presencia la óptica femenina y masculina de una relación de pareja, mientras que la psicología es una herramienta que evidencia las grietas de lo humano y devela un misterio que solo se entenderá hasta leer sus últimas páginas.

La mujer de un solo hombre
A.S.A. Harrison
Salamandra Black


MEMORIAS DE UNA OBSESIÓN

Alberto de Brigard

Es posible que toda creación literaria tenga como antecedente un cierto grado de obsesión. Muchos son los autores que al examinar el origen de sus libros cuentan cómo los asediaba por períodos más o menos largos una imagen, una pregunta o un personaje que parecían perseguirlos en todo momento y asomarse sin invitación en las circunstancias más diversas. Según afirma William Ospina, el núcleo de la obsesión que lo acompañó por años y se cristalizó en El año del verano que nunca llegó tiene unas coordenadas absolutamente precisas: Villa Diodati, una casa de recreo cercana al lago de Ginebra, en un suburbio de esa ciudad suiza, en la noche del 16 de junio de 1816. Allí y entonces ocurrió algo verdaderamente extraordinario: el nacimiento no de uno, sino de dos mitos, aparentemente inagotables desde ese momento para la inspiración literaria, cinematográfica y visual del mundo moderno. Una criatura sin nombre engendrada por un tal doctor Frankestein, y un vampiro humano cuya vida sempiterna depende de la sangre de sus víctimas, aparecieron como respuesta al desafío que se hicieron varios amigos de asustarse unos a otros con historias de terror, para no aburrirse en unos días de clima inusualmente tormentoso. Lo que falta en esa descripción es aclarar que entre los amigos estaban George Byron y Percy Shelley, dos de los mayores poetas de todos los tiempos y lenguas, quienes en esa competencia fueron aventajados por otros convidados con mucho menor pedigrí literario: la esposa de Shelley y el médico-acompañante–secretario de Lord Byron–. Ospina declara que por años quiso producir un libro que girara alrededor de esa noche, sin saber a ciencia cierta si sería novela, ensayo o diario de viajes. Como toda obsesión, esa idea fija creó una lente que imprimía un sentido particular a ciertos hechos de su vida cotidiana, haciendo que muchos de ellos aparecieran como coincidencias muy especiales y ayudándolo a encontrar, en los sitios menos esperados, nuevas conexiones o rastros de sucesos y personajes relacionados en muy diverso grado con la escena que ocupaba su mente. Finalmente, ha publicado un libro inclasificable, que combina algo de cada uno de los géneros nombrados y resulta gratamente atractivo. No queda cabo o antecedente de la aparición de Frankestein y El vampiro sin explorar, pero no se trata de una simple colección de datos: estos están entrelazados con anécdotas, recuerdos y reflexiones del autor, en una escritura de tono cálido y personal.

El texto está lleno de referencias literarias e históricas que seguramente conducirán la atención de los lectores por rutas diferentes, pero despertarán en muchos el deseo de conocer mejor alguno de los numerosos detalles curiosos de las historias que en él se mencionan. No obstante, es bueno subrayar que el sabor que deja este libro curioso y encantador no es el de un tratado erudito que ante todo aporta informaciones a los lectores, sino el de un testimonio vital y emotivo, como el de una amigable confidencia.

El año del verano que nunca llegó
William Ospina
PenguinRandom House


REEDICIÓN

Una década después de la muerte de su autor, y 32 años después de su primera publicación, vuelve a salir al mercado El entenado, la novela más comentada, traducida y estudiada del argentino Juan José Saer. Escrita como una crónica, es un libro que regresa a la conquista de América, específicamente a una expedición en el Río de la Plata, a comienzos del siglo xvi. Apresado por indios, el protagonista se ve obligado a replantearse su realidad tras conocer los rituales, las orgias y el canibalismo de sus captores.

El entenado
Juan José Saer
Rayo Verde Editorial






THRILLER SENTIMENTAL

Claudia Cadena Silva

Desalmada, es el calificativo que me parece más justo para definir de entrada y de tajo la tercera novela de Mauricio Bonnett, el escritor, guionista y director de cine colombiano, nacido en 1961. Desalmada no en su acepción más corriente –cruel, inhumana–, que esta novela no lo es; desalmada en su acepción anticuada: “privada o falta de espíritu”. Cinco versiones de Adriano es una novela muy correctamente escrita, muy fríamente estructurada y pensada, pero desposeída de tripas y vísceras, (miento, tiene, sí, unas cuantas tripas regadas por ahí, pero no producen mayor interés). Aunque Cinco versiones de Adriano es una novela desalmada, desangelada, es buena; es literariamente correcta, políticamente correcta, como hecha con corsé. De qué va: en principio es una novela de educación sentimental –revisada, porque se escribe con la perspectiva del paso de los años–, protagonizada por Sebastián, un escritor que vive en Londres y que narra en primera persona, y el grupo cerrado de sus amigos que hacen cofradía en los años de universidad. Con el paso de las páginas, esta novela inicial cede paso a una especie de thriller cuyo personaje central es el oscuro Adriano, quien desaparece del mapa en circunstancias rarísimas. Sus amigos lo dan por muerto hasta que Sebastián cree verlo pasar un día frente a su ventana. Ahí arranca la novela de educación sentimental y arranca el thriller.

Adriano podría haber sido un personaje hondo y sórdido, profundo y humanamente complejo, pero una novela así, desalmada, desangelada y además egocéntrica –cada tanto se la descubre mirándose el ombligo y diciéndose: “qué bien que me estás quedando”; “qué frase tan bien lograda”, “qué giro tan acertado”–, no se lo podía permitir. Lamento y me disculpo por no haber tenido el fondo probablemente necesario de sus novelas anteriores, pero discrepo en todo con la afirmación exagerada de la contratapa: Cinco versiones de Adriano no me “confirman a Mauricio Bonnett como uno de los narradores colombianos más notables de la actualidad”, ni más faltaba.

Cinco versiones de Adriano
Mauricio Bonnett
Penguin Random House


POLICÍACA VASCA
Hugo Chaparro Valderrama

Para todos los que practican Tai-Chi, hacen yoga como una impostura o confían en los poderes de los pastores nueva era, la escritora y guionista española Lourdes Iglesias parece que hubiera escrito Euskadi Sioux, una novela de apariencia policíaca y localismo vasco –su título recuerda la revista del mismo nombre, publicada en los años ochenta, de la que se habla en las primeras páginas de la novela, tras el epígrafe tomado del “Manifiesto de los Indios Iroqueses al Mundo Occidental”, donde se explica que en un “paisaje convulso saturado de programas, banderas y consignas, el fanzine Euskadi Sioux surgió con el aguijón pesimista e inteligente de la sátira y con el optimismo de la voluntad lúdica”–, desarrollándose en la trama una aventura plagada de fantasmagorías sufridas por un expolicía, Teodoro del Pozo, que alucina ante la imagen fugitiva de un indio de cómic pop, llamado Soñador del Trueno, dueño de una supuesta revelación que define el misterio, pues del Pozo sufre de una enfermedad terminal y necesita con desesperación que alguien –los caracoles que cría, su mujer siempre pendiente de él, una chica que promedia los veinte años de edad, “de cabello castaño, alta y de piel morena”, que conocemos con el nombre de Wi; un mexicano llamado Raúl, con aspecto de iluminado cuando abre los ojos desmesuradamente; quizás Soñador del Trueno–, le ayuden a entender qué puede estar sucediendo con su vida y, aun peor, lo que podría suceder con su muerte.

Las novelas policíacas y su larga tradición imponen un reto: ¿cómo evitar las repeticiones? Iglesias lo intenta con esta aventura hacia el desquiciamiento por las visiones que sufre del Pozo por culpa del Trueno, con un reparto no menos alucinado cuando aparece Roni, el pobre chico que se embelesa mirando la gracia de un pececito, Luchador de Siam, cruzando el mar hacia Estados Unidos, donde la novela dota a la narración de un contraste entre la burbuja vasca donde vive del Pozo, y el mundo según Nueva York.

Euskadi Sioux

Lourdes Iglesias
Alfabia

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