Bertrand Russell

¿Por qué no soy cristiano?

Bertrand Russell / Edhasa

2013/12/12

Por Revista Arcadia

 

 

 

 

 A comienzos de 1940, el filósofo Bertrand Russell recibe una carta de la Universidad de Nueva York notificándole su nombramiento como profesor de Filosofía. Los cristianos de buenas costumbres de la sociedad neoyorquina emprenden de inmediato una feroz campaña de desprestigio contra él, que termina con la revocatoria de su nombramiento. Nadie sensato pudo contrarrestar la estupidez. El pecado de Bertrand Russell había sido dedicarle años a pensar en las religiones en general, y en el cristianismo en particular, y haber concluido que lo que estas dejan en el hombre es atraso y daño moral. Años después, Paul Edwards recoge en un libro los ensayos que habían hecho que la barbarie de la cacería de brujas se ensañara en su momento contra el filósofo inglés. En ellos Russell da cuenta por escrito, y en tono sosegado y transparente, de por qué no es cristiano. Es un deleite leerlo: “Se da este hecho curioso: cuanto más intensa ha sido la religiosidad de cualquier período, y más profunda la creencia dogmática, ha sido mayor la crueldad y peores las circunstancias”.

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