'Los bosnios' Velibor Colic. Periférica

Todo es verídico, por desgracia

Édgar Blanco reseña 'Los Bosnios' de Velibor Colic

2014/04/22

Por Édgar Blanco*

Acertada y pertinente es la lectura de Los Bosnios de Velibor  para quienes todavía seguimos barajando argumentos sobre la guerra. Toda justificación, toda defensa, toda crítica a la acción bélica no se escapa a su verdadera definición: el sinsentido.

En este libro compuesto de fragmentos de diversa índole (crónica, poesía, canciones, cuentos, textos religiosos)  describe los sorprendentes y extravagantes hechos que ocurrieron durante la primavera de 1992 en su natal Modria (Bosnia-Herzegovina), tiempo durante el cual él mismo fue combatiente. Del ensamblaje de estas partes se compone una muestra implacable de lo que el mundo puede llegar a ser en estado de guerra.

Para narrar los hechos de lo ocurrido en los Balcanes el autor deja que las anécdotas expliquen por sí mismas la magnitud de la tragedia. El lector recrea escenas de extremo dolor y emoción, hechos de profunda tristeza, eventos lastimeros y situaciones insoportables donde los protagonistas se desdibujan hasta extinguirse o brillan antes de desaparecer.

Dividida en tres partes (Hombres, Ciudades, Alambradas) la obra de  logra lo que un documento histórico no podría: dejar al lector una conclusión. Con la lectura de Los bosnios entendemos por qué ocurrió este conflicto, quiénes perdieron y qué quedó de todo ello. No hay un punto de vista limitado a un bando.

Los serbios hacen cosas horrendas y cuando son capturados se comete con ellos actos de horror equivalentes. De este panorama en el que cada desastre demuestra solo la capacidad imaginativa para infringir más daño, el lector no puede saber quiénes son los buenos, ante quién se puede solicitar justicia, en qué parte de las montañas o de qué lado del río está la esperanza. La conclusión es certera: “...la vergüenza nos sobrevivirá”.

Al final del libro,  deja un hermoso y valeroso texto llamado “¿Post scriptum o post mortem (carta a un amigo muerto)” y dice algo que solo un combatiente, un desertor, un exiliado puede sentenciar sin caer en un falso heroísmo: “...la última esperanza, la última oportunidad consistirá en tender la mano en respuesta a la mano tendida, en devolver sonrisa por sonrisa. Solo entonces podremos tener la certeza, estar por completo seguros, de vivir de nuevo de pie”. Esto ocurrió apenas hace unos años en los Balcanes, Velibor  nos comparte su experiencia, su voz es clara y si la oímos puede que descubramos la similitud con las cosas que ocurren aquí.

 

* Librero de La Madriguera del Conejo.

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