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Karl Ove Knausgård: La vida de todos

Entre 2009 y 2011, el escritor noruego escribió cerca de tres mil páginas sobre su vida. Vivía para eso. Narró con determinación y valentía el significado de sus cuarenta años de existencia. Este impulso creativo desmedido constituye la obra de seis tomos que son un fenómeno.

2014/10/23

Por Jaime Arracó Montoliu

 

Mi lucha no es un diario, ni una autobiografía. Tampoco son unas memorias. Para definirlo, quizá habría qué decir que se trata de la percepción evolucionada de la realidad de un escritor-narrador noruego llamado Karl Ove Knausgård, nacido en 1968. Evolucionada por ambiciosa: al cumplir los cuarenta años, un hombre normal decide enfrentarse a sus fantasmas para narrar, con un detallismo asfixiante y una prosa luminosa, toda su vida.

Mi lucha
también es un extraño y silencioso fenómeno editorial. Noruega cuenta con aproximadamente cinco millones de habitantes y allí se han vendido medio millón de copias de Min kamp, su título original. En Estados Unidos, los tres primeros tomos editados de Mi lucha se acercan a los cuarenta mil ejemplares vendidos; en España, se han vendido 5.595 libros de La muerte del padre, el primer volumen publicado, en septiembre de 2012, y 4.871 de Un hombre enamorado, el segundo título que se publicó en abril de este año y que será traducido a quince idiomas. Aunque las cifras no parezcan escandalosas, teniendo en cuenta la extensión promedio de los libros, unas novecientas páginas, parece que el mundo vuelve a creer en las grandes y extensas novelas. Ejemplos de ello son las voluminosas tramas de Jonathan Franzen.

Arriesgarse a publicar algo así suena a disparate. Para el editor de Anagrama, Jorge Herralde, quien ha publicado los dos primeros volúmenes “[me] intrigaron mucho los primeros capítulos traducidos del inglés de La muerte del padre que nos envió la agencia noruega a la cual nos dirigimos después de originarse el tam-tam escandinavo. Naturalmente, me quedé hipnotizado por la lectura (como le sucede a casi todo el mundo). Me pareció que la empresa de publicar seis tomos (3.000 páginas), de un autor noruego desconocido era más “anagramático” que traducir al enésimo autor de novela negra escandinava”.

Una cosa es el riesgo del editor, pero otra es que coseche además buenas críticas de los propios escritores, asunto que ha ocurrido con los dos primeros libros publicados en español. Para el escritor Andrés Barba, Knausgård ha hecho algo especial aunque entiende que hay más que escritura tras este fenómeno literario: “En el fondo, la novela reactiva una pregunta pertinente y clásica: ¿cuál es el verdadero terreno de lo literario: lo ordinario o lo extraordinario? O por ponerlo en otro lugar: ¿definir lo ordinario para comprenderlo mejor o dar por descontado que no nos interesa lo ordinario (o que lo ordinario es inaprensible), y optar por lo extraordinario? Es cierto que si uno coge dos autores tan relevantes como Knausgård y Munro, por utilizar a dos escritores lejanos en el espacio, resulta muy interesante que ambos parezcan estar tratando de inventarse un nuevo género literario llamado “realismo”, y que desde luego se parece muy poco a nuestro clásico realismo. Me parece que es un síntoma, un termómetro, estar regresando a lo ordinario, a lo aparentemente banal”.

Aunque para Barba es evidente que en el caso Knausgård hay una enorme carga de mercadeo literario, no puede negarse su calidad. “Nadie que se tome la molestia de leer un volumen o dos diría que es una obra maestra, yo al menos no me atrevería a decir algo así, pero sí me divierte que un autor tan literario (que en un estado normal de la situación leeríamos doscientas personas, por poner un país donde conozco bien los lectores reales de estos libros), se haya convertido en un fenómeno: ayuda mucho que el autor es fotogénico y que exista un interés previo (y ultracomercial), por la literatura policial nórdica en el ámbito internacional. En términos generales es evidente que Knausgård pertenece a una tradición literaria muy larga (proustiana), pero lo que más me interesa no es eso, sino la extraordinaria cotidianeidad de lo que narra. Nunca había visto relatar, por ejemplo, con tanta eficacia, una experiencia tan universal como una tarde de mierda con tu pareja en compañía de tus hijos, la forma en la que la paternidad en ciertas edades bloquea casi cualquier otro tipo de trato con el mundo. Eso es lo que hace la buena literatura, tomar una experiencia común y nada sorprendente, vivida por todos, y llevarla a un lugar nuevo en el que se experimenta con la vertiginosidad de estar asistiendo a un momento definitivo”.

La traductora Kirsti Baggethun trabajó con Karl Ove directamente y tuvo problemas para aceptar el trabajo por los escrúpulos éticos que le generó la escritura “sin tapujos” del noruego. Ella también se hace la pregunta y observa “que no solo son los lectores jóvenes o contemporáneos del autor los que tanto le admiran, sino gente de todas las generaciones”. ¿Y el éxito? “Es la mezcla de lo más cotidiano con lo más “elevado”. Su primer tomo se inicia con una magistral ponderación sobre la muerte y luego escribe cincuenta páginas sobre un cumpleaños de niños, con todo detalle. ¿Podría ser esa enorme sencillez combinada con esa enorme complejidad?”.

Tal parece que buena parte de la crítica coincide en que la ambición de Knausgård por narrar la vida de la manera más descarnada posible ha supuesto una fascinación, así parezca traído de los cabellos. El escritor Alberto Marcos dice: “no es un juego. Es algo milimétricamente pensado, cada pincelada, aun monótona, sirve para retratar un conjunto. Y a la vez, esta autobiografía no son unas fotografías complacientes, sino sacadas del más profundo desgarro interno. Ahí está su genialidad”.

En definitiva, parece que el éxito no solo está en la unión entre lo de todos y lo suyo, es decir, entre el lector común que en muchos casos se ve reflejado en la vida del escritor común. Creo que está en su capacidad para llevar todo, de manera explicativamente estructurada, a un grado de profundidad en los momentos más inesperados, transitando por el amplio aprendizaje de su vida.

 Lea también:

"La muerte del padre" de Karl Ove

 

 

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