Exterior de la biblioteca de San Vicente del Caguán.

Libros en medio de la guerra

La población de San Vicente del Caguán no tuvo biblioteca durante ocho años. Desde que reabrió en 2013, ha encontrado el camino para convertirse en una de las mejores del país.

2015/09/09

Por Mónica Jaramillo Arias

Si bien es cierto que los índices de lectura en el país aún son muy bajos, el premio Nacional de Bibliotecas Públicas, que condecoró ayer al modelo más exitoso en gestión bibliotecaria del país, deja un panorama esperanzador. Los reconocimientos otorgados en esta segunda versión demuestran que los departamentos y municipios regionales también se han puesto las pilas. A pesar de las dificultades, muchos han logrado construir espacios significativos donde la población rural, campesina e indígena, tiene la oportunidad de educarse y vivir procesos de transformación.

Espacios que crecen alrededor del conflicto armado en San Vicente del Caguán, y bibliotecas conformadas en medio de ríos en la Sierra Nevada de Santa Marta, son algunos de los ejemplos que merecen destacarse de la selección de bibliotecas que pasaron a la final. Aunque el liderazgo y el compromiso de sus bibliotecarios es muy valioso en todas,  el jurado, conformado por los comunicadores Jesús Martin Barbero, Marianne Ponsford y Marisol Cano, eligió como ganadora, por decisión unánime, a la Biblioteca pública Clara Inés Perdomo, en el departamento de Caquetá.

Un oasis de libros

Después de permanecer ocho años cerrada, la biblioteca de San Vicente del Caguán reabrió sus puertas en el 2013. Lizeth Amézquita Alarcón, presidenta de la institución, logró conformar un espacio neutral en medio del conflicto que ha caracterizado al departamento. El centro cultural ha logrado emprender proyectos que desde hace dos años fortalecen la identidad cultural de la región y propician espacios de reflexión sobre su contexto, historia y proyección a futuro.

Localizada a 131 km al nororiente de Florencia, la Biblioteca Pública Clara Inés Perdomo, lleva su nombre en honor a una profesora de literatura que fue víctima de un enfrentamiento entre el paramilitarismo y la guerrilla.

Con programas destacados como El cine club, La maleta viajera, A la luz de la velaCapacitación de docentes, la biblioteca es producto de la constante lucha y emprendimiento de los mismos miembros de la comunidad.  Niños, jóvenes y adultos convergen diariamente en los diferentes espacios para dar significado a sus sueños.

Uno de los proyectos más interesantes que desarrollan es el Centro de Memoria Local. Un espacio al que llegan alrededor de 70 abuelos todos los martes, de 2 a 6 de la tarde, para hablar sobre la historia del municipio. El proyecto, que tiene como propósito reconstruir la historia local a través de la narración de los mayores, se  ha convertido en un espacio de reflexión sobre las repercusiones del conflicto.

Una bibliotecaria que no sabía de libros

Cuando Amézquita asumió el reto de reformar la biblioteca de San Vicente del Caguán no sabía casi nada de libros. Leyó algunos textos en el colegio y la universidad, pero nunca había tenido un encuentro tan cercano con la literatura como el que le exigió la biblioteca.

"De los libros sabía que eran para leer, pero no sabía de colección, de organización, de catalogación,  ni nada de eso", cuenta Amézquita. Aunque escribió cartas durante meses a la red departamental para pedir capacitación, nunca tuvo respuesta. Así que de forma recursiva empezó a organizar la biblioteca a su modo para poder entenderla.

Su primer acercamiento con la lectura lo tuvo meses después, cuando Pablo Iván Galvis, un docente de educación religiosa y amante de la literatura, llegó a la biblioteca. “Con él me paso algo muy particular. Entró a la biblioteca y me dijo que le recomendara un libro.  Pero cuando se dio cuenta que yo no sabía mucho, me dijo ‘no se preocupe, yo la voy a ayudar porque necesitamos que la biblioteca sea la mejor’”.

Así comenzaron a ir y venir libros entre los dos. “Nos unirnos cada vez más gracias a la lectura. Luego, junto a él y de la mano de otros miembros de la comunidad, empezaron todos los proyectos que tenemos”.

Hoy, dos años después de que emprendió la aventura de pasar la mayoría de sus días entre estantes, esta tolimense, que dice sentirse más caqueteña que nadie, se encuentra enamorada de su trabajo. Afirma que el mundo de la literatura le ha abierto los ojos a un universo de posibilidades que no tenía planeado para su futuro.

Con el premio, Lizeth Amézquita tendrá la oportunidad de realizar unas pasantías en la red bibliotecaria del exterior. Además, podrá invertir los 50 millones de pesos que recibió la biblioteca en nuevos espacios culturales para la población de San Vicente del Caguán.

Aquí los videos de las tres bibliotecas que recibieron un reconocimienton especial en la premiación:

1. Biblioteca Pública Clara Inés Campos Perdomo (San Vicente del Caguán).



2. Biblioteca Pública Kankuaka (Atánquez - Cesar)


3. Biblioteca Departamental Joge Garcés Borrero (Cali - Valle del Cauca)

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