En vez de quejarse de las situaciones difíciles que han vivido y visto en el barrio Aranjuez, Alcolirykoz se ríe de ellas con versos pulidos e ingeniosos. Foto: Julián Gaviria

AlcolirykoZ: el parche de Gambeta, Kaztro y Fa-Zeta

¿Rap con acento paisa? Un error imperdonable para cualquier mánager musical. Pero los tres raperos de Medellín insistieron en el error. El resultado: brillante. Se presentarán en la noche del sábado 14 de noviembre en Bogotá.

2013/11/14

Por Simón Ganitsky White. Bogotá.

Tres hombres buscan una dirección por la calle. Cuando la encuentran, uno de ellos se dirige, con marcado acento antioqueño, a la mujer que los recibe: “Señora, mirá, es que nos contrataron para un toque acá”. “¿Un toque?”, contesta la mujer, indignada y sorprendida, y sigue: “Pues ¿cómo se les ocurre? ¿No ven que esto es un velorio? Los primeros que vienen a tocar a un velorio. Ah, ah, a mí no me vayan a echar ese muerto encima de cobrarme esa plata”. Esto se oye en la introducción de la canción Comediantes de velorio del grupo de hip hop AlcolirykoZ, cuya letra, cargada de rimas ingeniosas y versos vertiginosos, contiene las explicaciones con las que tres raperos paisas, que han llegado por error a presentarse en un velorio, dan razón de sí. En el coro los raperos concluyen: “No nos han visto, no nos han visto. Si nos vieran ¡cuánto nos hubieran dado!”.

Los músicos que protagonizan este drama rapeado son Gambeta, Kaztro y el DJ Fa-Zeta, tres habitantes del barrio Aranjuez de Medellín que en el 2004 conformaron AlcolirykoZ, la agrupación que ha puesto el hip hop a sonar en emisoras radiales y festivales musicales del país. Los AlcolirykoZ, que han rapeado con disciplina y empeño durante casi veinte años, ven el éxito que han alcanzado como un triunfo de la honestidad. Desde que Gambeta y Kaztro empezaron a rapear en Aranjuez, han hecho música con el único objetivo de producir lo que a ellos mismos les gusta oír. En Comediantes de velorio dicen: “Si ven que me estoy muriendo de hambre por hacer el rap que quiero, déjenme”.

 

Mientras casi todos los raperos de las calles de Medellín componían sus pistas a partir de samples de las baladas románticas que sonaban en la radio a finales de los noventa, o bien haciendo loops con algunos fragmentos de rap estadounidense, Gambeta decidió echar mano de la música que más le gustaba, los boleros de los años cuarenta, el jazz de Dixieland y el swing. Modificando samples de esa música, haciéndoles arreglos y añadiéndoles líneas de bajo originales, logró algo inusitado en la escena del hip hop colombiano: componer música propia, compleja y estructurada para rapear. Con los arreglos y las composiciones propias, AlcolirykoZ le es fiel al rap neoyorquino de los ochenta y noventa, a cuyos estándares ha elevado el hip hop colombiano.

Los arreglos y las formas de las canciones de AlcolirykoZ, aunque inspirados por el rap clásico de Nueva York, tienen rasgos peculiares que resultan novedosos también para la escena internacional. En El despilfarro, cuyo video es el único que ha producido la agrupación, la tonalidad sube medio tono cada cuatro compases, y el tempo se acelera constantemente. El coro se repite solo dos veces al final de la canción. Estas características son distintas de las formas de la música popular que se vende en la radio y en otros medios. Tampoco son características acostumbradas en el hip hop.

Incluso repitiendo y desarrollando esas formas que resultan raras, AlcolirykoZ ha llegado a los grandes públicos. Su presentación en el festival Altavoz de Medellín llamó la atención del director de programación de La X, quien se declaró fanático del grupo e incluyó algunas de sus canciones en las listas de la emisora. Poco tiempo después, Gambeta, Kaztro y Fa-Zeta fueron contactados para presentarse en el festival Estéreo Picnic junto a grandes artistas como New Order, The Killers y Café Tacuba. En la más reciente edición de Hip Hop al Parque, en la que se presentó Public Enemy, AlcolirykoZ acompañó en una canción a Lucía Vargas.

Gambeta, Kaztro y Fa-Zeta ven en el rap una posibilidad terapéutica. Dicen constantemente que hacen rap como terapia, con lo que se refieren a que la escritura de sus canciones les da la posibilidad de desahogarse. La terapia del rap de AlcolirykoZ también tiene que ver con el ingenio y el humor que caracterizan sus letras. En vez de quejarse de las situaciones difíciles que han vivido y visto en Aranjuez, un barrio de clase media baja cuyas condiciones de vida y seguridad se asemejan a las de las comunas más pobres de Medellín, AlcolirykoZ se ríe de ellas con versos pulidos e ingeniosos cargados de humor negro. El humor, dicen, es lo que les da la posibilidad de superar las dificultades.

Pero AlcolirykoZ no pretende llevar el ingenio al extremo y convertirse en un grupo de rap paródico. Sus versos están también cargados de honestidad. El humor y el ingenio les sirven para referir con precisión la realidad en la que viven. Gambeta, Kaztro y Fa-Zeta consideran que el rap les otorga un poder: el de saber quiénes son y reconocer con certeza las situaciones con las que se enfrentan. Quizás por eso dicen en el coro de “Clases de etiqueta”: “Somos tres guaches más, tres ilusos menos. Lo que somos está por encima de lo que nos creemos”. Y al final de “El despilfarro” declaran la peculiaridad de ese poder que adquieren con sus letras: “Yo, que no tengo nada, ni joyas ni fortuna, soy rico cuando suena el boom bap. Solo tengo rimas y canciones que suman. Saco oro de las ruinas del rap”.

Los AlcolirykoZ son honestos aun en otro sentido. Cuando grabaron su primer demo en el 2007, recibieron consejos que les indicaban que debían eliminar los rasgos regionales tanto de sus letras como de su dicción para llegar al público de Bogotá. AlcolirykoZ hizo caso omiso y llenó sus canciones de términos del argot antioqueño y las cantó con un marcadísimo acento paisa, lo cual distingue su rap de casi todo el que se hace en español, en el que se suele optar por un acento estándar. Los miembros de AlcolirykoZ, en la medida de lo posible, rapean como hablan, a pesar de lo cual han sido entendidos por el público que no habla como ellos. Así muestran que en el rap, como en toda la literatura, lo local se hace universal.

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