Die Antwoord

El grupo que desafió a Lady Gaga

Ver los videos del grupo sudafricano Die Antwoord es toda una experiencia. Con una estética que fascina y agrede a la vez, Die Antwoord es una respuesta radical a Lady Gaga. Ambos lo saben.

2013/10/18

Por Simón Ganitsky White. Bogotá.

En el video de la canción Fatty Boom Boom de la agrupación sudafricana Die Antwoord se muestra a Lady Gaga, cuyo personaje es interpretado por un hombre travestido con el famoso traje de carne de la cantante estadounidense, de safari por las calles de Johannesburgo. Desde la buseta destartalada de una dudosa agencia turística, Lady Gaga ve animales salvajes en las aceras. Después, la buseta es asaltada por hombres enmascarados y armados con ametralladoras, y Lady Gaga se echa a correr despavorida por las calles. Vuelve a aparecer en un consultorio de odontología y ginecología, en el que un doctor le extrae un grillo de la vagina. Otra vez en la calle, un león la persigue atraído por el olor del traje de carne y la devora.

Cuando salió este video en octubre del 2012, Lady Gaga respondió a la afrenta en Twitter: “Ustedes me parecen raros pero no tienen ni un éxito”. Die Antwoord contestó: “Aunque seas más ‘grande’ que nosotros, seguimos siendo más chéveres que tú. Y además no tenemos grillos en nuestras partes íntimas”. Esta pelea fue antecedida por un desplante: Lady Gaga le había pedido a Die Antwoord que abriera uno de sus conciertos y ellos se negaron.

Die Antwoord fue conformada en el 2008 por los virtuosos del rap Ninja y Yo-Landi Vi$$er y por el compositor DJ Hi-Tek, de quien solo se sabe que compone y produce las pistas: nunca aparece en público con el grupo y, en los videos, aparece interpretado por distintos actores. El nombre de la banda significa “la respuesta” en afrikáans. “¿La respuesta a qué?”, le preguntan en un video a Ninja. Él contesta: “A lo que sea”.

Sus letras, cargadas de rabia, formulan amenazas directas y ensalzan el poder y la belleza del dinero. Son a veces escatológicas y casi siempre explícitamente sexuales. Esto, que podría decirse sobre casi cualquier grupo de hip hop, tiene en Die Antwoord una dimensión histórica y autobiográfica especial: remite a la experiencia de los grupos poblacionales deprimidos tras la abolición del apartheid en Sudáfrica. A su atractivo poético contribuye la crudeza de los fulminantes insultos en afrikáans, una lengua minoritaria y culturalmente cargada por la historia colonial sudafricana y el apartheid, y la novedad del inglés sudafricano, cuyas inflexiones son poco familiares para el público del resto del mundo.

El interés del mundo de la cultura y la respuesta de la crítica a Die Antwoord han sido contundentes. The New York Times publicó un extenso reportaje sobre la banda, y Rolling Stone los puso en la portada de uno de sus últimos números. Katy Perry les ha dedicado varios tuits llenos de admiración, y David Lynch, uno de los ídolos de Ninja y Yo-Landi, los recibió en su casa durante una de las giras de los raperos. Neill Blomkamp, el aclamado director de District 9 y Elysium, ha estado ligado a los proyectos de la banda y prepara actualmente una película en la que los integrantes de Die Antwoord se estrenarán como estrellas de cine.

El escenario de Die Antwoord está lleno de imágenes grotescas, cuya estética, sin embargo, es nítida y pulida, incluso preciosa, como la de una joyería de la fealdad. El fotógrafo Roger Ballen, famoso por retratar a los blancos más pobres de la Sudáfrica post apartheid, dirigió el video de “I Fink U Freeky”, en el que Yo-Landi rapea, con ojos de rata, desde una cama que se hunde en un suelo agrietado, mientras unas ratas le recorren el cuerpo. En otro video, en una escena que obliga a desviar la mirada, a Ninja le salen gusanos de la boca, y a Yo-Landi, polillas. Con esas imágenes de lo feo, lo sucio y lo deforme, se presentan Ninja y Yo-Landi, que hablan así de su propuesta: “No estás viendo un espectáculo. El espectáculo te está viendo a ti. Es la síntesis de nuestra filosofía: conviértete en el enemigo”.

Die Antwoord no es exactamente un grupo de hip hop. Sus integrantes se describen como “una banda futurista de rap-rave de las profundidades oscuras y peligrosas de África”. Ninja dijo en Vice que la mayor inspiración para su música son los taxis sudafricanos, en los que suena a reventar la música electrónica de los raves, que “se oye hasta en el pueblo siguiente”. Die Antwoord dice que con su música representa las distintas culturas sudafricanas: la afrikáans, la xhosa, la zulú, la blanca, la negra y la mestiza. Pero su mezcla, según ellos mismos, no es armoniosa sino que se parece a “una ensalada de frutas podrida”.

Después de muchos experimentos musicales fracasados, a Ninja se le ocurrió que debía exponerse hasta el límite y crear un personaje visceral. Cambió el ingenio, que caracterizaba su música anterior, por la honestidad. Con Die Antwoord asumió la identidad de un pandillero de los peores barrios de Johannesburgo, casi un desecho humano, de dientes enchapados en oro y tatuajes escritos en letras chuecas, como uno que dice “PRETTY WISE” (“bien sabio”), y otro que dice “May my enemies live long so they can see me progress” (“Larga vida a mis enemigos para que me vean progresar”). El estilo de esta nueva identidad se llama zef, una palabra peyorativa del argot sudafricano que califica al lumpen y, para Die Antwoord, describe a alguien que “no tiene plata pero igual tiene estilo”.

Muchos críticos de hip hop han reaccionado ante Die Antwoord con la siguiente pregunta: “¿Es real?”. En el rap se espera que los raperos sean justamente lo que dicen que son, que hagan en la vida lo que hacen en sus videos. Die Antwoord cuestiona esta convención con su teatralidad: en su más reciente video, Yo-Landi, de casi treinta años, hace de una huérfana adolescente que se orina en las escaleras del orfanato en el que vive y se escapa para verse con un jíbaro del que está enamorada, que acaba de salir de la cárcel. En otro, Ninja es el hermano de Yo-Landi y ahuyenta con una espada a todos los novios que ella lleva a la casa. A Die Antwoord no le interesa ser real en los términos que imponen las estrellas del hip hop. Con sus personajes y las tramas que interpretan, Ninja y Yo-Landi Vi$$er han elaborado una propuesta auténtica, de la que todo el mundo en la escena del hip hop y de la música popular está pendiente.

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