La estadounidense Sally Station llegó a Colombia hace varias décadas y ha sido una de las intérpretes claves de la escena musical colombiana desde hace 30 años.
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Romper la brecha

La banda Xumapaz acaba de lanzar un DVD en el que confluyen el jazz y el blues de Estados Unidos con los ritmos colombianos. Sally Station es el alma del proyecto.

2014/07/24

Por Eduardo Arias* Bogotá

Sally Station lleva el blues en su sangre. Sally nació en Chicago, ciudad donde a lo largo del siglo xx llegaron cientos de músicos de zonas rurales del sur de Estados Unidos, y es uno de los grandes centros industriales donde se urbanizó el blues. A pesar de haber vivido casi tres décadas en Bogotá y de haberse enamorado y empapado de los ritmos y sonidos de la música colombiana, aún mantiene el vínculo musical con su ciudad natal. Por ese motivo su proyecto Xumapaz puede dibujarse como un gran río imaginario que nace a orillas del lago Michigan, baja por el Misisipi y se enlaza a través del golfo de México y el Caribe con el río Magdalena. Un cruce de caminos que ella denomina “global soul” o música del alma.

Lo anterior es evidente en el DVD La brecha, que se lanzó el 6 de junio en el auditorio Teresa Cuervo del Museo Nacional, en Bogotá. Además de Sally, que canta y toca guitarra, en La brecha participa un elenco de lujo. Están Alexei Restrepo, un virtuoso guitarrista, que formó parte de los grupos de rock Ex3, Ship, Malanga y los Flippers; el percusionista Luis Pacheco, quien ha colaborado con Niche, Guayacán y Carlos Vives, entre otros, y formó parte de los conjuntos Yambequé y Macumbia, del maestro Francisco Zumaqué; Álex Vargas, bajista y productor; Lina Santos, multiinstrumentista y compositora, líder de Linus, su proyecto de rock andino, y Javier Pérez, percusionista, que ha participado en diversas agrupaciones como Clímax o Cuarta Generación.

Esta diversidad de fuentes e influencias musicales de los integrantes de Xumapaz explica por qué cada canción es diferente de las demás. La brecha, por ejemplo, es una fusión entre jazz-rock y música de cantaoras del bajo Magdalena. En Suéltalo confluyen el funk, el soul y la salsa. Más cercanas al blues son Green y Adivinanza. Dear John es una balada de amor. Este es su segundo trabajo discográfico. En 2008 habían lanzado el cd Xumapaz. Los videos de los temas A new leaf y Balapalé, que corresponden a ese primer trabajo, se incluyen como material extra en La brecha.

La chica de Chicago

La aventura de Sally Station en Colombia comenzó en 1977. Tenía 16 años de edad y llegó a Cúcuta a través de un intercambio estudiantil del Club Rotario. “Yo buscaba desesperadamente la forma de aventurar lejos de mi high school, mi familia, mi mundito. Lo logré. Salí de Chicago en enero, donde hacía -40 grados y llegué a Cúcuta, donde hacía 40. Inmediatamente supe que había logrado un gran cambio”, recuerda.

En el año que duró el intercambio conoció un país que mantenía una relación muy fuerte con la música, con su música. “Esta relación no era solamente de tipo farandulera. El papel del músico instrumentista y del cantante era importantísimo en fiestas, reuniones y en la vida cotidiana”. Ella llegó con su guitarra y la buscaban para animar las reuniones, tocar en eventos en el colegio. “Aunque no hablaba casi español, muy pronto adquirí un lugar importante dentro de la sociedad que me había adoptado. Además, como la música colombiana era tan diferente a lo que había conocido hasta entonces, mi cabeza se abrió completamente hacia la diversidad y quise conocer más”.

Al final de su viaje se enamoró. Regresó a Chicago para graduarse y un año después estaba de nuevo en el país. Durante un año estudió Comunicación Social en la Universidad Javeriana, regresó de nuevo a Estados Unidos para estudiar música en el Musical Institute de Los Ángeles, donde se graduó, y allá se dio cuenta de que su destino era volver a Colombia.

Una de las grandes razones que tuvo para volver y quedarse en Colombia ha sido la calidad de sus músicos. “Desde el principio me sentía muy cómoda entre ellos. Además de ser virtuosos, son gozones. Sonríen cuando tocan, tocan con ganas, están muy conscientes del público”. En estos casi 30 años que lleva radicada en Colombia formó parte de la agrupación reggae La Leche, trabajó con La Derecha, con la compositora vallenata Rita Fernández y con Mango, otro grupo de reggae bogotano. Ha trabajado con el vibrafonista Jorge Emilio Fadul, y ha compuesto las bandas sonoras de varias películas, entre ellas La pasión de Gabriel, documentales de Diego García (El sacristán de Notre Dame, El corazón y ¿Por qué llora si ya reí?) y Don Ca, de Patricia Ayala. También ha colaborado con la coreógrafa Maribel Acevedo.

 

Para Sally llegar a una comunión entre el blues y los ritmos y sonidos colombianos, más que fácil, ha sido inevitable. En Xumapaz ella se da rienda suelta para componer lo que le salga, “sin pensar en lo que debo componer. La fusión de Xumapaz no es tanto una búsqueda, sino el resultado de pasar canciones que nacen en la cabeza de una gringa por las manos y los instrumentos de músicos colombianos”.

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