Christophe Abric, fundador de La Blogothèque,
  • Sufjan Stevens
  • DM
  • Arcade Fire.

Voyerismo musical

La Blogothèque comenzó como una colección de enlaces para recomendar música entre amigos. Hoy es el sitio de referencia de los conocedores europeos de música alternativa. Mezcla de blog, weblog, fanzine, webzine y plataforma colaborativa, ‘La Blogo’ ha cambiado la manera como se descubre la música independiente. Arcadia habló con sus creadores.

2014/08/21

Por Ricardo Abdahllah* París

Christophe Abric tiene 33 años y un título de periodista de la Universidad de Lille, Francia. Durante algún tiempo fue practicante en varios medios especializados en música o en nuevas tecnologías y pasó por varias de las redacciones que ahora publican artículos sobre La Blogothèque, una web que mezcla videos, notas y fotos, todo dedicado a la música alternativa. Con toda la música del mundo disponible en la red, La Blogothèque le habla a una audiencia cosmopolita, que se identifica con el rótulo de “independiente” antes que con una nacionalidad. Con una década de existencia, sus visitantes diarios se cuentan por millares, sus seguidores en Twitter, y Facebook superan los cientos de miles y el total de visualizaciones de sus videos en YouTube alcanza los 64 millones.

 

“Cuando empecé en el 2003, internet era para mí el remedio a la carencia de algo que se estaba muriendo. Los vendedores de discos eran cada vez más raros y la prensa musical estaba muy quedada. Era difícil encontrar personas o medios en los cuales uno pudiera confiar para descubrir nuevos artistas, e internet cayó perfectamente. Gracias a los blogs y al MP3 fue posible recuperar un lado humano, personal y directo a la hora de explorar la música. Y eso fue apenas el comienzo”, dice Abric sobre la primera versión de La Blogothèque.

Sin embargo, desde el principio Abric y sus colaboradores marcaron distancia con la idea de publicar artículos y el texto “periodístico” sigue ausente. La Blogothèque evita dar la impresión de una objetividad y en cambio el tono sigue siendo el de quien quiere compartir con sus amigos la música que escuchó y le quedó gustando. Un compartir que no se asimila ni puede limitarse al intercambio de archivos. Abric dice que nunca estuvo en contra de piratear música, pero que le parece que no tenía mucho sentido un flujo de datos sin el principio de “lo editorial, de alguna guía para moverse entre infinitas posibilidades de elección”.

Una de las secciones más emblemáticas de La Blogothèque son sus “Conciertos para llevar”, una serie de videoclips, grabados alrededor del mundo, que documenta conciertos íntimos, improvisados, unplugged, callejeros, como si los artistas fueran nuestros mejores amigos. La idea surgió de un concierto en París de la banda canadiense Arcade Fire. Abric fue uno de los 300 asistentes. Quedó fascinado, pero no logró pasar la barrera de seguridad después del recital y se perdió la sesión improvisada que hicieron en un callejón a la salida de la sala. Cuando un amigo le habló de ese momento, la revelación fue doble: por un lado, podría hablar en su página de un excelente grupo que pocas personas conocían en Europa y, por otro, ese “concierto después del concierto” tenía un enorme potencial. Arcade Fire aceptó recrear el momento del concierto impromptu para que apareciera en La Blogothèque. Junto al director Vincent Moon, Aubric comenzó a convencer a grupos alternativos de participar en las sesiones. Toda la libertad del mundo. Unas pocas tomas y unos pocos temas bien grabados en la calle. Entre los artistas que se fueron dejando seducir por el formato y han participado en alguno de los casi quinientos episodios están Alabama Shakes, Silje Nes y Bomba Estéreo.

“Es cierto que tuvimos buen ojo para grupos como Beirut, Bon Iver y Arcade Fire –dice Ondine, una de las colaboradoras de La Blogothèque–. Pero el criterio es: escribimos lo que queremos sobre quien queremos. No buscamos predecir, pero si en cinco años los grupos que hoy defendemos siguen vigentes, tanto mejor”. En 2012 formó parte del equipo que organizó The Switch, un proyecto conjunto entre La Blogothèque y YouTube en el que dos músicos daban conciertos simultáneos –y transmitidos en stream– en dos apartamentos neoyorquinos. Desde febrero, Ondine es uno de los cinco miembros permanentes de ‘La Blogo’. Junto a ellos hay diez redactores y más o menos la misma cantidad de directores e ingenieros de sonido.

“Sin embargo, no somos un medio como los otros –dice–.Nuestros redactores son voluntarios así que en lugar de hacer un consejo de redacción trabajamos en un grupo Google. Allí proponemos temas y nos hacemos sugerencias. Tampoco existe una línea editorial, en ‘La Blogo’ se puede hablar de todo desde que se hable diferente”.

 

La combinación de las formas de lucha se aplica también al modelo de negocios: “No es posible sobrevivir sin mezclar todo: la difusión, las ayudas oficiales, las cadenas de televisión, los programas patrocinados. Es lo mismo para la música. Como ya nadie puede confiar solo en las ventas de discos, los grupos se ven obligados a mezclarlo todo. Es peligroso, pero también es excitante” dice Abric.

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