Carolina Andújar y Nicolás Morales.

El club de los que viven de libros

Pese a que la venta de libros sigue subiendo, el aumento de la cantidad de títulos editados en todos los sectores disminuye el ingreso por referencia. Dicho de otra forma: más títulos, menos plata para cada autor.

2016/08/23

Por Nicolás Morales

Un apasionante informe en Francia (IRCEC, 2016) cuenta lo que nadie quiere oír: los autores franceses se están empobreciendo por cuenta de pagos cada vez más reducidos por derechos de autor. En efecto, el desembolso galo promedio bajó de nuevo este año unos 4000 euros y se situó en los niveles de 1969. Las razones son múltiples, pero hay una variable que se hace cada vez más fuerte: pese a que la venta de libros sigue subiendo, el aumento de la cantidad de títulos editados en todos los sectores disminuye el ingreso por referencia. Dicho de otra forma: más títulos, menos plata para cada autor.

A propósito, me pregunto: ¿en Colombia, quiénes son los autores afortunados que hoy por hoy logran vivir de sus libros de ficción? Sin posibilidad de tener acceso a datos reales, y valiéndome únicamente de conversaciones espontáneas con libreros y editores (que no sueltan mayor pista), aquí está mi elucubración (como siempre, algo irresponsable). Abro con una advertencia: hablo de ficción (novelas, cuentos y poesía), no incluí autores del renglón infantil ni de la prolífica no ficción colombiana.

Adiós a los bonitos tiempos. La era de las grandes sumas giradas por concepto de regalías es tan lejana como el mesozoico. Los autores reciben 30% menos de dinero que hace 10 años y los anticipos que superan los 100.000 dólares son tan escasos y antiguos como los tiburones de Groenlandia. De hecho, no creo que en los últimos años ningún autor colombiano haya recibido algo medianamente cercano a esa suma. Extrañamos aquellos años de las vacas gordas con las novelas presentadas en ceremonias fastuosas en el Jockey, acompañadas de cocteles caros y cheques por doquier.

Como todo club, el de las plumas de lujo es cerrado. Creo que los autores colombianos que pueden vivir únicamente del ingreso que generan sus libros, contando regalías y premios literarios, son: Laura Restrepo, Carolina Andújar, Ángela Becerra, Juan Gabriel Vázquez, Mario Mendoza, Tomás González, Fernando Vallejo y Evelio Rosero. Pero, a diferencia del Metropolitan, este es un club muy diverso: entre sus miembros hay diferencias notables en la estrategia editorial, su modus vivendi y su ritmo de producción literaria. Ahora, me pregunto si a Jorge Franco y a Santiago Gamboa, autores de gran factura hace ya algunos años, sus ingresos les permitan pagar la membrecía. Tuve muchas ganas de incluir a Héctor Abad Faciolince, pero su mayor éxito editorial, tal vez el libro más vendido de la última década, no puede ser clasificado como ficción (sería casi irrespetuoso y abriría una puerta un tanto peligrosa a otros géneros que no tienen cabida en esta cofradía que inventé). Quien en poco tiempo tendrá que pasar por la ceremonia de iniciación del club es Ricardo Silva. Por lo pronto, puedo creer que Laura Restrepo es la autora que más vende. Pero es una pura especulación, por supuesto.

¡Que viva la clase media! Ninguno de estos autores tiene ventas que le permitan vivir como millonario. De hecho, recibir regalías de 100.000 dólares cada tres años es como tener un sueldo de gerente comercial de una empresa mediana: una suma a todas luces respetable, pero no para vivir en un castillo con grandes lujos; y comprar tiempo para escribir sí que lo es. De ahí que está de más recibir estipendios por conferencias, labores de jurado y clases esporádicas. Y cada vez es más difícil vivir de la escritura, lo que concuerda con la investigación francesa.

Los premios salvan vidas. Puede que algunos autores no vendan tanto como su reputación lo haría pensar, pero ganan premios. Recordemos que Juan Gabriel Vázquez ganó el Premio Alfaguara con buenas asignaciones. Caso contrario, Ángela Becerra no necesita ganar premios, pero los recibió (Premio Planeta 2009), lo que ayuda a su contabilidad. Gamboa recibió premio por una novela pobre aunque hizo muy bonitas novelas que no los ganaron. Y no olvidar el Rómulo de William Ospina, cuando los pagaban (lo siento, Pablo). Los premios ayudan mucho. Dan tiempo de escritura y mucha visibilidad, que se necesita.

Cambiar de editorial oxigena. Dos autores recibieron anticipos producto de su fichaje por otras editoriales. William Ospina y Tomás González cambiaron de casa matriz. Las cifras sobre estos dos hurtos son enigmáticas. Pero seguro una fue más jugosa que la otra. Tampoco son las cifras del pasado. Pero cambiar de equipo –como los futbolistas– mejora las cuentas.

Vivir de la escritura. Por supuesto, la doble vida de cientos de novelistas y cuentistas en Colombia no pasa por los libros y sus regalías. Algunos viven de la escritura periodística, la cátedra universitaria o la enseñanza de escritura creativa, la gestión cultural o el negocio familiar. Es posible que muchas de estas personas quisieran dedicarse exclusivamente a la escritura de libros, pero no se puede en un país con un mercado con tan pocos lectores. Las ventas de los libros son los extras, las vacaciones o una comida en un restaurante. A veces hay milagros o pequeñas sorpresas comerciales como Piedad Bonnett o Andrés Ospina; y, a veces no se vende nada, así escriban joyas en el firmamento.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción por favor ingrese la siguiente información:

No tiene suscripción. ¡Adquierala ya!

Si usted tiene algún inconveniente por favor comuniquese con nosotros en Bogotá al 7421340 o a la línea nacional gratuita 018000-911100 (Lunes a Viernes de 7:00 am a 8:00 pm, Sábados de 09:00 am a 12:00 m).

Su código de suscripción no se encuentra activo para esta publicación