Segunda versión del Festival de Librerías Arcadia

Habladurías

2013/11/14

Por Revista Arcadia

NOTAS DE ARTE

La última semana de octubre el arte se tomó Bogotá. La cantidad de eventos fue tan abrumadora que la gente tuvo que hacer piruetas para llegar a todo. Por supuesto, el eje central fue ArtBo que alcanzó los veinticinco mil espectadores y consolidó la gestión de su directora, María Paz Gaviria. Desde el día de su inauguración, el 24 de octubre, los asistentes comentaron la nueva distribución, con más espacio para las galerías y los pasillos, así como la selección de galerías que incluyó las más variadas expresiones artísticas. Sin embargo, hubo quienes consideraron que la feria es aún irregular en cuanto al nivel de las obras y extrañaron más de espacio para Arte Cámara y los proyectos personales. Con todo, galeristas y coleccionistas quedaron felices pues las ventas superaron las de versiones anteriores. De ArtBo pasamos a la Feria de Odeón, que inauguró el 25 de octubre en el bellísimo edificio de la avenida Jiménez y demostró su gran potencial. Y al día siguiente, el 26, fue la Feria del Millón (donde todo valía un millón de pesos o menos), creada por el periodista cultural Diego Garzón y el arquitecto Juan Rincón. Ubicada en el Centro Creativo Textura, en plena zona industrial de Bogotá, la feria vendió el 70 por ciento de las obras.

Como si fuera poco, el circuito del arte impulsó a varias galerías –desde las más tradicionales hasta las independientes– a mostrar lo mejor del arte contemporáneo. En NC-Arte, por ejemplo, el 26 de octubre se inauguró con un brunch la exposición Diagrama del artista brasilero Marcius Galan. El 23 de octubre, Casa Cano abrió sus puertas en el barrio Quinta Camacho con la exposición Océanos y bosques tropicales de Gustavo Vejarano, y el 19 la galería El Museo de Bogotá celebró sus veinticinco años con la apertura de su nueva sede y la retrospectiva La suerte del color del artista Nadín Ospina.

Y para terminar, hubo desayunos, fiestas y encuentros por toda Bogotá. El Private Viewing de fotografías de Marina Abramovic ,el 23 de octubre en El Comedor, convocado por Efraín Bernal (quien hace unos meses estrenó con gran éxito Bernal Espacio en Madrid con los dibujos de José Antonio Suárez), convocó a todos los coleccionistas de peso de la ciudad. El 24, a la inauguración de la sofisticadísima muestra del Museo de Arte de la Universidad Nacional Y creemos en el mismo Dios, llegó María Paz Gaviria con más de cien invitados internacionales a ArtBo. Y el 25, al desayuno del coleccionista Alejandro Castaño, quien estrenaba bodega en la nueva zona del arte de Bogotá en la calle 75 con carrera 20, no le cabía un alma.

EL FUEGO

La obra de Clemencia Echeverri sorprende cada vez más. Poesía y dolor parecen ser los temas recurrentes de la videoartista antioqueña, que expone en noviembre su más reciente trabajo, Supervivencias, en la Galería Alonso Garcés de Bogotá. El espectador entra a la sala oscura para ser sorprendido por el coro de imágenes que se proyectan sobre las cuatro paredes. Hombres que suben con violencia las escaleras de las viejas fincas del norte de Caldas; puertas que quizás se mueven, sombras furtivas que atraviesan la penumbra. Fondos completamente negros sobre los que aparecen pequeñas luces, y hacen dudar al espectador: ¿son rescoldos de las brasas de un fuego cansado o las luces de los pueblos que titilan en la oscuridad de la noche? Un trabajo de inquietante belleza, con claras alusiones a la violencia enquistada en las profundas montañas de su tierra natal.

LA SEGUNDA VERSIÓN

Muy bien le fue al Festival de Librerías de Arcadia. Entre el 25 y el 27 de octubre más de cinco mil personas visitaron los dieciocho estantes del Parque 93 en busca de novedades y rarezas. A pesar de que coincidió con un fin de semana copado de eventos culturales en Bogotá, se vendieron más de 3.500 libros en los tres días. Una vez más, los asistentes se quedaron a leer en los cómodos puffs del parque, donde también hubo conciertos y actividades infantiles. Quienes se encontraron con sus escritores favoritos mientras recorrían los estantes aprovecharon para pedirles que les firmaran sus obras. Y, al igual que el año pasado, no llovió.

PREMIOS AL PERIODISMO

Fue un gusto conocer el listado de los ganadores de la más reciente edición del Premio Simón Bolívar de Periodismo en Colombia. Desde el Premio a Daniel Coronell como Periodista del Año hasta las Becas al Periodismo Joven para Oriana Garcés, Eduardo José Marín, Camilo Andrés Castellanos y Andrés Briceño. Trabajos como “Los abusos de poder del procurador” de Noticias Uno, “Descalabro bursátil” de la revista Dinero y “La lucha por la tierra en Colombia” del portal Verdad Abierta, son un ejemplo de seriedad y rigor periodístico. Uno de los momentos más emotivos de la premiación fue el discurso de Ricardo Calderón, Premio Vida y Obra, en el que destacó la labor de los reporteros: “Digamos que soy, a pesar de civil, uno de los soldados desconocidos del periodismo: el desconocido que recibe el premio más conocido de Colombia”. En cambio, no cayeron del todo bien las palabras del presidente Santos quien, desconociendo la fundamental labor crítica del periodismo –y la realidad del país– intentó persuadir a los asistentes para que escribieran noticias más positivas.

LAS PALABRAS DE LLINÁS

“El arte como una construcción cerebral”: con semejante nombre nadie se iba a perder la conferencia del científico Rodolfo Llinás el pasado 17 de octubre en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá. Fue tal la cantidad de gente que llegó al auditorio Fabio Lozano que tuvieron que adecuar dos pantallas para transmitir la charla y aun así hubo personas que se quedaron por fuera. Llinás estuvo fascinante. “El arte es ante todo emocional”, dijo. La primera parte de la conferencia fue sobre cómo percibe el cerebro. La percepción es un continuo ir y venir entre el tálamo y la corteza y el ritmo de la actividad del cerebro es el mismo que el de una partitura musical. Luego, Llinás habló sobre el sueño y cómo los estímulos que recibimos cuando dormimos tienen el mismo ritmo que cuando estamos despiertos. Finalmente, recordó el arte encontrado en las cuevas de Altamira y su estrecha relación con las pesadillas y los grandes miedos de aquellos primeros artistas. Llinás no solo logró interesar al público sino que demostró –para grata sorpresa de muchos de los asistentes– que tiene un gran sentido del humor y una profunda sencillez. “¿Por qué los molesto con estas carajadas? –preguntó–. Porque estas carajadas somos nosotros”.

http://www.alfaguara.com/uploads/imagenes/libro/portada/201308/portada-temporal_grande.jpgTEMPORAL, DE TOMÁS GONZÁLEZ

Y hablando de filas largas, el pasado 21 de octubre varios se quedaron sin entrar a la librería Prólogo en Bogotá, donde el escritor Tomás González charló con el periodista Diego Aristizábal sobre su más reciente novela, Temporal. Tampoco Arcadia logró un puesto en la librería pero quienes lo hicieron cuentan que González empezó con una idea polémica sobre cómo el reconocimiento que ha recibido en los últimos años ha cambiado su manera de escribir: “Trato de no pensar en que en cada frase el lector está mirando lo que hago. He perdido esta libertad y me toca recuperarla cuando estoy escribiendo”. También habló de la construcción de los personajes de Temporal, sobre todo la de los mellizos que, según dijo, fue creando a medida que ellos le hablaban. Al terminar, quienes no pudieron estar en la charla pasaron a la firma de libros. 

EL ESTRENO DE ADAS

Después de casi dos años de trabajo, el 22 de octubre el cuarteto de cuerdas Amernet estrenó ADAS, obra del músico barranquillero Guillermo Carbó comisionada por el Banco de la República. Una hora antes del concierto en la sala de la Luis Ángel Arango, Carbó habló de su proceso creativo con el compositor Rodolfo Acosta y el jefe de la sección de artes musicales del Banco, Mauricio Peña. A la hora de sentarse a escribir dijo que no pensaba en un público en particular, pues para él la música contemporánea no tiene estrato ni edad. “No es necesario ser un gran conocedor: solo basta tener los oídos bien abiertos”. Además de la pieza inédita de Carbó –que en algunos momentos tiene reminiscencias a los ritmos caribeños–, el cuarteto estadounidense interpretó una obra de Elliott Carter y otra de Béla Bartók. Esa misma semana, el grupo, cuyos integrantes se conocieron en los años noventa mientras estudiaban en Juilliard, también se presentó en Medellín y Barranquilla.  

¡BRAVO!

El 4 de noviembre de 1918, una semana antes del final de la Primera Guerra Mundial, moría a causa de las balas alemanas un soldado que con el tiempo se convertiría en el poeta de guerra más admirado de la Gran Bretaña: Wilfred Owen. Cuarenta años después, tras la Segunda Guerra, la ciudad de Coventry comisionó al compositor pacifista Benjamin Britten una obra para la reapertura de la catedral, que había sido destruida en los bombardeos. El Réquiem de guerra de Britten, que forma parte del canon musical del siglo XX, entrelaza los poemas de guerra de Owen con la misa latina para los muertos. En el escenario, la orquesta, coros de mujeres, de hombres y de niños, más una orquesta de cámara, se unen para dar cuerpo a una obra maestra monumental. Por eso hay que celebrar que los días 1 y 2 de noviembre en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo los bogotanos hubiéramos podido asistir a su montaje. Con su habitual energía, Enrique Diemeke, el director de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, explicó la circunstancia histórica del Réquiem, y acompañado de la soprano Indra Thomas, el tenor Jonathan Boyd y el barítono Antonio Torres, junto con el coro de la Ópera de Colombia y el coro infantil Batuta San Rafael, mantuvo en reverente silencio al repleto auditorio durante hora y media.

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