Carmen Millán

¿Tiene sentido un instituto en apariencia tan vetusto como el Caro y Cuervo?

2013/12/12

Por Revista Arcadia

“Baldomero, ¡qué nombre tan feo!” dicen que dijo Borges para no contestar a la pregunta acerca de cierto escritor que quizá él no conocía. Para no contestar diciendo que “vetusto” parece un término peyorativo, lo abrazo. Lo hago con el espíritu del queer más dulce de la radio colombiana, @tuiterpam, quien llama venerables ancianos a todos los demás del programa La Luciérnaga que, en su concepto de jovencito, son viejecitos. El Instituto Caro y Cuervo es venerable y valora el saber de los ancianos que, en las culturas de las lenguas indígenas de las cuales se ocupa, son los depositarios de la sabiduría. Ni esas lenguas, ni el español, ni las investigaciones de las cuales se ocupa son vetustas. Lo es, quizá, la Imprenta Patriótica. Por eso la amamos, porque nos recuerda cómo se inició el arte de hacer libros. Haremos libros que nos recuerden ese arte y otros que acojan las nuevas tecnologías. Vetustos que somos… seguimos leyendo.

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