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La verdadera China y los Olímpicos

Un fragmento del manifiesto crítico de Teng Biao y Hu Jia

2010/05/20

Por Teng Biao y Hu Jia

El 13 de julio de 2001, cuando Beijing fue declarado anfitrión de los Juegos Olímpicos de 2008, el gobierno chino le prometió al mundo que mejoraría su papel en derechos humanos. (…) Nosotros vamos a contarles la verdad sobre China. Creemos que saber la verdad es el primer paso para cualquier persona que desee evitar unos Olímpicos deshonrosos (…)

Las inversiones masivas en proyectos y una absoluta falta de transparencia han propiciado graves casos de corrupción y soborno. Los contribuyentes no tienen autorización para supervisar el gasto de más de 40 billones de dólares. (…) Para abrir espacio, miles de casas de civiles han sido destruidas sin que sus dueños reciban compensación alguna. (…) Existen reportes que confirman que más de 1,25 millones de personas han sido desplazadas por culpa de las construcciones olímpicas; se estima que a finales del 2007 el número de personas era de 1,5 millones. Actualmente no existen planes oficiales para reubicar a más de 400.000 inmigrantes cuyos hogares fueron demolidos. Se calcula que 20% de las familias desplazadas sufran pobreza o pobreza extrema. (…)

Para mostrar ciudades civilizadas, el gobierno ha intensificado las prohibición de protestas y la detención y repatriación forzosa de peticionarios, mendigos y de personas sin hogar. Algunos han sido detenidos en “refugios” o han sido enviados a campos de trabajo. Los agentes municipales han confiscado la mercancía de los vendedores ambulantes. (…)

China ha perseguido a activistas de derechos humanos, disidentes políticos, escritores y periodistas independientes. El 13 de agosto de 2007 el activista Yang Chunlin fue arrestado en Heilongjiang acusado de subvertir el poder del Estado por iniciar la petición “Derechos Humanos antes que Olímpicos”. (…) China aún practica la inquisición literaria y es el país del mundo con más periodistas y escritores en prisión. (…)

Cada año en China continental un sinnúmero de páginas web son clausuradas. Muchas páginas web de servidores extranjeros han sido bloqueadas. Han prohibido programas de radio y televisión extranjeros. Aunque el gobierno chino prometió libertad de prensa para periodistas extranjeros durante 22 meses (antes, durante y después de los Olímpicos, hasta el 17 de octubre de 2008), una encuesta del Club de Corresponsales de China mostró que el 40% de ellos han sido acosados, detenidos, o han recibido advertencias oficiales cuando realizaban reportajes en Beijing o en otras áreas. (…)

China tiene la tasa de pena de muerte más alta del mundo. Las estadísticas de ejecuciones son consideradas “secretos de Estado”. No obstante, los expertos estiman que de 8.000 a 10.000 personas han sido sentenciadas a muerte al año en China. Entre ellos, no solo hay criminales, sino también ciudadanos inocentes (…) La tortura es muy común en los centros de detención chinos, los campos de trabajo forzado y las prisiones (…) Todos los años se reportan casos de ciudadanos chinos asesinados o incapacitados por las torturas de la Policía. Los campos de trabajo forzado aún son un sistema conveniente que le permite a la Policía encerrar ciudadanos hasta por cuatro años sin el debido proceso. La policía también usa las detenciones para inmovilizar ciudadanos por periodos que varían entre seis meses y dos años. Los disidentes y activistas de derechos humanos son particularmente vulnerables. A menudo estos son enviados a campos de trabajo forzado, centros de detención o incluso hospitales mentales por autoridades que desean simplificar los procesos legales y confundir a la prensa. (…)

Por favor sean concientes de que los Juegos Olímpicos se llevarán a cabo en un país donde no hay elecciones, ni libertad de culto, ni cortes independiente, ni sindicatos independientes; donde las protestas y huelgas son prohibidas; donde la tortura y la discriminación son apoyadas por un sofisticado cuerpo de policías secretos; donde el gobierno apoya la violación de los derechos y la dignidad humana, y no está dispuesto a cumplir sus obligaciones internacionales. (…)

Como dice el slogan Olímpico, vivimos en “un mundo” con “un sueño”. Esperamos que un día el pueblo chino pueda gozar de los derechos humanos universales, democracia y paz como las otras gentes del mundo. Sin embargo, vemos que obviamente el gobierno chino aún no está preparado para cumplir su promesa. (…)

*Versión condensada tomada de Human Rights Watch: http://hrw.org/pub/2008/asia/teng_biao080220.pdf )

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