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Mediocridad y arrogancia

"¿Si el proyecto se hubiera hecho en cualquier otro país, hubiera tenido el mismo trato de segunda categoría?"

2010/11/10

Considero que ya mucho se ha escrito en torno al artículo escrito por Manuel Kalmanovitz “La presencia de los invisibles”. No creo que haya que volver sobre la falta de rigor del artículo, su evidente desconocimiento del tema, las imprecisiones en cuanto a cifras y nombres de los miembros del comité editorial, su tono contestatario de bachiller que escribe un trabajo para la clase de ética sobre un tema que desconoce por completo, algo que disimula torpemente lanzando consignas provocadoras a diestra y siniestra. Creo que al “artículo” se le debe dar la misma importancia que al ensayo de ese bachiller escrito en clase sobre cualquier cosa, sin entender nada pero con el tono provocador que suele desatar el debate. La diferencia es que el que usted dirige es un medio serio, o eso seguimos creyendo algunos, que cuenta con lectores juiciosos que encontramos aquí una mirada novedosa, crítica, actual sobre temas culturales, y no es, o eso queremos creer algunos, un periódico de colegio en el que un alumno irreverente escribe sus opiniones sobre cualquier cosa. Molesta profundamente el tono ofensivo del artículo. El irrespeto, casi racista, con que se burla de las políticas de visibilización e inclusión, y se refiere al trabajo de un equipo de más de 20 profesionales como “la caja” y habla del “sentido de oportunidad que aprovechó la Ministra”. Pero más allá de estas acusaciones infundadas, algo que ya se dijo en otras cartas y de mejor manera, lo que más considero ofensivo es que nunca se haya siquiera ojeado el contenido de “la caja”. Cuando se nos informó, al equipo de coordinación de la Biblioteca de Literatura Afrocolombiana, que se haría un artículo sobre la Biblioteca, nos alegramos profundamente de pensar que al fin un medio haría trabajo riguroso donde se miraran los contenidos, los autores, los temas, en fin, donde se hiciera una lectura crítica de “la caja”. Una lectura literaria, en una revista literaria. Lo cierto es que ni siquiera fueron leídas las contratapas o la introducción. El niño irreverente no hizo la tarea. Y resulta poco profesional, muy arrogante y excesivamente mediocre, escribir un articulo refiriéndose a una “caja” y pontificando en torno a ella sin siquiera conocer su contenido. Bienvenida sea la crítica, pero un mínimo de rigor no les vendría nada mal. Molesta pensar, que esto sucede porque es una producción nacional. ¿Si el proyecto se hubiera hecho en cualquier otro país, hubiera tenido el mismo trato de segunda categoría? ¿No era posible asignarle esta misión a alguien que al menos sintiera curiosidad por la poesía de Artel o los cuentos de Bent-Robinson? ¿Cómo se escribe un artículo, en una revista literaria de tanto prestigio como la que usted dirige, sobre un contenido que se desconoce por completo? Hay una premisa de desprecio, un prejuicio doloroso, el mismo prejuicio que hace que estos autores no sean leídos ni siquiera cuando se va a escribir un artículo sobre ellos. No estaría de más, que en algún momento se hiciera de verdad el artículo sobre la Biblioteca de Literatura Afrocolombiana que nos habían prometido.

Melba Escobar


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