Una de las bailarinas de la agrupación Los Traviesos. Fotos: Johan Manuel Morales
  • Willy Jei
  • Diego Saxón

¿Cómo nació la salsa choke?

La mezcla de un enfermero tumaqueño que creía que jamás iba a conseguir el sueño de “pegar” una canción en la radio se convirtió, gracias a una grabación casera, a un puñado de taxistas, y a un visionario productor en el género urbano con el que se identifican cientos de bailarines y salseros bravos de Cali: ¿cuál es el origen de la salsa choke?

2015/10/23

Por Paola Andrea Ariza S.* Cali

Me atrevería a decir que la salsa choke es más nuestra que la misma salsa. Nació aquí, porque de la salsa como tal nosotros ya sabemos sus orígenes”. Esta es la afirmación de Carlos Mosquera (CM), y tal vez les causaría indigestión a viejos melómanos y artistas salseros que se han encargado de hacer llamar a Cali “la capital mundial de la salsa”. Mosquera es el productor de mayor trayectoria en Cali de salsa choke, de origen tumaqueño y actual director de la agrupación Los Traviesos, y está convencido de que este género es algo que va más allá de una apuesta musical, y que pasa, según sus palabras, por una posibilidad de transformación social y cultural.

La salsa choke es una mezcla de ese “tun, tun, tun” que suena en la clave de la salsa, los diversos golpes del timbal, el folclor, la rapidez del rap, dance hall, electrónica, y ritmos del Pacífico, que muchas veces van acompañados de un golpe, el ritmo pilón creado en Cuba.

Como el origen de cualquier género musical, los artistas permanecen en un ring debatiendo cuál fue la primera canción. La salsa choke no es la excepción. Sin embargo, hay algo en lo que todos coinciden, tanto productores, mánagers y artistas, y es que CJ Castro fue el creador del término “salsa choke”, en el año 2008, con su exitosa canción “Chichoki”.

“Todo nace por la necesidad de hacer algo nuevo, yo soñé con esto en algún momento: llegar lejos con la música y cantarle a mucho público. Además, así como los puertorriqueños han pegado sus géneros, ¿por qué no podemos hacerlo nosotros?”, es la pregunta que se hace Carlos José Castro, más conocido como CJ Castro. Aunque es enfermero de profesión, este tumaqueño aprendió música empíricamente con instrumentos del Pacífico. En su tiempo libre se dedicaba a componer, siempre con la obsesión de “pegar algo”, así fuera una jerga. “Hice primero el ritmo. Me gustó y me inspiré mucho”, cuenta y un minuto más adelante comienza a cantar a capela, recordando ese domingo en la tarde cuando estaba a punto de abandonar su sueño de hacer música y dedicarse solo a trabajar en el sector de la salud. “Chichoki” ya había sido grabada en reggaetón sin éxito, pero ese día salió su nueva versión que empezaría conquistando las pistas de baile del Pacífico.


Willy Jey, uno de los tres vocalistas de Los Traviesos.

Castro cuenta que tomó herramientas de música para hacer reggaetón y hip hop, y trató de adaptarlas a lo que él quería: “Pensé: ese sonidito del dembow (ritmo cercano al reggaetón) suena chévere, ¿por qué no utilizarlo en la clave de la salsa y vemos cómo suena?. Así fui experimentando una cosa con otra y automáticamente me dio por meterle la melodía de Chichoky”.

Dos días después de haber terminado de grabar la canción, un amigo le regaló 50 CD vírgenes, que él quemó con “Chichoky” y repartió entre los taxistas de Tumaco. Según CJ Castro, a los dos meses la composición ya estaba “pegadísima” en este municipio de Nariño.

Luego, los habitantes de Cali que iban a visitar a su familia en Tumaco regresaban a sus hogares con la música nueva, contagiando así a la sucursal salsera del nuevo género.

Así fue como lo hizo DJ Marlong. Este técnico en sistemas viajó a Tumaco y se dejó contagiar por la combinación entre salsa y rap que sonaba y que aún no sabía que se llamaría salsa choke. Siendo un DJ conocido en las fiestas del Distrito de Aguablanca de Cali, aprovechó esos sábados y sus redes sociales, que cada vez ganaban más seguidores, para hacer sonar las nuevas canciones del género: “Esa música yo me la traje para Cali y empecé a darle bomba a eso, tanto que la gente me preguntaba ¿cómo se llama esa música?, ¿de qué país viene?, yo les decía: se llama chichoky y es de Colombia”.

Cuando CJ supo que “Chichoky” estaba sonando en las emisoras de la capital vallecaucana, inmediatamente renunció a su trabajo como enfermero y se mudó a Cali. Más tarde, la canción estaría “pegada” en todas las discotecas de Cali y empezaron las presentaciones de CJ Castro, organizadas por la primera manager del género, Tatiana Vargas.

“Chichoky empezó a sonar, pero nadie sabía qué era, así que CJ llega a Cali y empieza a hacer un proceso de posicionamiento de la canción, porque estaba pegada, pero solo en las discotecas de estrato bajo”, cuenta Tatiana Vargas, quien en ese entonces era la jefe de prensa de la discoteca Changó, ubicada en Juanchito (antiguo corazón de los bailarines de salsa). Ella usó todos sus contactos de emisoras y los DJ de las discotecas más famosas de la capital valluna, para que hicieran sonar la canción en la programación musical.

Tatiana Vargas dejó su trabajo como jefe de prensa y se dedicó a ayudar a construir este nuevo género. Según ella, “la salsa choke había estado muy estigmatizada, como la música de estratos bajos, pero eso se fue quitando, porque en las discotecas más costosas, la salsa choke era un hit”.

CJ Castro cuenta que en el proceso de buscar cómo ponerle al género, nadando en nombres como salsa track, salsa y sabor, entre otros, él y su equipo decidieron recorrer las calles y discotecas para saber cómo bailaba la gente: “Definitivamente, eso viene de la costa pacífica: Tumaco, Buenaventura, Guapi, Quibdó, todas esas partes empezaron a bailar Chichoky, como si fuera el baile del choke”. Este movimiento consistía en chocar diferentes partes del cuerpo y había empezado a usarse con el reggaetón.

Según CJ, eso empezaba a afectar la aceptación del género: “Mucha gente se confundía y pensaba que se bailaba así. Era un baile muy burdo y grotesco, entonces no le daban la oportunidad. Nosotros dijimos: esto lleva una base de salsa, de la conga y campana de bongo, así que le dejamos el nombre de salsa y le ponemos choke, a partir de ahí se llamó salsa choke”.

El productor Carlos Mosquera, afirma que el género llegó a resolver algunas problemáticas juveniles. “Nosotros veíamos niños en las paredes bailando apretujados con las luces apagadas y resulta que la salsa choke llegó a separarlos, porque esa era una preocupación para los padres. Ellos dejaron de bailar así y empezaron a aprender los pasos del nuevo género que estaba pegando”.

Para 2011, el género se fue extendiendo por varias ciudades del país, no solo con la música de CJ, sino con otras agrupaciones como Integración Casanova, Son de Aka, entre otros. También se dieron presentaciones en el extranjero sin mayor protagonismo, porque el Pacífico, más específicamente Cali, seguía siendo su centro de desarrollo. En la ciudad, el género se convirtió en una pieza infaltable de la rumba, un ritual que es bastante común en los caleños, pues de lunes a domingo, y todos los días del año, siempre hay algún lugar para bailar.


Diego Saxón, otro de los vocalistas de Los Traviesos.

El baile mundial

La salsa choke ya había llegado a tal punto de popularidad en Cali que agrupaciones como Casanova, 3 de Corazones, Son de Aka, Cali Flow Latino, Joel Mosquera, CJ Castro, Los Traviesos, La Gente Pesada, entre otros, se volvían cada vez más comunes en la programación musical de las emisoras. Pero ninguno de ellos imaginó el boom que estaba en camino. “Eso fue muy chévere, porque ellos empezaron a bailar desde el segundo partido”, cuando Harrison Mesa, productor y vocalista de Cali Flow Latino se refiere a “ellos” con una sonrisa emotiva y la voz acelerada, tal cual un niño que quiere contar su historia de juego, habla de futbolistas como Pablo Armero, James Rodríguez y Juan Guillermo Cuadrado, dando tres pasos a la derecha, tres pasos a la izquierda.

Esa imagen se reprodujo en los televisores de millones de aficionados del Mundial 2014, causando curiosidad. Pues, aunque en el Pacífico colombiano tenían muy claro que era salsa choke, en otras regiones del país y en otros países no era más que un baile gracioso.

Harrison y su compañero musical vieron por televisión cuando los jugadores de las selección Colombia empezaron a bailar salsa choke, pero jamás imaginaron que fuera su canción “Ras Tas Tas”. “Recuerdo que ese día de la noticia, veníamos del Bordo, Cauca, y nos llamó un periodista de rcn diciendo que necesitaba una entrevista en la casa de Armero, pero nosotros no alcanzábamos a llegar. De ahí la gente empezó a escribirnos que James Rodríguez había nombrado el “Ras Tas Tas” y nos mandaron el video. En ese momento había muchas cosas que pensar, muchas alegrías, al momento de llegar a Cali los teléfonos estaban a reventar, querían saber qué era el “Ras Tas Tas””.

James, Armero y Cuadrado no fueron más que un reflejo del baile que empezó con cuatro pasos y que después se convirtió en una manera de inventar nuevas formas. Lo confirma una de las primeras bailarinas oficiales de la salsa choke, Mary Luz Pineda, quien comparte este título junto a su hermana. “Los que empezaron a bailar salsa choke fueron muchos, esto viene del Pacífico, de la gente, pero los músicos y bailarines hemos modificado algunas cosas y vamos enseñando”. Y es que consultando con varios artistas del género, se concluye que ese picante, que hace tan pegajoso el ritmo, es el baile. Los pasos tienen nombre propio, como si fuera un ritual, algunos de ellos son: el champú, la base, saltadito, pateando el balón, calor, cobando y swagga.

Carlos Mosquera se atreve a calcular que el 90 % de quienes hacen salsa choke vienen de origen humilde e incluso de la violencia: “Jóvenes que no tenían nada que hacer empuñando un arma, ahora lo que empuñan son micrófonos inalámbricos”. Hay algo en que coinciden los integrantes del género y es que están trabajando para hacer música de mejor calidad. Son conscientes de las críticas musicales de algunos salseros, que se rehúsan a pensar que la salsa choke les pueda correr la banca. Para ello están unidos en la asociación Respeto Urbano, apoyándose para hacer crecer el ritmo que logró levantar tribunas de futboleros a nivel mundial.

“Creo que con la salsa choke van a reventar muchas cosas y la gente se va a identificar más con ella, como un género propio”, termina Andrés Cortés, director y vocalista de Cali Flow Latino.

*Periodista

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