El amor de Fedra cuenta una cruda historia de amor.

El amor de Fedra

Sarah Kane creó un texto perturbador sobre el mito de Fedra. La compañía Jugoslovensko Dramsko Pozorište de Serbia lo presentará en el Festival Iberoamericano de Teatro.

2010/03/16

Por María Carolina Cuervo

Quizá lo que más intriga de la dramaturga y directora de teatro inglesa Sarah Kane (1971-1999) es su trágico final. Un final que ella misma anunciaba a menudo. Quizá sea imposible hablar de Sarah Kane sin mencionar que se ahorcó con los cordones de sus zapatos a los 28 años, cuando su carrera estaba en pleno esplendor a finales del siglo pasado. Pero lo que es imposible ignorar es que marcó un nuevo camino para la dramaturgia inglesa y que aún hoy, más de diez años después de su muerte sigue influyendo a nuevos creadores en el mundo. Y si bien es cierto que cuando alguien muere en esas circunstancias se convierte de inmediato en un ícono, lo que debe interesarnos en últimas es la trascendencia de sus obras.

Esta hincha del Manchester United, abiertamente homosexual, que había perdido la fe (no solo en la religión sino también en el amor), se graduó con honores de la carrera de Teatro en la Universidad de Bristol. Fue una buena hija –como la define su padre– de espíritu independiente, que peleaba por sus derechos, que odiaba las injusticias y a la que le importaban mucho las personas. Con tan solo seis obras escritas, Kane logró conmover hasta los huesos con su mezcla de crueldad y poesía. Sus obras suscitaron y soportaron fuertes críticas y acusaciones morales por tratar sin hipocresías, con claridad y honestidad, temas como el amor, el dolor, la crueldad, las drogas, la indefensión, el racismo, el abuso y la sexualidad. Esa relación entre victimarios y víctimas, tan agresiva y adictiva, que a muchos les cuesta ver en escena, es lo que Kane nos dejó en obras como Blasted (Reventado), Crave (Ansia) y Cleansed (Purificado), entre otras.

Después de su debut en 1994 con Sick (Enfermo), el éxito le llegó rápidamente y pasó a ser parte de la Royal Court Theatre como escritora residente. Poco a poco y sin darse cuenta, Sarah abrió un camino para una joven generación de dramaturgos que compartían su misma carga de indignación y rabia, así como su humor macabro y mordaz. Hoy, Sarah Kane es considerada una importante protagonista del teatro británico, además de una de las figuras clave del así llamado “in-yer-face theatre” (teatro “en su cara”). Su última obra (estrenada póstumamente) fue Psicosis 4:48.

El Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá nos trae este año un montaje que la compañía yugoslava Jogoslovensko Dramsko Pozorište hace de la obra El amor de Fedra; en ella, Kane hace una reescritura moderna y diferente del mito de Fedra (mezclando las tragedias de Eurípide y Séneca), mucho más violenta y atroz. El texto, promovido por el Gate Theatre de Londres, nació dentro de un proyecto de reescritura mitológica y Kane se refirió a ella como una obra que habla “sobre la fe”, que a pesar de provenir de un clásico, también habla sobre nosotros. El amor de Fedra es cruda, áspera, violenta, morbosa, con una visión negra del amor, del deseo sexual, de la tortura y la muerte.

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