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La teoría del caos

Arcadia entrevistó a Terry O’Connor, artista y cofundadora de la compañía de teatro británica más brillante de los últimos veinte años. Su espectáculo está por fuera de los cánones del teatro tradicional. ¿De qué se trata esta mezcla de performance y trabajo actoral sin hilo narrativo?

2010/03/15

Por María Carolina Cuervo

Caos, agresión, ironía, humor, rock and roll, ruido, silencio, ruptura del orden. Todo esto es Bloody Mess, la obra del grupo de teatro inglés Forced Entertainment que se presentará en nuestro país durante el XI Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, que comienza este 7 de marzo. La compañía fue fundada en 1984 y ha sido considerada por el periódico londinense The Guardian como la compañía de teatro experimental más brillante de Gran Bretaña. El trabajo de estos seis artistas, dirigido por el escritor y director Tim Etchells, se extiende por el teatro y el performance a través de los medios digitales, el video y la instalación. Sus obras suelen ser provocadoras y retadoras: indagan y hacen preguntas acerca de la vida contemporánea. Lo que hacen sobre el escenario está ligado a las sensaciones, dicen ellos. Por eso, su objetivo es crear espectáculos donde puedan tener encuentros íntimos y excitantes con el público.

El grupo se ha presentado en diversos espacios y contextos que van desde una sala de teatro, hasta lugares públicos y galerías. Este año, estarán del 7 al 10 de marzo en el Teatro Faenza de Bogotá con este performance protagonizado por diez actores que interpretan diferentes personajes en donde no existe ningún hilo narrativo más que el hecho de intentar describir el mundo contemporáneo con toda su belleza, horror y complejidad.

Forced Entertainment se interesa por la relación dinámica entre la obra y el espectador. ¿Cómo empezó el grupo su proceso creativo?

Trabajamos juntos desde 1984. Cuando creamos el grupo nuestra intención era hacer un teatro emocional y que afectara al público, más que contar una historia. Somos eclécticos. Cualquier persona dentro del grupo puede aportar ideas y son, en general, muy sencillas: desde una idea para el maquillaje o para el vestuario nos sirve. Las ideas pueden venir de algo escrito, o de algo que hayamos visto en una película o en televisión. Lo importante es que nos causen curiosidad. El propósito, por ejemplo, de Bloody Mess, fue ir añadiendo entre todos cosas al espectáculo a medida que las íbamos necesitando. Cosas que no necesariamente tenían que estar conceptual o intelectualmente conectadas entre sí. Bloody Mess es una buena muestra de lo que es una fusión de artistas proponiendo cosas, y si se quiere llegar a un tipo de conclusión acerca de la temática de la obra, yo diría que es una dramatización del presente porque no siempre las cosas salen igual.

Bloody Mess se hizo para celebrar los veinte años de la compañía. ¿Usted cree que esta obra incluye la mayoría de los intereses artísticos que han desarrollado a lo largo de este tiempo?

Es una pregunta muy interesante. No sabría decirle si esa podría ser la descripción exacta de lo que es el espectáculo o si es el mejor espectáculo de Forced Entertainment. Pero lo que sí queríamos en definitiva era tener una pieza más lógica. Es la primera vez que trabajamos con diez personas en un show con el que íbamos a salir de gira. Creo que a lo mejor ahora, si lo miramos en retrospectiva, podría decir que quizá sí incluye las mejores cosas de nuestro trabajo. La obra es variada y en ella intentamos combinar monólogos con textos enfocados hacia lo íntimo con otras secciones que son completamente caóticas en términos de acciones.

¿La obra es una especie de manifiesto para el futuro?

No. En realidad un manifiesto sobre el futuro me parece algo aburrido. He sido maestra por mucho tiempo y lo último que quisiera hacer como profesora o artista en un escenario es desarrollar un manifiesto sobre el futuro. Si el público encuentra Bloody Mess excitante y le inspira ciertas cosas, me parece maravilloso, pero no nos interesa darle un enfoque ético a nuestro trabajo.

¿Hay alguna manera de describir Bloody Mess?

No creo que nuestro trabajo tenga un solo significado. Las pequeñas piezas que lo componen tiene un significado propio. Como dije anteriormente cuando hablaba del proceso de creación del grupo, si tienes seis personas, tienes seis maneras de pensar y tienes seis ideas que debes incorporar en una sola pieza. Por lo tanto reducirlo a un solo significado me parece poco apropiado.

¿Pero, usted cree que hay alguna manera de describirlo? Es decir, esta obra parece ser muy caótica. Si alguien quisiera ir a ver este espectáculo, ¿qué le podríamos decir?

Debe ir a Bloody Mess si quiere ver algo divertido, caótico, y si es capaz de mirar a más espacios en el escenario de los que le posibilitan sus ojos. Si quiere sentir la sensación de no saber si lo que está viendo es algo divertido o algo triste, o si quiere pensar en la condición del espectador en el teatro.

¿Cree que para llenar los vacíos que parece tener este montaje es necesario el público? ¿Sería esta la forma de darle cierta unidad a la obra?

Sí. Podría decir que esta obra tiene ciertos elementos que están puestos allí de manera deliberada. La obra puede llegar a estresar, si se puede decir así, y hasta modificar las expectativas que alguien pueda tener como espectador. Todo esto se convierte en una manera para intentar seguir las claves que tiene el espectáculo. Digamos que sí buscamos hacer un trabajo que afecte, que se comprometa con las emociones tanto del artista que está en el escenario como con las del espectador. Y este espectáculo es muy así. Es como un viaje por el trasfondo de la obra que está siendo interrumpido constantemente, bien sea por un sonido estridente o por música o por otra historia que no tiene nada que ver con la anterior. Cada interrupción es como un choque de carro y así se siente. Creo que todo esto está ligado a la función que desempeña el espectador porque sin él esos choques no cobrarían ningún sentido.

En Bloody Mess a la actuación de los performistas es frustrada por constantes interrupciones, distorsiones de sonido y cosas que se destruyen. ¿Cómo manejan esta situación durante todo el tiempo que dura la obra?

Lo que pasa es que Bloody Mess tiene el espíritu de ser como un gran juego. Jugamos todo el tiempo entre nosotros e incluso con el espectador. Hay que estar atento porque el trabajo se basa en las interrupciones y lo que le hagas a alguien, probablemente en algún momento te será devuelto. No hay que tomarse todo tan en serio, solo confiar en la naturaleza de las cosas y en la buena intención del otro.

Forced Entertainment hace por lo general performaces largos. ¿Cómo hacen para que el público no se distraiga ni se aburra?

En Bloody Mess sucede lo mismo que cuando te sientas a ver televisión y cambias lo canales. Cuando te cansas, oprimes el botón y vas a un nuevo programa. Aquí es parecido. La obra es zigzagueante. El espectador se sorprende constantemente y tiene varios lugares a dónde dirigir la atención cuando se aburre.

De alguna manera les gusta presionar al público y llevarlo a situaciones extremas. ¿Qué es eso que hacen para ponerlo en aprietos?

Tal vez esto se vea más en otros espectáculos nuestros que en Bloody Mess. Pero creo que el principal problema que enfrenta el público en este performance es quizá el hecho de tener que negociar con tantas cosas a la vez. Los artistas estamos en constante movimiento en el escenario, entramos, salimos, corremos, caminamos por eso es difícil para el público quedarse con la atención en un solo lugar. Apuntamos hacia muchas direcciones y poco a poco vamos comprometiendo emocionalmente a la audiencia. Creo que eso lo hace muy excitante y atractivo.

¿Usted cree que la gente de hoy en día prefiere este tipo de teatro, el que está mezclado con los llamados nuevos medios?

Usamos video en el escenario a mediados de los ochenta y la verdad es que no resultó ser original, por lo que finalmente dejamos de utilizarlo. Bloody Mess tiene un gran sistema de sonido, utilizamos música vieja, rock and roll y es un show, diría yo, completamente fantástico que mezcla el sonido con lo visual de manera divertida. Sí, es delicioso trabajar con los medios electrónicos, pero tampoco debes limitar el show a eso. Es decir, de eso no debe depender que disfrutes el show o no, porque creo que lo más importante son los artistas que están en el escenario.

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